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ENTREVISTA CON JOSEP MARIA PUIG

"La sanidad pública catalana no tiene proyecto ni a corto ni a largo plazo"

El secretario general de Metges de Catalunya denuncia que la Generalitat solo invierte el 3,7% del PIB en salud, mientras que la media española se sitúa en el 6,2%

Beatriz Pérez

Josep Maria Puig, secretario general de Metges de Catalunya, en el Hospital del Mar de Barcelona.

Josep Maria Puig, secretario general de Metges de Catalunya, en el Hospital del Mar de Barcelona. / ROBERT RAMOS

El secretario general del sindicato Metges de Catalunya (MC), Josep Maria Puig (Barcelona, 1954), analiza para EL PERIÓDICO la situación de la sanidad catalana y cómo aún sigue afectada, nueve años después, por los recortes de Convergència i Unió (CiU). Además, es nefrólogo en el Hospital del Mar de Barcelona.

¿Qué ha hecho el Govern con la sanidad en el último año y medio?
La situación de la sanidad, como la de todos los servicios del Estado del bienestar, es de parálisis absoluta. No hay proyectos a corto, medio ni largo plazo. El problema principal radica en que no tenemos presupuestos -han sido prorrogados durante dos años seguidos- y nos urge ponerlos al día porque la financiación de la sanidad, en estos momentos, está muy por debajo de lo que necesitaríamos. Mucho más de lo que históricamente ha estado.

¿Cómo afecta esta prórroga de presupuestos?
Repetir el mismo presupuesto -cuando estás aumentando gastos porque tienes más profesionales trabajando y más gente para atender- origina retrasos cara al ciudadano, así como una disminución muy importante en la tecnología. Nos estamos desfasando cada vez más tecnológicamente y faltan recursos humanos -médicos, enfermeras- para atender a la población que ahora mismo necesita una atención sanitaria.

¿La situación se ha agravado en los últimos meses?
Para intentar aligerar las listas de espera, el 'exconseller' de Salut Toni Comin, en el 2016, puso dinero sobre la mesa y con esta inyección se pudieron abrir más quirófanos, sobre todo por las tardes, ya que por las mañanas siempre han funcionado al 100%. Esta actividad extra, que se pudo pagar gracias a aquel dinero que se puso encima de la mesa, disminuyó las listas de espera el 0,5%, muy poca cosa, lejos del objetivo marcado, sí, pero era algo. A partir de aquel momento las listas de espera no han hecho más que aumentar, tanto las quirúrgicas como las visitas al especialista, las pruebas complementarias…

"La Generalitat ha aumentado su presupuesto el 4,6% en nueve años y la inversión en sanidad ha caído el 10,1%"

¿Cuánto debería incrementarse el presupuesto en sanidad?
Lo que tenemos es un problema de voluntad política. Y esto se demuestra fácilmente viendo cómo la Generalitat, en los últimos nueve años [del 2010 al 2019], ha aumentado su presupuesto el 4,6%, mientras que en el mismo periodo el Govern ha decidido disminuir la inversión en sanidad el 10,1%. Si tenemos más dinero y nos dan menos, la diferencia es del 15%. Cómo se reparte el pastel es una decisión política. Insisto: pese a que el presupuesto de la Generalitat ha aumentado, la voluntad política ha hecho disminuir una parte importante del Estado del bienestar, que es la sanidad.

Faltan mil millones desde el 2010.
Sí. En el 2010, la sanidad catalana contaba con 9.875 millones, ahora, con 8.876. Efectivamente, aún tenemos mil millones que no se han recuperado. Y otra cosa es la pérdida acumulada: tenemos mil millones menos respecto a lo que teníamos en el 2010, pero la pérdida acumulada es de alrededor de 10.230 millones. 10.230 millones menos que han llegado a la sanidad, cuando ya sabíamos todos que era una sanidad infrafinanciada, sobre todo si miramos a Europa.

Hay políticos que dicen que esta poca inversión en los servicios públicos es porque Catalunya está infrafinanciada por el Estado.
Aquí está la trampa. Yo no le hablo de que ese pastel que llega a Catalunya sea grande o pequeño. Usted dice que es pequeño, vale, se lo compro. Pero le hablo de que usted es el responsable de cómo se reparte el pastel una vez está aquí.

¿Y cómo se reparte?
Pues hay un dato muy significativo: el porcentaje del producto interior bruto (PIB) que cada país utiliza para la sanidad pública. Catalunya destina el 3,7% de su PIB. España -teniendo en cuenta que está dentro Catalunya, que tira hacia abajo-, el 6,2%. En la UE, la media es el 7,2%. Y si miramos a otros países, Alemania está en el 9,5%, y Francia, en el 9,3%. El país de Europa que menos invierte en sanidad es Luxemburgo, que es un país muy rico, y destina el 4,5%.

¿Consecuencias de todo esto?
Todo esto ha tenido una contrapartida clara: el aumento de gente que se ha apuntado a mutuas -a la sanidad privada- porque se ve desasistida, con unas listas de espera tremendas en la pública. Este ha sido el resultado de esta política: dar vida, año tras año, a la privada e ir disminuyendo la asistencia pública.