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Vall d'Hebron mejora el control de las personas con riesgo de ictus grave

Adosan al cuerpo del paciente durante un mes un aparato que puede detectar arritmias ocultas

Los sistemas habituales para vigilar las alteraciones del ritmo cardiaco se mantienen 24 horas

El Periódico

Visión interna de un cerebro humano. 

Visión interna de un cerebro humano. 

Cuando una persona sufre una obstrucción en un vaso sanguíneo del cerebro, un ictus, y consigue llegar  un hospital, es fundamental identificar la causa del accidente cerebrovascular, ya que esa información es imperscindible para aplicar el tratamiento preventivo de nuevos episodios. Ese esclarecimiento no se consigue en uno de cada tres ictus graves, en especial los que están provocados por una fibrilación auricular paroxística, un tipo de arritmia cardiaca muy difícil de detectar.

Para identrificar esa forma de arritmia, que subyace en más del 50% de los ictus de causa desconocida, el Hospital del Vall d'Hebron ha ideado un método, ya experimentado en 215 pacientes, que consiste en adosar al cuerpo del enfermo, durante un mes ininterrumpido, una malla de tela que sujeta un holter. Este aparato registra día y noche el ritmo cardiaco del portador, lo que proporciona una valiosa información en un largo espacio de tiempo, el suficiente para que, si el paciente sufre fibrilación auricular paroxística esta sea captada. En ese caso, el enfermo recibirá el tratamiento preventivo adecuado.

Control desde el móvil 

De forma habitual, el holter que se sujeta al cuerpo de los paciente que sufren arritmias no identificadas se retira 24 horas después de su colocación, lo que facilita la detección de un 2% de las fibrilaciones auriculares más peligrosas. Cuando el holter se mantiene un mes, se llegan a captar hasta un 20% de los fallos fibrilares peligrosos. Esta constatación ha sido publicada en la revista International Journal of Cardiology.

Los pacientes controlados en el Vall d'Hebron acudieron al hospital en dos ocasiones: quince días después de la colocacion de la tela con el holter adosado y cuatro semanas después. Eventualmente, también fue posible recibir esa información a través de una aplicación de teléfono móvil, sin necesidad de que el enfermo se desplazara.

Detectar la causa que ha desencado un ictus es imprescindible para aplicar el tratamiento correcto, indica el doctor Jorge Pagola, autor de la investigación en que se empleó el holter de larga duración. "Sabemos que el tratamiento estándar de un ictus, que es la toma de 100 miligramos de aspirina al día, no es efricaz cuando el accidente cerebrovascular se debe a una fibrilación auricular paroxística -indica Pagola-. En esos casos, es preferible optar por un fármaco anticoagulante oral clásico o por uno nuevo de acción directa".