10 jul 2020

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DÍA MUNDIAL

Una de cada seis personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida

Esta afección neurológica es la segunda causa de muerte, la primera en mujeres

El Periódico

El ictus se ha convertido en una enfermedad cerebrovascular cada vez más en aumento.

El ictus se ha convertido en una enfermedad cerebrovascular cada vez más en aumento.

El ictus es la segunda causa de muerte en España y la primera específicamente en el caso de las mujeres. Más de 27.000 personas fallecen cada año en todo el país (3.500 en Catalunya) debido a esta afección neurológica y entre 110.000 y 120.000 ciudadanos sufren uno de estos accidentes cerebrovasculares (12.000 catalanes). Son datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) a los que hay que añadir el siguiente: una de cada seis personas sufrirá un ictus a lo largo de su vida.

Cerca de la mitad de pacientes de esta enfermedad logran recuperarse por completo, aunque se ha convertido en la primera causa de discapacidad adquirida de el adulto y la segunda causa de demencia. Actualmente, 330.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional por haber padecido un ictus.

Malas perspectivas

La SEN advierte de que las posibilidades de sufrir un ictus aumentan a partir de los 60 años y que, dado el incremento de la esperanza de vida, es de prever que en los próximos años se dispare la cifra de personas afectadas. Hasta tal punto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula una subida del 27% en los próximos 25 años.

“En todo caso, el ictus no es una enfermedad que afecte solo a las personas mayores. Un 0,5% de los casos se dan en personas menores de 20 años y, además, en los últimos 20 años han aumentado un 25% el número de casos que se dan entre personas en edades comprendidas entre los 20 y 64 años”, destaca la doctora María Alonso de Leciñana, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN.

La parte positiva y la prevención

En el flanco positivo cabe reseñar que en los últimos años se está registrando un descenso de la mortalidad por los trabajos de detección precoz, prevención y mejora de la atención sanitaria. No obstante, los especialitas llaman a no relajarse e insisten en la mejora del diagnóstico en aquellos pacientes que son atendidos por un neurólogo en las primeras horas de haber sufrido un ictus. La mortalidad o la posibilidad de quedar con una discapacidad grave puede reducirse a la mitad si se es atendido con premura.

La SEN apunta lo siguiente: "Pérdida de fuerza repentina de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo; trastorno repentino de la sensibilidad, sensación de “acorchamiento u hormigueo” de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo; pérdida súbita de visión parcial o total en uno o ambos ojos; alteración repentina del habla, dificultad para expresarse y ser entendido por quien nos escucha; dolor de cabeza súbito de intensidad inhabitual y sin causa aparente y sensación de vértigo, desequilibrio si se acompaña de cualquier síntoma anterior, son los principales síntomas de esta enfermedad. Y aunque la gran mayoría de los pacientes que sufren un ictus suelen presentar una combinación de varios de estos síntomas, con solo experimentar uno de ellos, ya es motivo de urgencia. Ante los primeros síntomas de ictus debe llamarse inmediatamente al 112 y no trasladar al paciente por medios propios al hospital o al centro de salud". 

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