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+ SALUD

Alcoholismo: de la abstinencia total al control del consumo

Aplicaciones móviles de autocontrol y pioneras psicoterapias multifamiliares acompañan la reinserción de quien abusó de la droga más consumida después del tabaco. De las patologías que acompañan el alcoholismo, la depresión es la más frecuente

CARME ESCALES

Botellas de licores en un bar de Barcelona.

Botellas de licores en un bar de Barcelona. / FERRAN NADEU

Conseguir que el cerebro recupere su ritmo y motivación habituales para la producción natural de dopamina, el neurotransmisor de la motivación y el placer, es el objetivo que acompaña el tratamiento de adicciones a drogas como el alcohol. Porque el enganche a sustancias adictivas es precisamente un enganche al aumento de esa sensación de motivación y placer de manera muy rápida. La ingesta de alcohol dispara en velocidad y sensación el efecto placentero de manera tan gratificante que la droga acaba pasando por encima de los facilitadores normales de placer como la propia ingesta de alimentos, el sexo o las relaciones humanas. Un atajo que pasa factura, al acabar priorizando esa vía rápida por encima de salud, dinero y el riesgo a perderlo todo.

Si bien la abstinencia sigue siendo objetivo de los médicos en la enfermedad –que no vicio– derivada del consumo abusivo de bebidas alcohólicas, desde hace un par o tres de años los especialistas cuentan con «un nuevo fármaco que reduce el impacto de la droga en el circuito nervioso central, de manera que cuando se bebe alcohol –en fases no muy avanzadas de la enfermedad– la recompensa no sea tan grande», explica el psiquiatra Antoni Gual, consultor sénior y responsable de la Unitat de Conductes Addictives del Hospital Clínic de Barcelona. «En esos casos, intentar que se beba menos es la clave, porque se ha visto que reduciendo el consumo no hace falta abstinencia total», añade Gual.

«La adicción es solo uno de los posibles problemas del consumo abusivo del alcohol», señala el psiquiatra del Hospital Clínic Antoni Gualo

Experimentar una conducta de abuso del alcohol es algo que muchas personas conocen. «La adicción es solo uno de los problemas de ese abuso. Bajo rendimiento laboral, problemas de hígado y violencia doméstica serían otros», señala el psiquiatra del Hospital Clínic. «Si después de la cuarta cerveza coges el coche, puedes tener un grave problema con el alcohol. Y puede que nadie antes te lo hubiera dicho. Por eso la primera gran labor que tenemos como sociedad es desmontar el concepto de alcohólico versus no alcohólico», apunta Antoni Gual. Evidentemente, «cuanto más bebes y más a menudo, mayor riesgo de sufrir los problemas que se derivan del abuso de alcohol. Una persona no se hace alcohólica de la noche a la mañana, sino a través de un continuum», puntualiza el especialista.

Mayor o menor predisposición

Las estadísticas de pacientes de alcoholismo evidencian que una parte importante de la adicción se hereda. Quien tiene antecedentes familiares de adicción al alcohol –prácticamente el 50% de quienes son tratados por ello– debe saber que la predisposición se transmite biológicamente, por lo que, en su caso, beber conlleva más riesgo. Factores ambientales como episodios de gran estrés, propician que el riesgo consolide la adicción.

Una 'app' para controlar la ingesta

Sideal es el nombre de una aplicación gratuita para iOS y Android nacida para acompañar a pacientes en tratamiento de reducción o abstinencia de consumo de alcohol. Ha sido desarrollada en Catalunya y la han reconocido y la prescriben especialistas en adicciones de diversos hospitales catalanes como el Clínic, Vall d’Hebron y Sant Pau. Es un sistema de autoayuda para la persona con dependencia de alcohol, que le ofrece –en castellano o catalán–consejos orientados tanto a la reducción del consumo como a la abstinencia, y le permite monitorizar ese consumo siguiendo la prescripción terapéutica de su médico, en base a los objetivos acordados previamente con este. El programa consta de dos niveles de uso. Uno no requiere registro previo, y en él, la persona se autogestiona completamente, sin intervención médico-terapéutica. Un segundo nivel sí demanda el registro previo por parte de un profesional sanitario de referencia. En este caso, la gestión del consumo y estado del paciente se realizan de manera supervisada por los profesionales y los datos registrados se sincronizan entre la app y una web accesible al paciente y al médico. (www.ticsalut.cat). La investigación en el campo de la adicción explora prestaciones tecnológicas que incorporan alarmas y geolocalizadores, inteligencia artificial para que beber no suponga un problema.

