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LA SALUD Y LOS IMPUESTOS ESPECIALES

Los médicos exigen un alcohol mucho más caro

Los expertos en salud pública ven "irrisoria" la subida del 5% del impuesto especial y creen que "se ha perdido una gran oportunidad"

El establecimiento de un precio mínimo como ha hecho Escocia también sería útil para luchar contra el abuso etílico de los menores

Manuel Vilaseró

El Gobierno ha perdido "una gran oportunidad" para utilizar los impuestos especiales como un arma para luchar contra el abuso del alcohol por los menores que tanta alarma ha despertado. La subida del 5% anunciada el viernes por el ministro Cristóbal Montoro es "irrisoria", además de que solo afecta a las bebidas de mayor graduación, dejando de nuevo exentos al vino y la cervezaEspaña es el paraíso europeo del alcohol barato y si no abandona ese dudoso honor será muy difícil evitar casos como el de la muerte de una niña en Madrid tras un coma etílico. Este es el pesimista diagnóstico del coordinador de alcohol de la Sociedad Española de Epidemiología, Joan Ramon Villalbí, compartido por la gran mayoría de especialistas en salud pública consultados.  

Con una ley de prevención del alcohol en menores como la que ha anunciado la ministra de Sanidad, Dolors Monserrat, no bastará. El catedrático de adicciones de la Universidad de Newcastle, Peter Anderson, recuerda que "un gran número de estudios de todo el mundo han demostrado que los precios del alcohol son determinantes sobre cuánta gente bebe, incluyendo el consumo de riesgo, y que los aumentos fiscales son una manera muy eficaz de aumentar ese precio". Se trata de una verdad aceptada por la comunidad cientifica, que incluso ha llegado a cuantificar el impacto del alza de precios en el consumo.

La Universidad de Sheffield calculó, por ejemplo, que en el Reino Unido una subida fiscal que incrementara el precio final en un 10% reduciría la media de consumo en un 4,4%, evitando unos 26.000 casos de enfermedades relacionadas con el alcohol en solo un año. 

EL PARAÍSO DEL ALCOHOL BARATO

En España, el vino y el cava no pagan impuestos especiales. "Otros países productores, como Italia o Portugal, también los eximen de tributación, pero Francia, la cuna del vino y el champán por excelencia, ya los grava desde el 2013, aunque sea en una mínima cantidad", apunta Villalbí. Tras el anuncio del viernes, aquí seguirán sin pagarlos.

La cerveza abona un tributo próximo a cero que ahora tampoco crecerá y las únicas que de verdad se retratan ante Hacienda son las bebidas de alta graduación. La mitad del precio final de una botella de vodka, por ejemplo, son los impuestos especiales más el IVA del 21%. Aun así, solo en tres países europeos (Rumanía, Hungría y Bélgica) contribuyen menos que en España. Y la subida del viernes lo va a cambiar poco. Desde este sábado, quien vaya al supermercado a comprar una botella de vodka solo pagará 24 céntimos más que el viernes, según los cálculos de la patronal de las bebidas espirituosas.

En el país que más dureza fiscal emplea con el alcohol, Suecia, los impuestos son siete veces mayores que en España. Irlanda y Finlandia los multiplican casi por seis y Gran Bretaña por cuatro.

Muchos europeos vienen a España solo porque beber resulta más barato. Es el llamado "turismo de borrachera"

No es de extrañar que, como lamenta José Zarco, haya "un importante número de europeos que se se desplace a España con el único propósito de beber". Es el denominado "turismo de borrachera" que, según este experto, coordinador de drogas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, "incluye a menores de 18 años que viajan teóricamente a campamentos".

AUMENTO DEL 10% DEL PRECIO FINAL

¿En cuánto debería aumentar la fiscalidad? "Para conseguir una reducción de los daños relacionados con el alcohol, España tendría que dejar el tercio de países de la OCDE con menor carga impositiva para  situarse dentro del tercio del grupo medio, lo que también obligaría a imponer un impuesto sobre el vino", apunta Anderson. La  misma OCDE, añade este experto británico, recomendó “un aumento del precio final en un 10% en todas las bebidas alcohólicas, que creo -agrega- sería el aconsejable para España”. El catedrático de Newcastle ha asesorado tanto a la OCDE, como a la OMS y a muchos gobiernos de todo el mundo.

Para alcanzar ese porcentaje, la subida impositiva debería ser "sustancial", como mínimo del 20% y extenderse al vino y la cerveza. "Dado que lo que produce el daño es el alcohol, la tasa debería aplicarse de modo general a los grados que tenga cada bebida", apunta Antoni Gual, director de la unidad de alcohología en el Hospital Clínic, de Barcelonaque ve muy difícil alcanzar este objetivo ante "la enorme fuerza" que del lobi de los productores. Entre el 2006 y el 2016 el precio medio del alcohol apenas ha subido algo más que el IPC. Un 17,5% frente al 16% del índice general de precios.

Otra recomendación es gravar las bebidas en función de su grado de alcohol

Todos son partidarios también de combinar el aumento impositivo con el precio mínimo implantado en Escocia. "Uno de los problemas de la subida fiscal es que las grandes cadenas de supermercados pueden socavarlo con la venta de alcohol a precios reducidos, como gancho para atraer clientes y una forma de evitarlo es introducir un precio mínimo por gramo de alcohol vendido”, señala Anderson. Esta política también tiene la ventaja de que se ocupa de los productos de menor precio que son consumidos los bebedores más jóvenes y más enganchados.

Un dinero destinado a las políticas sanitarias

Los especialistas en salud pública consultados son conscientes de que la subida de precio del alcohol no es una medida popular, pero tampoco lo eran las del tabaco ni las del endurecimiento de castigos y controles llevada a cabo por la DGT y ambas son elogiadas como políticas de éxito en los foros internacionales. “La dureza de la DGT con el alcohol es una de las cosas que explica la caída del consumo de alcohol en adultos las dos últimas décadas”, apunta José Zarco.


Como ocurrió con el tabaco y la seguridad vial, la política de precios debe ir acompasada de campañas de concienciación y otras normas que atajen las otras dos claves de la lucha contra el alcohol, especialmente en menores, “la publicidad y el fácil acceso”, según Antoni Gual, que recuerda como cuatro intentos de aprobar leyes se han frustrado por la presiones del lobi alcoholero en los últimos 14 años.


Los expertos sanitarios creen que sería también una medida muy pedagógica que la recaudación de los  impuestos sobre el alcohol sirviera para financiar la políticas de atención a las víctimas de enfermedades producidas por éste. “Se vería que lo hay que detrás no es afán recaudatorio”, señala Gual. De hecho los impuestos especiales son una figura creada para compensar a la sociedad por los gastos que origina determinado producto, ya sea alcohol, tabaco o gasolinas.


En este aspecto, sin embargo, hay discrepancias. Beatriz González, catedrática de economía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, considera que no sería bueno dar ese dinero directamente al Ministerio de Sanidad. “Este es el departamento que debe luchar contra la adicción y  hacer que sus ingresos dependan de que suba un consumo contra el deben luchar no es un estímulo adecuado”, sostiene quien preside la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria.

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