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RESPUESTA SANITARIA AL 17-A

"Mientras trabajas, no piensas en nada más. La tristeza vino después"

Solo un profesional sanitario solicitó los servicios psicológicos que se les ofercieron tras el acto terrorista

Àngels Gallardo

La doctora Sílvia Mínguez, en el Hospital del Mar. / JOAN CORTADELLAS

La doctora Sílvia Mínguez, en el Hospital del Mar.
Bernat Rosselló, enfermero de urgencias del Hospital del Mar.

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La doctora Silvia Mínguez, adscrita al área de urgencias del Hospital del Mar, concede una enorme importancia a la filiación de los pacientes que llegan a su servicio. Su identificación. La tadre del 17 de agosto pasado regresó al hospital -había acabado su turno- poco después de producirse el atentado de la Rambla. Cuando entró, empezaban a llegar los primeros heridos, y no estaban identificados. Ella se ocupó de hacerlo. "Había personas inconscientes, de varias nacionalidades, no fue una tarea fácil -recuerda-. Ordené la realización de escáneres. Teníamos dos aparatos en funcionamiento y era muy importante que cada prueba fuera adjudicada a la persona precisa. Si eso falla, después se producirán errores".

"También nos quedó la sensación de que hicimos un buen trabajo"

Silvia Mínguez

Doctora de Urgencias en el Hospital del Mar

Con la perspectiva que ha dado el tiempo trancurrido, Mínguez conoce los puntos débiles que aquella tarde pudieron ser mejorados. "No fueron muchos. Lo cierto es que hubo una gran coordinación. Muchísimos compañeros acudieron al hospital de forma espontánea", asegura.

La emoción, después

En los días que sucedieron a la acción terrorista, una vez superadas las visitas oficiales, el personal sanitario que el 17-A atendió los hospitales de Barcelona empezó a sentir las emociones que en los momentos críticos no se permitieron experimentar. "Mientras trabajas, actúas, no piensas en nada más que en lo que estás haciendo -explica la doctora-. Días después, sentíamos una gran tristeza y un poco de impotencia. También nos quedó la sensación de que hicimos un buen trabajo".

Son médicos de urgencias y desarrollan mecanismos de protección psíquica, explican estos especialistas, pero siempre surge una chispa que atraviesa la coraza. El hecho es que los hospitales pusieron un servicio de atención psicológica a disposición del personal que actuó la tarde del 17-A y solo se tiene constancias de una demanda.

"Estamos acostumbrados a correr, pero no estamos preparados para asumir 50 heridos de golpe"

Bernat Rosselló

Enfermero de Urgencias en el Hospital del Mar

Los minutos que transcurrieron entre las señales de aviso de atentado y la llegada de los primeros heridos fueron los más inquietantes, relata Bernat Rosselló, enfermero del área de urgencias en el Mar. "Al principio, temíamos que llegaran muchos más heridos de los que finalmente nos derivaron -recuerda-. Estamos acostumbrados a correr, pero no estamos preparados para asumir 50 heridos de golpe".

Rosselló no sintió en ningún momento la sensación de estar desbordado. "Creo que el personal que atiende urgencias está muy bien preparado", afirma. Lo mejor, asegura, es la coordinación que establecieron en unos momentos que podían haber sido caóticos.

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