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POLÉMICA CIENTÍFICA

Guerra contra las pseudociencias en la universidad y en el ámbito médico

Las pseudoterapias encajan un revés al anularse ocho títulos en la Universitat de València

Una asociación denuncia a 62 médicos y reclama más acción al Ministerio de Sanidad

Nacho Herrero

Un grupo de estudiantes conversan a las puertas de la Facultad de Medicina de la Universitat de València.

Un grupo de estudiantes conversan a las puertas de la Facultad de Medicina de la Universitat de València. / MIGUEL LORENZO

Las pseudociencias y sus pseudoterapias se han encontrado en los últimos tiempos con un motivado enemigo, varias asociaciones privadas que han iniciado una batalla pública contra ellas y que acaban de conseguir su primera gran victoria en el ámbito universitario: la Asociación para proteger al enfermo de terapias pseudocientíficas (Apetp) ha logrado que la Universitat de València (UV) retire ocho títulos propios, incluidos varios másters.

La Medicina regenerativa y Antienvejecimiento, la Acupuntura, la Recuperación Funcional, la Hipnosis Eriksoniana o la metodología DMB (Developmental Behaviour Modelling’) ya no tienen sitio en la UV, aunque cuentan desde la Apetp que el primer triunfo llegó ya en julio, cuando tuvieron una reunión con los responsables de la institución y los organizadores del máster en Homeopatía decidieron no continuar con él. "Era la estrella, llevaba 10 años impartiéndose", cuenta un miembro de la asociación y trabajador de la UV que prefiere permanecer anónimo.

Las universidades españolas tienen la posibilidad de ofertar títulos propios sin que pasen el filtro de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Creditación, que evalúa los convencionales. Pero esa autonomía, denuncian en la asociación, se ha convertido en un coladero de pseudociencias y en una fuente de financiación de ética dudosa. Como ejemplo, recuerdan la famosa cátedra de homeopatía que durante cuatro años y hasta el 2015 financió la multinacional Laboratorios Boiron en la Universidad de Zaragoza.

Efecto arrastre

Recalcan desde la asociación que la Universitat de València “no es la peor ni de lejos”, pero sí que la que tienen más a mano, pues la Apetp nació en la capital valenciana. Además, al ser una de las más importantes de España confían en que sus resoluciones tengan un efecto arrastre en otros centros. De hecho dicen estar “orgullosos” del paso que acaba de dar al retirar esos títulos.

Pero exigen más. En un comunicado, la UV recordaba que el proceso para dar validez a los cursos ahora retirados había sido el reglamentario y transparente y que incluía un plazo de 20 días para alegaciones. Y a eso se agarran para demostrar que los “filtros” internos no funcionan. “Nosotros como asociación no podemos revisar todo, debe llegar ya examinado”, señalan. Eso sí, prometen seguir siendo el azote de este tipo de cursos. “Hasta donde nos llegue el tiempo y los recursos”.

La otra petición a la UV es un posicionamiento oficial sobre estas pseudociencias. En contra de ellas, evidentemente. Creen que se debe acudir a la Facultad de Filosofía, pues es allí donde históricamente se ha definido qué es ciencia y no lo es.

Queja contra 62 médicos

Pero las acciones contra las pseudociencias no se limitan al ámbito universitario. La Apetp ha presentando una queja deontológica contra 62 médicos, de Valencia y de Madrid, por ofrecer pseudoterapias e incumplir, en su opinión, su código ético. Les identifican con su nombre y número de colegiado y admiten que "han sido 60 y podrían ser 2.000".

“Hay manga ancha en el ámbito sanitario, algo que no pasa en otros sectores como la alimentación o la automoción. Aquí solo nos acordamos de las pseudoterapias cuando hay un muerto”, lamentan. La última vez fue en mayo del 2017 cuando un niño italiano falleció tras ser tratado de una otitis con homeopatía.

Carta a la ministra

Además, en las últimas semanas, han hecho llegar al Ministerio de Sanidad una carta, con más de 1.000 certificadas del ámbito sanitario y científico, para acabar con la oferta generalizada de pseudociencias en farmacias y clínicas. “Un producto homeopático para salir al mercado solo debe demostrar que no es tóxico pero no que funciona”, recuerdan. De hecho, cuentan que en Estados Unidos se han retirado muchos y se obliga a otros a indicar que no son eficaces sino simples placebos.

