29 mar 2020

Ir a contenido

+ SALUD

Los nuevos hábitos sexuales disparan los contagios de gonorrea y sífilis

El 80% de personas sexualmente activas tendrá algún contagio a lo largo de su vida, la mayoría sin trascendencia. Gonorrea y sífilis son las dos infecciones que más han crecido. Verrugas genitales (1% hombres y mujeres) son la patología más benigna

Carme Escales

El doctor Mateu Espasa, en el servicio de microbiología de la Unitat d’Atenció Continuada de Drassanes-Vall d’Hebron. 

El doctor Mateu Espasa, en el servicio de microbiología de la Unitat d’Atenció Continuada de Drassanes-Vall d’Hebron.  / JOAN CORTADELLAS

El cambio de hábitos en el comportamiento sexual, donde la monogamia se desdibuja como principal inclinación, y el inicio de las relaciones es más precoz (entorno a los 14 años de edad), ha abierto muchas más puertas a la posibilidad de contagios venéreos. El 80% de las personas sexualmente activas sufrirá algún contagio a lo largo de su vida, aunque en la mayoría de infecciones (más del 80%) el virus no se manifestará y desaparecerá solo.

«El 1% de las personas infectadas desarrollará verrugas genitales, a partir del virus del papiloma humano (VPH), que tienen cura. Y entre un 15 y un 20% de los casos de infección por alguna infección de transmisión sexual (ITS) puede evolucionar en patología porque el virus protagonista del contagio persista», señala el andrólogo Álvaro Vives, responsable de la Unidad de ITS de la Fundació Puigvert y jefe del servicio de Salut de la Dona en el Hospital Universitari Dexeus. «Si hace veinte años veíamos uno o dos casos al año de gonorrea o sífilis –dos de las infecciones de transmisión sexual más prevalentes y que más han aumentado–, ahora podemos llegar a ver 12 o 13 cada día», informa Vives.

Las cifras oficiales confirman el aumento de contagios. Según l’Agència de Salut Pública de Catalunya, en el 2016 se notificaron 1.447 casos de sífilis (90% de ellos contraídos por hombres), cifra que representa una tasa global de 20,3 casos por 100.000 habitantes, cuando en el 2007 fueron 3,2. La media de edad de los pacientes infectados de sífilis fue de 41 años, el 8% de los casos totales tenía menos de 25 años y se registró también el caso de un menor de 15 años. El mismo año 2016 se notificaron 2.704 casos de gonorrea (84% en hombres), es decir 38 de cada 100.000 habitantes, cuando en el 2007 habían sido 5,3.

   

Mejores técnicas de diagnóstico, más cribaje y la multiplicación de parejas explica el aumento de ITS

En general, en el aumento de registros de ITS ha contribuido «más y más sensibles métodos de diagnóstico, como las técnicas de biología molecular. El crecimiento también se debe a la aplicación de las políticas de cribaje, sobre todo en el colectivo de hombres que practican sexo con hombres. Pero el cambio de las conductas sexuales, basadas en la actualidad en la multiplicación de parejas con las que se tienen relaciones, ha contribuido notablemente a incrementar los contagios».

Clamidia, más en mujeres

«De todas las ITS más comunes, la única que se notifica más en mujeres que en hombres es la clamidia», apunta la doctora Maria Jesús Barberà, coordinadora de la Unidad de ITS Drassanes-Vall d’Hebron. Según añade la especialista, si se diagnostica a tiempo no tiene por qué conllevar consecuencias importantes. Pero si no se trata, su contagio puede causar infertilidad.

El año 2016 se notificaron 3.931 casos de clamidia, 55 por cada 100.000 habitantes (cuando en el 2011 habían sido 9,5), el 61% de los cuales fueron mujeres y la media de edad, de 28 años. El 25% de ellas tenían menos de 25 años y 19, menos de 15. El principal síntoma de la clamidia y la gonorrea es la uretritis, la inflamación del conducto que elimina la orina del cuerpo -uretra-, y se manifiesta con la expulsión de pus por la uretra y el pene. Cuando afecta la zona rectal, también aparecen secreciones anales y dolor», resume el doctor Mateu Espasa, facultativo del Servei de Microbiologia en la Unitat d’Atenció Continuada de Drassanes-Vall d’Hebron. Según añade Espasa, «en el caso de la sífilis, la primera manifestación clínica son las llagas, úlceras genitales que, si no se tratan, evolucionan con lesiones cutáneas».

Dichos síntomas pueden tardar entre una y tres semanas en aparecer. Solo en el caso del VIH, desde el momento del contagio hasta la aparición de los síntomas debidos a la inmunosupresión, pueden pasar años. De ahí la importancia del cribaje en población de riesgo, para detectar a portadores sin síntomas.  Aproximadamente la mitad de las infecciones de transmisión sexual son asintomáticas.

Controles y tratamiento

«Hablamos de población de riesgo en caso de personas activas sexualmente sin pareja estable y que no utilicen la protección del preservativo en sus relaciones», explica la doctora Barberà. «Si además tienen antecedentes de infecciones venéreas previas, eso también es un marcador de riesgo», puntualiza la especialista.

En cuanto al tratamiento de las ITS, las que son de tipo bacteriano, como la clamidia, la gonorrea, la sífilis o el linfogranuloma, se tratan con antibióticos. Las contraídas por el contagio de un virus, como el herpes, la hepatitis o el VIH, se tratan con fármacos antivirales.

   

Entorno a la mitad de las infecciones de transmisión sexual son asintomáticas y haberlas sufrido ya alguna vez es un factor de riesgo

En el caso de la gonorrea, algo que preocupa a la comunidad médica es la alta resistencia a los antibióticos de la bacteria que la causa, por lo que el control de personas en las que se detecta esta infección debe ser mucho más exhaustivo e intensificado y, sobre todo, evitar el contagio.

