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Seis acciones estratégicas

Ofensiva de la OMS contra las grasas trans en la cadena alimentaria

El organismo aboga por legislar para prohibir estos ácidos grasos producidos industrialmente

La bollería, las patatas fritas y las margarinas aumentan el colesterol y el riesgo de enfermedades cardiovasculares

Beatriz Pérez

Las patatas fritas contienen grasas trans.

Las patatas fritas contienen grasas trans. / FERRAN NADEU

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha presentado este lunes la iniciativa 'Replace' con el objetivo de eliminar de la cadena alimentaria las grasas trans, que están producidas industrialmente y son unas de las responsables de las enfermedades cardiovasculares. Las trans son un tipo de grasa que se forma cuando el aceite líquido se transforma en una grasa sólida a través de un proceso de hidrogenación que tiene por objetivo cambiar la textura y dar así más consistencia al alimento.

La mayoría de las grasas trans de nuestra alimentación provienen de alimentos procesados preparados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados. Algunos ejemplos son la bollería, las patatas fritas, los 'snacks' y las margarinas. La OMS pretende ahora que los estados se comprometan a eliminar estas grasas.

Así, la iniciativa 'Replace' presenta seis acciones estratégicas para poder pasar de una cadena alimentaria con gran cantidad de grasas trans a una en que no existan. Estas acciones son revisar la situación nacional; promover el reemplazo por otras fuentes de grasas más sanas; legislar para prohibir las grasas trans; evaluar el contenido en la cadena alimentaria y los cambios de hábitos en la población; crear conciencia entre la población y los industriales sobre sus efectos perniciosos, e implementar la nueva legislación.

Más colesterol

Como explica José Juan Rodríguez, profesor de nutrición y ciencia de los alimentos de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), las grasas trans son "primas hermanas" de las grasas saturadas. "Las grasas saturadas, al ser duras, necesitan más colesterol para transportarse a través de la sangre. Por eso, si consumimos muchas grasas saturadas, nuestro colesterol aumenta". Un ejemplo de grasas saturadas son la mantequilla, el chocolate o el coco.

La principal diferencia con las grasas trans es que estas últimas son más blandas. "Las trans son más fáciles de untar porque son más fluidas. Por ejemplo, la margarina", cuenta Rodríguez. En los últimos años, con el objetivo de incrementar el consumo de vegetales, mucha gente cambió las mantequillas por las margarinas, que sin embargo también aumentan el colesterol. "En sí, las grasas trans no son malas para la salud. Todo depende de la cantidad que se consuma y del ejercicio físico que se haga", matiza el profesor de la UAB. "Estas grasas no son el problema, sino una parte del problema. Si las elimináramos del mercado, no por ello desaparecerían las enfermedades cardiovasculares". Según la OMS, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo.

"En sí, las grasas trans no son malas para la salud. Todo depende de la cantidad que se consuma y del ejercicio físico que se haga"

José Juan Rodríguez

Profesor de nutrición y ciencia de los alimentos de la UAB

Por eso Rodríguez optar por regular estas grasas, pero no prohibirlas. Una buena medida sería que las etiquetas de los productos informaran de la cantidad de grasas trans que contienen y que fuera el consumidor quien decidiera. Otra, llegar a acuerdos con empresas. E insiste en matizar que no son las grasas trans, por sí solas, las que matan a las personas: "Una mala dieta y la falta de ejercicio físico son las principales responsables de las enfermedades cardiovasculares".

La OMS ha incidido este martes en que varios países ricos han logrado eliminar total o parcialmente (poniendo límites a la cantidad permitida) las grasas trans de su cadena alimentaria, siguiendo el ejemplo de Dinamarca, que fue el primero en hacerlo. El objetivo de la agencia humanitaria de la ONU es que estos cambios se implementen también en los países de bajos y medianos ingresos y donde los controles son normalmente más débiles.

Reducción de grasas

La OMS recomienda reducir el consumo total de grasa a menos del 30% de la ingesta calórica diaria para prevenir el aumento de peso en los adultos. Según este organismo, el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares disminuye al reducir el consumo de grasas saturadas a menos del 10% de la ingesta calórica diaria, y de grasas de tipo trans a menos del 1%. Y, también, al sustituir ambas por las grasas insaturadas. Las grasas insaturadas necesitan menos colesterol en sangre para ser transportadas. El pescado o el aceite de oliva son dos buenos ejemplos. La ingesta de grasas puede reducirse, entre otras maneras, modificando la forma de cocinar. Por ejemplo, separando la parte grasa de la carne, utilizando aceites vegetales (de origen no animal) o cociendo los alimentos o cocinándolos al vapor o al horno en lugar de freírlos.

Temas: OMS

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