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EN ESPAÑA

Trankimazin, Maxalt y Tromalyt, entre los 160 fármacos con problemas de suministro

Los farmacéuticos señalan la globalización, los precios españoles "a la baja" y el 'brexit' como algunas causas

Descartan un problema de "salud pública" porque el 90% de los medicamentos pueden sustituirse por otros

Beatriz Pérez

Algunos de los medicamentos que presentan problemas de suministro.

Algunos de los medicamentos que presentan problemas de suministro. / ALBERT BERTRAN

El 50% de los medicamentos que una farmacia de España pide a su almacén no llegan al establecimiento porque se encuentran desabastecidos. Aun así, el 90% de los fármacos se pueden sustituir por otros idénticos o similares. Lo dice el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM). Se trata de un problema que, si bien existía desde hacía más tiempo, se ha agravado en los últimos dos años.

Conocidos productos como el ansiolítico Trankimazin retard, el antimigrañoso Maxalt max y el tratamiento para prevenir trombos Tromalyt 150 son, tanto en Madrid como en Barcelona, los que más problemas de suministro están presentando, según los colegios oficiales de farmacéuticos de ambas ciudades. Ni el Trankimazin ni el Tromalyt tienen una alternativa farmacéutica directa, por lo que en estos casos el paciente debe ir al médico para que sea este quien le diga por qué medicamento debe cambiarlo.

Los dispensarios de Madrid han notificado problemas de abastecimiento en 159 medicamentos, según el Sistema de Información de Desabastecimientos de Madrid del COFM, mientras que los de Barcelona, en 1.507. Calma: esto no significa que no se puedan conseguir estos fármacos en ninguna farmacia, sino que los mismos presentan dificultades puntuales de suministro en algunas boticas.

"De las 1.507 medicinas con trabas, registradas por el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (Cismed), un total de 1.431 sufren problemas de suministro en solo un 10% de las farmacias. Únicamente 76 medicinas presentan problemas en más de un 10%", explica la responsable del Centro de Información del Medicamento (CIM) del Col·legi de Farmacèutics de Barcelona (COFB), Maria Parelló.

Los precios a la baja

Expertos consultados por este diario señalan que las causas de este desabastecimiento son "multifactoriales". Por un lado (y, a la vez, el aspecto más difícil de solucionar), la globalización ha hecho que la fabricación del principio activo se haya concentrado en el sudeste asiático: si allí se viven problemas de suministro, estos afectan a todo el planeta, por lo que el problema no solo es español. Aunque en España, señalan, se da otro motivo específico. "Si a nivel mundial hay tres fábricas de Ibuprofeno y aumenta la demanda, el precio sube en todos los países. Pero en España, como los precios de los medicamentos son bajos porque están fijados por el Ministerio de Sanidad, hay laboratorios que deciden invertir en otras zonas porque aquí pierden dinero", explica Manuel Martínez del Peral, vicepresidente del COFM.

"En España los precios de los medicamentos se fijan a la baja. Desde el 2000, el IPC ha subido un 40%, pero el Omeprazol ha pasado de costar 23 euros a 2,5"

Manuel Martínez del Peral

Vicepresidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid

De hecho, asegura Martínez del Peral, el Ibuprofeno se encuentra en una situación de "escasez previsible", mientras que el Paracetamol y el antibiótico Amoxicilina también están "en riesgo". "En España los precios se fijan a la baja. Por ejemplo: del 2000 al 2019, el Índice de Precios al Consumo (IPC) ha subido un 40%. Sin embargo, un medicamento como el Omeprazol ha pasado de costar 23,42 euros en el 2000 a costar 2,47 ahora", dice Martínez del Peral.

El mismo argumento es esgrimido por Juan Pedro Rísquez, vicepresidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos. "En España, la mayoría de los fármacos que tienen problemas de suministro cuestan menos de 5 euros. Por eso, cuando un fabricante pone el medicamento a disposición del mercado lo hace en países donde le resulta más rentable", cuenta. "Los precios están regulados por el Ministerio de Sanidad y sometidos a una revisión a la baja para ayudar a la sostenibilidad del sistema". Añade que, pese a todo, en España "no existe" un problema de salud pública: "Nueve de cada 10 incidencias son resueltas por los farmacéuticos".

En el Plan de Garantías de Abastacimiento de Medicamentos 2019-2022, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) reconoce que el problema que entraña la escasez de medicamentos lo sufren "en primer lugar los pacientes". "Pero, además, supone una importante sobrecarga para médicos, farmacéuticos y administraciones sanitarias encargadas de solventarlo con elevados costes asociados directos (sobrecoste de las alternativas) e indirectos (horas dedicadas a resolver los problemas de suministro y seguimiento de los medicamentos sustitutos)", recoge la Aemps en este documento.

Un desafío mundial

Estos problemas de suministro no existen solo en España, sino en todo el mundo. De hecho, la escasez de medicamentos fue el punto clave de la Asamblea Mundial de la Salud que la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebró el año pasado. "Las causas del desabastecimiento son diversas. Además de la concentración de la producción de principio activo en una sola planta, están las dificultades en la fabricación de medicamentos, la escasez de materia prima o el incremento puntual de la demanda", argumentan fuentes del COFB.

Otras causas del desabastecimiento son la concentración de la producción, la escasez de la materia prima o el incremento de la demanda

Martínez del Peral apunta además otro "factor puntual" de la actualidad: el 'brexit'. "Inglaterra está almacenando medicamentos para muchos meses porque no sabe qué va a pasar. Este no es un factor estructural ni de política sanitaria, como el de los precios a la baja en España".

Otros medicamentos que escasean

El Adiro (un antiagregante plaquetario que reduce la posibilidad de sufrir trombos) o el Apocard (un antiarrítmico) son otros de los fármacos que, según el COFB, más problemas de suministro están presentando en Barcelona. El Adiro tiene, no obstante, una alternativa sustitutiva: el ácido acetilsalicílico genérico. El Apocard, por contra, requiere de una nueva prescripción del médico, pues aunque se puede comprar la flecainida (uno de sus componentes) esta no es sustituible del mismo.

También hay problemas con el Dolocatil (un analgésico), el Elontril (antidepresivo), el Loette diario (anticonceptivo), el Tramxilium (tranquilizante) o el Seguril (un diurético y antihipertensivo), entre otros.