Ir a contenido

TESTIMONIOS

"Tengo que esperar dos años para una reconstrucción completa de la mama"

Dos afectadas por las listas de espera explican cómo la mastectomía por cáncer les cambió la vida

Ambas han necesitado apoyo psicológico después de que les extirparan un pecho

Beatriz Pérez

Carmen Ortiz (izquierda) y Fanny Guzmán (derecha) han pasado por un cáncer de mama. 

Carmen Ortiz (izquierda) y Fanny Guzmán (derecha) han pasado por un cáncer de mama.  / FERRAN NADEU / MARTÍ FRADERA

La falta de cirujanos plásticos en la sanidad pública en Catalunya y las desigualdades territoriales llevan a que muchas mujeres que han sufrido una mastectomía como consecuencia de un cáncer de mama deban esperar meses y a veces años para someterse a una reconstrucción mamaria. Al impacto del diagnóstico se suma el estrés generado por la extirpación. El pecho juega un papel fundamental en la imagen de la mujer y su extracción causa un sufrimiento extra que se alarga cuanto más tiempo haya que esperar para la reconstrucción.


Carmen Ortiz: "En verano tengo que llevar ropa muy ancha"

Carmen Ortiz padeció un cáncer en el 2010. / FERRAN NADEu

A Carmen Ortiz, de 55 años, le detectaron un cáncer de mama en una revisión rutinaria. Fue en su mutua privada en el 2010, cuando ella tenía 46. En la mutua la operaron y practicaron una mastectomía, mientras que en la clínica Teknon recibió el tratamiento oncológico y, al cabo de un año, comenzaron a reconstruirle el pecho. "Llegaron a dilatarme toda la parte dañada para implantarme la bolsa de silicona", relata Carmen. El problema es que también había que operarle el otro para que ambos senos quedaran idénticos. "Pero la mutua solo me cubría el pecho operado, así que abandoné la reconstrucción porque no tenía dinero", añade.

Carmen cuenta que le hicieron "casi toda" la reconstrucción del pecho dañado, pero le dejaron "un bulto" que no le quitarían hasta que no le arreglasen el otro seno. "Y, como no me pude pagar el pecho que estaba sano, no me quisieron acabar el otro", dice. Hasta este año no se decidió a ir a la Seguridad Social. "Tardé tanto en ir porque mi marido también cayó enfermo de cáncer. Dejé de lado lo mío... Ahora me han dado una lista de espera de un año y medio para hacer un 'apañito'. Y dos años para hacer una reconstrucción más a fondo". Actualmente está siendo atendida en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona. "Me tratan muy bien", asegura. El 'apañito' consistirá en vaciarle el bulto de grasa que tiene y subirle un poco el otro pecho.

"Tengo que esperar dos años para que me hagan una reconstrucción a fondo en Vall d'Hebron"

Llevar tantos años sin reconstruirse ha causado mella en esta mujer. "En verano siempre tengo que llevar ropa muy ancha para que no me marque. Sí, es una cosa que te afecta. Yo llevo con psicólogos desde el 2010. Aunque creo que a una chica más joven le hubiera afectado más", dice Carmen. Ahora recibe ayuda psicológica gracias a la Asociación Española Contra el Cáncer de Barcelona, entidad a la que acude desde hace un año y medio. Afirma que, aunque está ya recuperada del cáncer, todavía le quedan las secuelas de la medicación. El tamoxifeno (un tipo de antiestrógenos), por ejemplo, le hizo engordar 45 kilos en cuatro años. "Y tuve otros muchísimos efectos secundarios, como fobias, ansiedad, agorafobia, vértigo o nervios".

Carmen lleva años sin trabajar. Antes, trabajaba con su marido, pero la crisis económica les afectó. Ahora se enfrenta a otra dificultad: encontrar trabajo con 55 años. "No es fácil", lamenta.

Según Ylenia Aljama, enfermera y coordinadora del servicio de corporal de la AECC de Barcelona, de la cual es usuaria Carmen, a raíz de los recortes sanitarios las listas de espera para reconstruirse la mama tras un cáncer han "aumentado". "Hay menos quirófanos destinados a la cirugía plástica y servicios de cirugía plástica que han sido externalizados", afirma.

Fanny Guzmán: "La mastectomía me ha afectado moral y físicamente"

Fanny Guzmán, en el Espai Actiu Contra el Càncer de la AECC de Barcelona. / MARTÍ FRADERA

Desde el 2015, Fanny Guzmán estaba en guardia: ese año vio un poco de sangre en un pezón. Una mamografía y una biopsia descartaron que tuviera cáncer. Pero el año pasado, volvieron los temores. "Estaba trabajando y sentía dolores. No fuertes, pero dolores. Me tomaba un paracetamol y me pasaban", relata esta mujer de 55 años que trabaja en una empresa de limpieza. "Era verano, pedí cita para el ginecólogo. Me hicieron una mamografía y después una resonancia. En agosto me dijeron que tenía un tumor. Todo fue muy rápido. Me dijeron que había que sacar el pecho y entré en 'shock'. Nadie de mi familia había tenido cáncer", cuenta. Está siendo tratada en el Hospital Moisès Broggi de Sant Joan Despí.

De nacionalidad boliviana, Fanny, que tiene a toda su familia en su país de origen, tuvo que pasar por todo el proceso ella sola. Le extirparon el pecho en octubre del 2018. "Por suerte, no necesité hacer quimio ni radio. En julio tengo cita con la cirujana plástica, quien me dijo que me harían la reconstrucción al pasar el año". Fanny reconoce que con el tiempo la mastectomía ha acabado afectándole "moral y físicamente".

"En Bolivia, de donde soy, es muy difícil acceder a una operación y tratamientos como estos"


"Mi miedo es que se vuelva a reproducir. Aquí no tengo familia; tengo el apoyo de amigos y de los dueños del piso en el que vivo, eso sí", cuenta Fanny, quien también reconoce que llevar siete meses de baja le hace temer que la echen del trabajo. "Con la rehabilitación he mejorado, pero el brazo se me hincha cuando hago fuerza. No sé si podré volver a hacer el mismo trabajo que hacía antes", añade. Desde que hace fisioterapia en el Espai Actiu Contra el Càncer que la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) tiene en Barcelona se siente mejor.

Tampoco puede volver a Bolivia porque, desde Barcelona, tiene que enviar dinero a sus hijas y nietas. "Además, allí es muy difícil acceder a una operación como esta y a un tratamiento como este", cuenta. "Yo lo que quiero, sobre todo, es sanarme, poder hacer una vida normal y volver a trabajar". Lleva 13 años viviendo en Barcelona y no se puede marchar.

La enfermera de la AECC de Barcelona, Ylenia Aljama, destaca el fuerte "impacto psicológico" que causa una mastectomía en las mujeres. "Hasta que no se ven reconstruidas, no se sienten curadas", asegura. Y advierte de que algo tan duro como la extirpación de un pecho a veces queda invisibilizado porque "el fin justifica los medios". "Todo esto [el impacto psicológico] sale después". Aljama, además, explica que las reconstrucciones mamarias con prótesis habitualmente "tardan más" que las que se hacen con injertos, ya que hay que "utilizar unos expansores para que la piel se adapte".

Temas: Mujeres Cáncer