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ENTREVISTA

Helen Kohlen: "La ética del cuidado es un contrapeso al neoliberalismo"

Esta investigadora alemana es un referente en bioética y ética del cuidado en entornos hospitalarios

Beatriz Pérez

Helen Kohlen, en el Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Barcelona (COIB) en septiembre.

Helen Kohlen, en el Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Barcelona (COIB) en septiembre. / FERRAN NADEU

La investigadora alemana Helen Kohlen (Mönchengladbach, 1963) es un referente en bioética y ética del cuidado en entornos hospitalarios. Es profesora en la Philosophical and Theological University of Vallendar (Koblenz) en Alemania, donde también es responsable de la cátedra 'Care Policy und Ethik' ('Ética y política del cuidado'). Actualmente dirige el proyecto de investigación 'Diversidad cultural y conflictos en la asistencia sanitaria'. Desde el 2010 está al frente de otro sobre acción de ética clínica. Recientemente ha sido invitada por el Col·legi Oficial d'Infermeres i Infermers de Barcelona (COIB) y la Fundació Víctor Grífols i Lucas para impartir un seminario sobre su especialidad.

-¿Qué es la ética del cuidado?
-Es un concepto nacido en los 80, en pleno debate sobre la justicia. La justicia solo piensa en lo que está bien o lo que está mal, pero el cuidado tiene más que ver con el contexto, con la relación con los otros, con prestar atención a lo que estás haciendo, a la situación. Ahora existen diferentes campos de trabajo bajo el paraguas de la ética del cuidado. En Alemania y en EEUU, por ejemplo, ponemos el foco en el hecho de que el cuidado implica no solo estar conectada con una misma, sino también con otra persona, institución, incluso con el mundo. Pero, por supuesto, hay también poderes e intereses políticos. La ética del cuidado no es un tema solo de médicos o enfermeras, sino que también hay muchos politólogos reflexionando sobre ella. ¿Qué quiere decir esto? Que la moral debe estar integrada en la política y, cuando hablamos de moral, tenemos que considerar también aspectos como el cuidado. El cuidado implica interés por la justicia, por las desigualdades, por la economía, por el ecologismo… Es algo necesario para la democracia.

-¿El cuidado está conectado con el feminismo?
-Históricamente comparten raíces, sí. La feminista Carol Gilligan puso en valor la necesidad de incluir las experiencias de las mujeres a la teoría moral y política, históricamente asociada a los hombres. Es importante que las experiencias de las mujeres cuenten en la ética del cuidado. El feminismo versa sobre la búsqueda de alternativas, busca integrar cada vez a más gente y hacer que otras cosas que antes no importaban sí tengan importancia. Tiene que ver con la hermandad.

-¿Cómo comenzó a estudiar la ética del cuidado?
-Hice distintas investigaciones sobre la historia de los comités de ética de los hospitales. Y descubrí que la gente que está en esos comités usa un lenguaje basado en el principialismo [término acuñado por los críticos del modelo de bioética basado en los principios de autonomía, no-maleficencia, beneficencia y justicia]. Realizan su trabajo en función de estos principios, dejando fuera los asuntos del cuidado. El cuidado tiene su propio lenguaje y si eres un cuidador -como las enfermeras o trabajadores sociales- y tienes conflictos en tu práctica diaria, debes hablar sobre ello. El lenguaje del cuidado permite hablar acerca de los conflictos que se producen en el seno del trabajo, algo que el principialismo, que es más abstracto, no puede hacer. El cuidado tiene su foco en el principio de responsabilidad. El principialismo no. Es necesario mostrar la asimetría que se da entre un médico o enfermera y su paciente para mostrar quién es el dependiente y vulnerable -en este caso, el paciente-. Esta asimetría está siempre ahí y creo que el cuidado es importante para repensarla. La ética del cuidado es la única aproximación ética que hace que la reflexión sobre esta asimetría sea importante. La gente dice que los médicos lo saben todo -¡y lo saben!-, pero no siempre son competentes a la hora de comunicarse con los pacientes y sus familias.

"Debemos encontrar herramientas para comunicarnos bien con las personas refugiadas y así cuidar bien de ellas"

-¿Las enfermeras se comunican mejor que los médicos?
-Diría que ellas están más a menudo involucradas en las prácticas del cuidado. Tienen que ser muy atentas, próximas, cuando tratan a los pacientes. Pero el reto es que las enfermeras hablen de lo que están haciendo y que lo hagan, especialmente, cuando se produce algún conflicto. Estoy segura de que las enfermeras saben cómo cuidar, pero no estoy segura de que siempre se tomen el tiempo y el espacio necesarios para reflexionar y hacerle los comentarios adecuados al médico. El reto es hacer importantes las prácticas de cuidado diarias, y ello pasa por cuidar bien del paciente, pero también por que sus familiares estén bien informados.

