Ir a contenido

Una tomografía permite detectar el párkinson en personas con trastornos del sueño

Investigadores del Clínic comprueban que antes de que el mal neurodegenerativo surja las neuronas sufren inflamación

El estudio confirma que algunas alteraciones en la fase REM del proceso de dormir conducen a la grave dolencia

ÀNGELS GALLARDO / BARCELONA

Un paciente con trastorno del sueño.

Un paciente con trastorno del sueño. / EFE / CHEMA MOYA

Investigadores del Hospital Clínic de Barcelona han confirmado que por medio de una tomografía por emisión de positrones (PET), una técnica de diagnóstico por la imagen hasta ahora prácticamente limitada a confirmar o descartar una recaída en el cáncer, es posible detectar de forma precoz enfermedades neurodegenerativas como el párkinson en personas afectadas por trastornos del sueño que aún no han desarrollado la enfermedad.

El hallazgo, publicado en la revista científica 'The Lancet Neurology', abre la posibilidad de dirigir a procesos específicos del cerebro la investigación en busca de una terapia eficaz contra el parkinson. El estudio ha observado que la tomografía con positrones refleja la inflamación y la falta del neurotransmisor dopamina en la sustancia negra, la parte del cerebro que al dañarse provoca esta enfermedad. La dolencia surge del déficit de dopamina en el cerebro y da lugar a rigidez y progresivas alteraciones en el equilibrio y la coordinación.

FASE REM

La prueba PET, método de diagnóstico por la imagen que utiliza la glucosa como contraste venoso, se realizó cuando los pacientes se encontraban durmiendo y habían alcanzado el sueño REM, una fase del proceso de dormir que se caracteriza por un movimiento rápido de ojos. Este estudio, que han coordinado los neurólogos Álex Iranzo y Eduard Tolosa, investigadores del Idibaps, instituto de investigación vinculado al Clínic, surge de la colaboración entre este centro médico y el Hospital Aarhus de Dinamarca.

La enfermedad de párkinson, que en España se calcula sufren entre 120.000 y 150.000 personas, se caracteriza por la acumulación de una proteína, la alfa sinucleica, en las neuronas y en la sustancia negra del cerebro, así como en otras áreas del sistema nervioso. Esta es la causa de que las neuronas dejen de producir dopamina e induzcan el temblor, la lentitud de movimientos y el cúmulo de síntomas que modifican la movilidad, que caracterizan al mal de Parkinson, Enmtre esos signos se cuentra el trastorno del sueño en fase REM.

SUEÑO VIOLENTO Y MOVIDO

Los pacientes con trastornos en la conducta del sueño REM describen pesadillas y conductas extrañas mientras duermen, como son dar gritos o pegar puñetazos. Anteriores estudios realizados por los doctores Iranzo y Tolosa ya demostraron que estos síntomas y el trastorno del sueño que implican pueden conducir al desarrollo de la enfermedad de parkinson.

Los investigadores han descrito que cuando se sufre párkinson se produce una importante inflamación que se manifiesta por un aumento de las células glía del sistema nervioso, que se ocupan de sostener y asegurar la supervivencia de las neuronas. “Una de nuestras prioridades es identificar de forma precoz qué pacientes desarrollaran enfermedades neurodegenerativas, con el fin de encontrar fármacos que sean dianas terapéuticas que ejerzan de nuevas estrategias en el tratamiento e esta enfermedad y frene su progresión en las fases iniciales”, afirma el doctor Tolosa.

CÉLULAS GLÍA

En el estudio han participado 40 pacientes, la mitad de ellos afectados por trastornos del sueño en la fase REM pero sin síntomas de la enfermedad de parkinson, y la otra mitad, sanas. Por medio de la prueba PET se les inyectó un marcador específico de las células glía, lo que permitió observar que en los pacientes con trastornos del sueño aparecía la misma inflamación característica de la glía que existe en los enfermos con párkinson ya diagnosticados. Esta inflamación no se percibió en las personas sanas.

Esta es la primera investigación que demuestra que existe inflamación en la glía en las fases previas al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el párkinson, lo que convierte a esas células en una posible diana terapéutica, un punto específico al que dirigir un eventual nuevo tratamiento. “Desarrollaremos estudios de seguimiento para determinar si una mayor inflamación da lugar a una más rápida aparición del mal de Parkinson –afirma Iranzo-. También determinaremos si un tratamiento dirigido a dicha inflamación permite evitar el párkinson en esos enfermos con trastornos del sueño REM”.

En España se diagnostican cada año cerca de 10.000 nuevos enfermos de párkinson, una enfermedad para la que, en la actualidad, no existe tratamiento curativo.