«El drama es que el paciente llegue a la consulta del especialista cuando ya lleva más de diez años consumiendo, con una evolución mayor de la enfermedad. Lo mejor es la detección precoz», dice Antoni Gual. Pero si el consumo de alcohol afecta de manera diversa a las personas, ¿cómo detectar cuanto antes quién se está enganchando y quién no? «Todo aquello que hace que cuando lo tomas lo valores mucho es ya un factor de riesgo», declara el especialista en conductas adictivas. Pero, por ejemplo, «beber alcohol temprano por la mañana, o incluso estando aún en ayunas es un síntoma de adicción muy importante», indica Gual. 

Borrachera y adicción

«La borrachera conlleva una afectación conductual y tiene que ver con el nivel de alcoholemia de cada uno, el nivel de alcohol en sangre», aclara el psiquiatra. «La adicción es una acción tóxica crónica que tiene que ver con la acción repetida y continuada que acaba derivando en enfermedades neurológicas, como la atrofia cerebral o demencia. Además, el alcohol es un potente cancerígeno (de hígado, de mama y de las vías respiratorias altas). Y, como prácticamente el 80% de los bebedores son fumadores, ambos consumos juntos incrementan brutalmente la toxicidad en una mezcla explosiva que dispara el riesgo de padecer cáncer», añade Gual.

«No importa si depresión o abuso de alcohol fueron antes o después. Hay que tratarlo junto», señala Marta Torrens, del Hospital del Mar

Ante la duda de si se está ya flirteando, consciente o inconscientemente, con la adicción al alcohol, es mejor consultar lo antes posible a un especialista, pues el tratamiento reduciendo el consumo puede ser muy efectivo.

En algunos casos, el abuso del alcohol convive con otros trastornos de la persona. «La depresión es el más frecuente», informa la directora del Procés d’Atenció a les Adiccions del Institut de Neuropsiquiatria i Adiccions del Hospital del Mar, Marta Torrens. «Una persona con depresión tiene dos veces más de posibilidades de tener un problema de consumo de alcohol que otra sin depresión. Y, a su vez, quien consume alcohol de manera abusiva tiene el doble de probabilidades de sufrir un trastorno depresivo. Son dos trastornos que se retroalimentan y que tienen los mismos mecanismos implicados: vulnerabilidad genética y factores ambientales estresantes», expone Torrens.

«Lo importante no es si depresión o consumo abusivo de alcohol son causa o efecto, sino que el tratamiento se haga a la vez sobre ambos trastornos», sentencia la experta en adiciones.

Un abordaje multidisciplinar

Psiquiatría y psicología van de la mano en el tratamiento del consumo abusivo de alcohol que, de media, suele durar dos años hasta recibir el alta. Enfermería y trabajo social son áreas que también participan en ello. «El abordaje es multidisciplinar porque los problemas del paciente son como capas que a través de la entrevista motivacional vas conociendo», explica la psicóloga de la Unitat de Conductes Addictives del Hospital Clínic Neus Freixa. «Se hace un plan de visitas periódicas de coterapia con psiquiatría, psicología, enfermería y trabajador social. Las terapias de grupo ayudan mucho a crear el clima de confianza y vínculo con otros pacientes favoreciendo el abordaje de la propia situación», dice Freixa. Su departamento lleva a cabo una prueba piloto de terapia grupal multifamiliar. «Juntamos a familias y pacientes, porque en muchas ocasiones es más fácil entender al hijo de otros padres que al propio, y así el proceso de aprendizaje de la aceptación del problema de la adicción se hace  escalable a la familia. Ayudarse unos a otros lo simplifica».

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