-Usted tiene un nuevo proyecto de investigación llamado 'Diversidad cultural y conflictos en la asistencia sanitaria'.
-Sí. La idea nació a raíz de una investigación del 2015, cuando los refugiados empezaron a llegar a Alemania. Es muy importante comunicarse bien con ellos para cuidar bien de ellos. Este nuevo proyecto está basado en las ideas desarrolladas a partir de aquel año. El objetivo es obtener herramientas sobre cómo tratar, por ejemplo, a mujeres que tienen ideas diferentes sobre cómo dar a luz. Esto no es solo un problema del idioma, sino también de saber escuchar su 'background', historias y vulnerabilidad, y entenderlas. En este proyecto trabajan observadores que van a los centros y ven cómo se sobrellevan los conflictos con estos pacientes. Hacemos entrevistas con los directores de los hospitales y les preguntamos cómo ven el futuro. Y también hablamos con miembros de los comités de ética para ver con qué problemas se topan cuando tratan a estos pacientes que proceden de diferentes entornos culturales. El objetivo es buscar soluciones y pensamos que los trabajadores a menudo tienen buenas ideas, pero nadie habla ni escribe sobre ellas. Yo quiero escucharlos y darles voz.

-Ponga un ejemplo práctico de cómo aplicar los principios de la bioética en un hospital.
-En los hospitales hay personas que se encuentran en situaciones realmente desesperadas. Por ejemplo, una mujer que está intubada en la uci que se sabe, con seguridad, que tendrá una mala vida aunque sobreviva. Y no hablo de calidad de vida, porque creo que este juicio depende de ella, no de mí. Ella no puede hablar, pero respira, y sus familiares creen que ella, de estar consciente, no querría recibir todas esas terapias. ¿Qué podemos hacer? Pues aquí es importante que alguien del comité de ética del hospital explore la situación médica, la perspectiva de las enfermeras, de los familiares y piense en qué le gustaría realmente tener y no tener a la paciente para llegar a una buena conclusión. Creo que es un muy buen ejemplo de lo que la bioética ha traído al sistema de salud: el poder sentarse juntos y obtener diferentes perspectivas para llegar a una conclusión sólida sobre el paciente.

"La bioética en el sistema de salud permite obtener perspectivas diferentes para llegar a una conclusión sólida sobre el paciente"

-¿Están los entornos hospitalarios, en general, poco humanizados?
-Las instituciones son las instituciones, ¿verdad? Y es muy difícil que no se conviertan en fábricas (risas). A menudo están focalizadas en las ganancias, en el dinero, y esto obviamente es peligroso a la hora de mantener la humanidad. Los hospitales -y en general el sistema de salud- priman cada vez más la economía -algo que tiene que ver con el capitalismo-. Pero aún hay mucha gente trabajando en las instituciones. Y otra mucha que, ingresada en un hospital, después se va a casa, está sola y nadie cuida de ella: médicos y enfermeras tienen que ser humanos y estar ahí. Y otra cosa: la ética del cuidado es un contrapeso del neoliberalismo.

-¿Por qué?
-Porque el neoliberalismo está demasiado focalizado en el individualismo, es muy estratégico y nada comunitario. La ética del cuidado está muy basada en la comunidad, es algo muy diferente a la ideología neoliberal. La ética del cuidado defiende un mundo donde el cuidado a la gente es lo más importante.

-¿Existen desigualdades en la sanidad?
-Sí. Hay desigualdades étnicas, de género y sociales, pero la más grande de todas son las de género, según mi investigación. Si tú tienes un bajo nivel de estudios, vienes de un país diferente, eres mayor y aún encima mujer, te encuentras en la peor situación de desigualdad.

-Por cierto, ¿ha sido usted enfermera?
-Tengo un 'background' en enfermería, pero no he trabajado demasiado como enfermera. Trabajé durante los fines de semana cuando estudiaba literatura inglesa y ciencias políticas. Estudié la literatura de escritoras negras. Fui profesora durante 14 años. Y fue la mejor parte de mi vida. Pero luego me pareció que no era lo suficientemente buena para ser profesora de literatura.

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