05 ago 2020

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ALERTA SANITARIA

El norte de Italia acota los actos públicos para frenar el avance del coronavirus

Las autoridades cancelan el carnaval de Venecia y los colegios de la zona cierran puertas hasta nuevo aviso

Roma extrema las medidas en torno al foco infeccioso, donde ya hay tres muertos y más de 150 contagiados

Rossend Domènech

Visitantes de Venecia, donde el carnaval ha sido cancelado, este domingo. 

Visitantes de Venecia, donde el carnaval ha sido cancelado, este domingo.  / REUTERS / MANUEL SILVESTRI

El coronavirus va ganando terreno en Italia, cuyo gobierno está empezando a extremar las medidas de prevención y protección. Los contagiados por el COVID-19 en el norte país ascendieron este domingo a más de 150 personas, en un radio geográfico que cada día que pasa se amplía más. Entre los infectadas se encuentra el tercer muerto, una una mujer que se encontraba ya hospitalizada en Cremona por un cáncer y que ha dado positivo al virus. Detrás de la frialdad de las cifras, parece evidente que, al menos por ahora, los casos seguirán aumentando y distribuyéndose por el territorio italiano, principalmente por el norte.

Luca Zaia, presidente autonómico del Véneto -25 infectados en la región, dos de ellos en la misma ciudad- ha decidido este domingo suspender el carnaval de Venecia, pero solo para este lunes y martes graso, que es cuando la aglomeración de personas es mayor. El patriarca (obispo) de la ciudad ha cancelado todas las misas y varios obispos ya han dado órdenes de quitar el agua bendita de la entrada de los templos con la que los feligreses se persignan. También muchas diócesis han eliminado de la ceremonia el acto de la paz, en el que los asistentes se dan mano. Del mismo modo, las comunidades islámicas cancelado todas sus celebraciones públicas de gran concurrencia. Un pequeño grupo de chinos de la región, sospechosos de haber introducido el virus en el Véneto a la vuelta de su país, han dado negativo. En Ivrea se ha suspendido el conocido carnaval de las naranjas y lo mismo han hecho numerosas ciudades del norte. También el teatro de la ópera de La Scala de Milán ha bajado la persiana hasta nuevo aviso. En las regiones de Piamonte, Lombardía y Véneto tampoco se abrirán escuelas ni museos ni universidades, al menos durante esta semana.

Hospitalidad

En Véneto el caso quizás humanamente más llamativo es el de Vo’ Euganeo, un pueblo de 3.500 habitantes, en el que todos se conocen. Los ciudadanos se acercan al hospital llevando alimentos y fármacos a los enfermos que ya se encontraban allí antes de la emergencia. Otro caso, más bien aparatoso, es el del hospital de Schiavonia: en sus inmediaciones se ha construido un hospital de campo, en el que están siendo trasladadas las 450 personas que estaban en el primero, infectado después de que el primer contagiado de la zona irrumpiera en Urgencias, obligando a todos los que le trataron sin conocer que era portador del coronavirus a permanecer en cuarentena y someterse a los análisis.

Controles de carretera, en el norte de Italia / andrea fasani (efe)

En la región de Tirol, este domingo se declararon tres casos de turistas que habían dado positivo. En la zona del foco principal, el banco Intesa ha cerrado todas sus filiales. En la región Emilia-Romagna (Bolonia) seis personas han dado positivo. En Piamonte (Turín) han aumentado a tres las personas infectadas. En la ciudad de Milán, el ayuntamiento ha dado orden de que los locales públicos, a excepción de los restaurantes, cierren a partir de las seis de la tarde, incluidos los mercados de barrio. En los trenes de Trenoitalia, la Renfe del país, el personal ha empezado a portar máscaras y guantes y a través de dispensadores ofrecen gel higiénico a los pasajeros. La situación resulta tan inédita que el domingo los responsables de la región de Lombardía organizaron una reunión por videoconferencia con todos los alcaldes de la zona para informales sobre cómo comportarse ante los problemas que vayan surgiendo con la epidemia.

Cierta histeria social

A medida que los casos de contagio se multiplican, sin que exista siempre una correlación con China o ciudadanos chinos, crece también la alarma popular, hasta alcanzar picos de histerismo. En la isla de Ischia (Nápoles), han prohibido la entrada de ciudadanos procedentes de Lombardía y del Véneto. Del foco original y principal de Codogno (Lodi) escapó literalmente una familia entera de Avellino, en el sur del país, para volver a su casa de origen. El resultado es que ha sido identificada y ahora no solo deberán cumplir la cuarentena en su pueblo, sino que también deberán ser aislados los 15 vecinos del edificio donde se encuentran. Todo, con el miedo de fondo de que esparzan el virus en el sur.

Mientras tanto, el gobierno de la república, que insiste en que el objetivo es "contener y delimitar el virus", va musculando las medidas para hacer frente a la emergencia sanitaria. Unos 500 agentes de policía ya han sido destinados a las entradas y salidas de los 11 pueblos del foco original de la infección. Nadie puede entrar ni salir si no es con un permiso expreso del delegado del gobierno. Los agentes de vigilancia no impiden la entrada a los pueblos, pero advierten de que si uno entra, luego no podrá abandonar la región.

Para abastecer a una población que alcanza las 50.000 personas se han creado unos pasillos llamados 'estériles' por donde acceden los proveedores de fármacos y alimentos. Todas las demás actividades han sido canceladas. Los transportistas deben ir protegidos con máscaras y guantes. Cerca de la zona, se encuentran las plantas de colosos industriales como Enel y Amazon, entre otros, cuyos empleados han seguido trabajando, pero desde sus casas. A la espera de que amaine el temporal.