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Salut pone a disposición de la investigación pública los datos médicos de todos los catalanes

Tan valiosa información solo será accesible a profesionales del sistema sanitario y de las universidades de Catalunya

El proyecto, que permite cruzar historiales de siete millones de usuarios, pretende potenciar la biomedicina

Àngels Gallardo

Nuevas instalaciones de análisis clínicos en el Hospital del Vall dHebron.

Nuevas instalaciones de análisis clínicos en el Hospital del Vall dHebron.

Los datos médicos que contienen las historias clínicas de todos los ciudadanos atendidos en los centros sanitarios públicos de Catalunya –7,5 millones de potenciales generadores de información biomédica personalizada- están a partir de ahora a disposición de los investigadores que los soliciten con finalidades concretas de estudio. Esa valiosísima mina de oro informativa, histórica aspiración de la industria farmacéutica y de tecnología médica, será accesible para los especialistas que ejercen en los 364 centros de asistencia primaria (CAP) y 64 hospitales públicos del Sistema Sanitari Integral de Catalunya (SISCAT), que investigan con datos clínicos de sus pacientes, y también a las universidades catalanas de titularidad pública. Esta informació no podrá facilitarse a centros de investigación privados ni a estructuras empresariales con finalidad lucrativa.

El proyecto que autoriza esta masiva cesión de datos médicos personales, denominado Programa Públic d’Analítica de Dades per a la Recerca y la Innovació en Salut (Padris), permitirá multiplicar de forma exponencial la potencia de cualquier investigación científica, a un bajo coste y en un tiempo de ejecución menor al que exige el acceso a otras bases de datos, ya que el número de pacientes involucrados es notable y será posible seguir su evolución en periodos de tiempo larguísimos, durante toda su  vida, en muchos casos.

CRUCE ENTRE HOSPITALES

La principal peculiaridad del Padris es que permitirá cruzar inmensas cantidades de datos médicos procedentes de varios hospitales -no solo los del centro donde ejerce el investigador, como hasta ahora- y evaluar, por ejemplo, la eficacia o riesgos de determinados fármacos, dispositivos o implantes médicos novedosos, así como analizar los motivos por los que enferman poblaciones concretas. También facilitará el estudio extenso de enfermedades minoritarias y los periodos en que surgen o se retraen determinadas infecciones.

Toni Dedéu

DIRECTOR AGÈNCIA DE QUALITAT DE SALUT

La imposibilidad de identificar a los titulares de las historias de las que partan los datos será muy superior a la que se ofrecía hasta ahora

  

Los datos cedidos a los investigadores habrán sido previamente anonimizados y desidentificados por los técnicos responsables de su gestión, adscritos a la Agència de Qualitat i Avaluació Sanitària de Catalunya (AQUAS), entidad encargada de garantizar que nunca viaje junto con la información médica algún dato que permitiera identificar a quien padece una determinada dolencia. Este temor ha frenado proyectos previos similares. “La calidad del anonimato, y la imposibilidad de identificar a los titulares de las historias clínicas de las que parten los datos que cederemos, será muy superior a la que ofrecían hasta ahora los estudios clínicos”, afirma Toni Dedéu, director de AQUAS. “Esa anonimización la hará personal de la Administración, no una empresa externa, y será supervisada por el comité ético de investigación que autorizará todos los proyectos científicos que se nos presenten”. Los datos cedidos se circunscribirán exclusivamente al proyecto propuesto –un único investigador nunca podrá acceder a los datos médicos de todos los catalanes- y ese científico “desconocerá”, advierte Dedéu, cuánta información vinculada a su iniciativa existe.      

PROPIEDAD INALIENABLE

Los promotores del Padris son conscientes de que manejan un material sumamente delicado. “Los datos de salud de las personas son propiedad inalienable de cada individuo -indican-. De la misma forma, cada persona tiene el deber moral de contribuir al bien común, y beneficiarse cuando lo necesite del acceso a la red asistencial y a los resultados que surjan de su investigación”. El proyecto, en cualquier caso, prevé la opción de que algún ciudadano se niegue a que sus datos médicos sean objeto de ningún tipo de cesión, ni aun sometidos a anonimato.

Antoni Comín

CoNSELLER DE SALUT

El proyecto cuenta con todos los avales técnicos, cientçificos, éticos y políticos exigidos por el Parlament

Con esta inciativa, Antoni Comín, el 'conseller' de Salut, cumple la moción parlamentaria surgida al inicio de la actual legislatura para sustituir el frustrado intento de su predecesor, Boi Ruiz, que planeó ofrecer a todo tipo de centros de investigación, incluidos los privados y con finalidad de negocio, el acceso a tan preciada información. Aquél proyecto, Visc+, cuya gestión también quedaba en manos ajenas a Salut, ha sido sustituido por un modelo que será gestionado y dirigido por personal de la Generalitat. “El proyecto Padris cuenta con todos los avales técnicos, científicos, éticos y políticos exigidos por el Parlament”, ha indicado Comín. Su actividad será supervisada por el citado comité ético de investigación, integrado por expertos independientes, que además de autorizar los proyectos en que se vayan a utilizar datos médicos, vigilará que los resultados de esos estudios sean de acceso público.

Una iniciativa inspirada en Escocia

Modelo experimentado. El doctor Toni Dedéu, director de la Agència de Qualitat de la Conselleria de Salut, conoció en una reciente estancia en Escocia el modelo que ha permitido investigar, sin riesgos personales, con los datos médicos de los escoceses. El proyecto ha generado interés entre los responsables sanitarios de Galicia, Murcia y Asturias, que prevén aplicarlo en sus comunidades.

Información de calidad. El sistema sanitario público establecido en España, una red que atiende de forma mayoritaria a la población y recoge con rigor la historia clínica de los ciudadanos, es considerado internacionalmente como una valiosa y fiable fuente de información. La responsabilidad ética de sus gestores en el manejo de esos datos es, por tanto, enorme.

Historia clínica compartida. La informatización de los datos médicos de los ciudadanos, proceso concluido en todo el sistema sanitario catalán, facilitará la actuación del programa Padris. Previamente, deberán quedar interconectados los centros del Institut Català de la Salut (ICS) con los públicos concertados.

Centralización de datos. La Agència de Qualitat i Avaluacions Sanitàries centralizará los datos médicos que, una vez anonimizados, serán trasladados a los investigadores que los soliciten. Estos, en consecuencia, no podrán acceder directamente a más historias clínicas que las que le están adscritas en su centro de trabajo. El proceso será supervisado por un comité ético independiente.

Rechazo político. El proyecto Visc+, impulsado por el anterior responsable de Salut, Boi Ruiz, fue rechazado en el Parlament ante la sospecha de que podía facilitar la venta de datos médicos a la industria interesada en ellos, en especial, la farmacéutica. También contó con críticas de aspecto ético. Sus promotores introdujeron correcciones en la iniciativa, pero esta fue finalmente suspendida por completo.