Ese es el otro factor a tener muy en cuenta en las ITS. «Por definición, afectan siempre a un mínimo de dos personas, por lo que conviene tratar al paciente y a todas sus parejas», apunta el doctor Álvaro Vives sobre esta clase de patologías que suelen ir acompañadas de un alto grado de estigmatización socialmente.

Programa de cribado exprés. En noviembre del 2016, la Unidad de ITS Drassanes-Vall d’Hebron puso en marcha el primer programa de cribado rápido de infecciones venéreas de circuito completo –detección, tratamiento y seguimiento– del Estado español, conocido como Drassanes Exprés. Es para usuarios asintomáticos con riesgo de adquirir una ITS: tener múltiples parejas y no usar protección. «Un 25% de usuarios son mujeres, y de ellas el 95% heterosexuales», dice el Dr. Mateu Espasa, desde el Servicio de Microbiología de la Unitat d’Atenció Continuada de Drassanes-Vall d’Hebron. Con el programa Drassanes Exprés atienden de 20 a 25 usuarios al día, el doble que al inicio del pionero sistema de diagnóstico disponible el mismo día o en 72 horas si hay un fin de semana en medio. «Tenemos un 15% de nuevos casos al año, un porcentaje muy alto para ser población sin síntomas, que demuestra que siguen teniendo relaciones de riesgo, un problema grave de salud pública. Ahora damos hora a 5 días, una mayor inversión nos permitiría dar respuesta a la necesidad actual», concluye.

El VIH, la infección más temida. La reciente incorporación de la profilaxis post-exposición (PEP) y la medicación antiretroviral que detiene la propagación del virus de la inmunodeficiencia adquirida (VIH) una vez ya ha entrado en el organismo, han conseguido borrar la amenaza mortal de este virus que, sin embargo, continúa siendo el más temido en las infecciones de transmisión por vía sexual. Además, se ha evidenciado un aumento de gonorrea y sífilis en el colectivo de riesgo vinculado al VIH que ya se siente protegido por la farmacología y descuida el preservativo. Según datos de Centre de Estudis Epidemiològics sobre les Infeccions de Tansmissió Sexual i Sida de Catalunya, en el 2015 se contabilizaron 865 nuevos casos de VIH, lo que equivale a una tasa anual de 12 personas portadoras del virus por cada 100.000 habitantes. Es una cifra que se ha mantenido estable en los últimos diez años.  En el 89% de los casos fueron hombres los contagiados. Precisamente porque «desde el momento del contagio hasta la aparición de los síntomas debidos a la inmunodepresión pueden pasar años, es muy importante el cribado de este virus de transmisión sexual en población de riesgo, para detectar a aquellas personas que son portadoras de él aunque no presenten ningún síntoma», justifica desde la Unitat d’Atenció Continuada Drassanes-Vall d’Hebron, el doctor Mateu Espasa.

Verrugas genitales o condilomas. El contacto directo por vía sexual es la principal fuente de contagio del virus del papiloma humano (VPH) y su manifestación más evidente son las verrugas genitales. Es la infección más frecuente por vía sexual, la que marca que un 80% de las personas sexualmente activas en algún momento de su vida se contagiarán. Pero la mayoría de las infecciones son subclínicas o latentes, en las que el paciente no tiene lesiones visibles, y por lo tanto no sabe que está infectado. «En realidad, existen más de 150 subtipos diferentes del VPH», según explica el andrólogo jefe de la Unidad de ITS de la Fundació Puigvert, Álvaro Vives. «Solo el 1% de las personas infectadas desarrollará las verrugas», señala Vives, quien apunta sin embargo que «solo por el coste de las verrugas genitales, que es la patología más benigna, ya estaría justificado el costo-efecto de vacunar a hombres y mujeres». En junio pasado, el Govern aprobó ampliar la administración de la vacuna a hombres que mantienen relaciones con hombres, o en caso de abuso sexual, hasta los 26 años. «Pero sería idóneo –insiste Vives– vacunar a hombres y mujeres homosexuales y heterosexuales antes de la edad en la que inician la actividad sexual, porque hoy, además, entre las primeras prácticas se da mucho la bisexualidad», concluye.

Insistir en el uso del preservativo. Las verrugas genitales o condilomas causados por el virus del papiloma humano, el herpes genital, la infección por gonococo (la bacteria que causa la gonorrea) y la clamidia, todas ellas infecciones más frecuentes, se pueden iniciar en los genitales u otras zonas como la orofaringe (tercio posterior de la lengua, paladar blando, paredes laterales y posteriores de la garganta y amígdalas), o en el ano. La penetración, vaginal o anal, sin condón es el riesgo mayor de contagio, pero no el único. Compartir vibradores y usarlos sin cubrirlos con preservativo; fluidos que pueden entrar en contacto con heridas, incluso con el preservativo que no cubre el pene hasta su base también facilitan el contagio. En el contacto de los genitales con superficies con fluido (lavabos sucios) el contagio es muy poco probable», indica el Dr. Vives. Sobre sexo oral, la Dra. Mª Jesús Barberà expone que «los besos en principio no son causa de contagio, a no ser que haya un herpes labial. Tampoco la práctica del cunilingus (sexo oral sobre los genitales femeninos) es una fuente de transmisión relevante. Sí lo es la felación (sexo oral sobre el pene) en el caso de la gonorrea, por el contacto de secreciones, pues la faringe es nido de infecciones. En el caso del VIH no sucede si no hay lesiones. En general, el mayor riesgo se da en el contacto genital-genital y en la penetración anal», afirma.

Temas +Salud