En Francia, uno de los países europeos donde más asentada está la homeopatía, 124 médicos abrieron el melón hace unos meses con una carta pública en 'Le Figaro' en la que advertían contra “las promesas fantasiosas y la eficacia no probada” de las llamadas medicinas alternativas y la homeopatía. La carta, a la que se han adherido miles de profesionales sanitarios más, carga contra los “charlatanes” que las recetan incumpliendo el juramento hipocrático y el código deontológico y la “tolerancia” de la administración, a la que pide que retire títulos a los que sigan recetándolas, que no se reembolse el dinero para esos productos y que  se retiren sus estudios de los centros públicos.

El MMS en el punto de mira

La Apetp tiene también en su punto de mira el MMS, la llamada ‘solución mineral milagrosa’ que en los últimos años ha proliferado como supuesta cura del autismo amparada entre otro por el polémico Josep Pàmies y contra la que en su día ya advirtió la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. “No podemos estar callados cuando le dicen a la gente que con lejía industrial se cura el autismo”, apunta el biólogo Vicente Prieto, presidente del Círculo Escéptico, otra de las organizaciones que luchan contra estos bulos.

“No hay medicina alternativa, sólo hay una que es la que cura”, apunta el científico gallego, que recalca que no habrá problema en admitir como medicamento un producto homeopático cuando se demuestre que cura. “No queremos convencer a nadie, sólo que la gente se informe y piense”, apunta.

Decepción con las administraciones

Prieto señala que la llegada de Carmen Montón al ministerio de sanidad fue una buena noticia para esta lucha y espera que María Luisa Carcedo siga ese camino, pero recalca que es “triste” que sean organizaciones privadas las que tengan que alertar a las administraciones de cesiones de espacios públicos o de subvenciones para este tipo de prácticas. Y ponen como ejemplo el hospital de medicina tradicional china que se anunció en Barcelona. “Que miren cómo cambió la esperanza de vida allí cuando entraron las medicinas occidentales, desliza.

Círculos como el suyo nacieron en su día para luchar contra el horóscopo o la astrología. Ahora, en la era de internet “se ha entrado en una deriva muy peligrosa y hemos pasado de los fantasmas, los extraterrestres y los videntes a estafas enfocadas las enfermedades incurables o a la alimentación”. Uno de sus grandes apoyos son los medios, “que se han concienciado con casos dramáticos como los de niños que mueren por no estar vacunados”.

Desde la Apetp aseguran que el problema no es la ley, que no hay limbo legal, sino la falta de inspecciones y voluntad para hacerla cumplir.

El germen: la polémica muerte de Mario Rodríguez

El origen de la asociación valenciana contras las terapias pseudocientíficas está en la muerte en julio de 2013 del joven Mario Rodríguez. Diagnosticado
de leucemia seis meses antes, retrasó su segundo ciclo de quimioterapia mientras seguía un tratamiento vitamínico alternativo dirigido por José Ramón Llorente, supuesto especialista en “medicina naturista y ortomolecular”, y cuando lo retomó ya fue tarde.

El caso llegó a los juzgados y en enero de este año Llorente fue
absuelto porque “las decisiones últimas relativas el tratamiento, acertadas o no, fueron adoptadas de forma libre y consciente por el propio joven".

El padre del joven, Julián Rodríguez, es uno de los impulsores de la
asociación que nació de la constatación de que “la justicia no protege
a los incautos”. 

Rodríguez ahora está centrado en conseguir los fondos para recurrir ante la Audiencia Provincial una sentencia que aseguraba no se puede evaluar si el retraso en el tratamiento había provocado la muerte y que no parecía que “las pautas alimentarias o compuestos o productos vitamínicos” que le prescribió hubieran influido “negativamente” en su evolución. Eso sí, la resolución admitía que dos médicos del Hospital Arnau de Vilanova tuvieron que hacer desistir al joven de ingerir unos preparados que están contraindicados con la quimioterapia.

La sentencia apuntaba que no está probado que instara al joven a abandonar la quimio y tampoco condenó a Llorente por intrusismo aunque en su consulta había un cartel con el lema ‘Medicina naturista y ortomolecular’, que  la Conselleria de Sanitat le obligó a retirar al saberse el caso.

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