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RETO PARA LAS FAMILIAS SIN RECURSOS

Cuánto cuesta un cáncer: esta enfermedad también es 'económica'

La enfermedad supone gastos extras que no contempla la Seguridad Social

Solo las recomendaciones indispensables suponen al paciente 450 euros

El Periódico / SINC / Madrid

El cáncer es una de las primeras causas de fallecimiento en todo el mundo. En España se diagnostican más de 245.000 nuevos cánceres al año. Aunque la sanidad pública financia al 100% el tratamiento y sin copago adicional, los pacientes tienen que hacer frente a una batería de gastos adicionales que la Seguridad Social no contempla, sumados a la reducción de ingresos derivados de la baja laboral, suponen un reto y una dificultad añadida para las familias con menores recursos.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que muchas de esas muertes se pueden evitar. Según sus datos, entre el 30 y el 50% de los cánceres se pueden prevenir con hábitos saludables –como evitar el tabaco y reducir la ingesta de alcohol–, o adoptando medidas de salud pública de inmunización contra las infecciones que los causan. El resto se alivia con cuidados paliativos adecuados.

El número total de nuevos casos de cáncer en España en 2015 fue de 247.771 (148.827 en varones y 98.944 en mujeres), según cifras de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) calcula que solo sufragar las recomendaciones médicas indispensables para esta enfermedad le supone al bolsillo del paciente unos 450 euros de media para ocho meses de tratamiento, una cifra que afecta especialmente a los pacientes con riesgo de pobreza.

Desde hace unos años se ha acuñado un término específico para describir los problemas económicos que surgen a raíz del diagnóstico oncológico: 'toxicidad económica del cáncer'. Este concepto se refiere a las consecuencias económicas y las dificultades laborales de los pacientes que sufren esta enfermedad.

Gastos que no prevee la sanidad

La lista de los gastos, que la sanidad pública no prevee, son los que el paciente paga durante todo el tratamiento. El largo y costoso tratamiento incluye gastos extras, desde desplazamientos a hospitales hasta una peluca. Estas suelen costar entre 280 euros y los 360 euros si son sintéticas y hasta 1.500 euros para las de cabello natural.

A medida que se alarga el tratamiento, las incomodidades se incrementan y, además del deseo de recuperación, se hace necesario buscar un mayor confort. Existen medicamentos que no funcionan, algunos por la relación calidad-precio, sucede lo mismo con la comida, comer mejor cuesta más.

Algunas de las afectaciones secundarias más comunes del tratamiento que necesitan una medicación y que no están cubiertas por la Seguridad Social son el estreñimiento, la sequedad de las mucosas y las úlceras o las heridas intestinales. Hay síntomas tan severos que impiden realizar tareas domésticas y obligan en algunos casos a contratar ayuda externa para el cuidado de la casa o de los hijos.

Según cuenta a Sinc, Manuel Mejías, médico de familia, psicoterapeuta, y miembro de la Sociedad de Españoles de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), “existen numerosos casos de familias que, sobre todo si el cónyuge enfermo es quien aportaba los ingresos principales, ven afectado su presupuesto en unos 2.000 y 3.000 euros, entre lo que se gasta y lo que se deja de ganar”.

Un reto para la sanidad pública

El cáncer es una enfermedad cara que conlleva un tratamiento largo y con mucha inversión de tiempo, energía y de dinero. Los pacientes, además de afrontar gastos extra, se enfrentan a la pérdida de valor adquisitivo por culpa de la baja laboral que puede alargarse durante meses.

Según la Organización Mundial de la Salud, se calcula que el total del gasto en cáncer en 2010 fue de unos 962.000 millones de euros. Estas son las cifras oficiales. El gasto invisible de los pacientes de cáncer –con 14 millones de nuevos casos en el mundo en 2012 y una previsión de aumento del 70% en las próximas dos décadas– va por otro lado. 

Reforma de Mato

Padecer cáncer sale más caro hoy que en 2011, según la AEEC. La reforma sanitaria impulsada por la entonces Ministra de Sanidad, Ana Mato, en 2012 redujo la cobertura de gastos en tratamientos extrahospitalarios e introdujo el copago a un gran número de medicamentos entre ellos la quimioterapia oral y determinados medicamentos antineoplásicos (para la quimioterapia) que hasta entonces eran gratuitos.

Otro de los cambios más polémicos fue el régimen de desplazamientos no urgentes de los pacientes que formalizó el copago y dejó a las administraciones de cada comunidad autónoma que regulara los importes. 

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