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Los científicos ven posible el fin de la epidemia de sida

El VIH no se elimina de la sangre que ha infectado, pero sí se puede frenar su transmisión

El colectivo homosexual pide financiación para el tratamiento antisida preventivo

Àngels Gallardo

Colocación del tapiz en la fachada del Ayuntamiento de Barcelona, donde se recuerda a los fallecidos por el sida en el último año.

Colocación del tapiz en la fachada del Ayuntamiento de Barcelona, donde se recuerda a los fallecidos por el sida en el último año. / RICARD FADRIQUE

El virus que causa el sida, el VIH, difícilmente se podrá eliminar de las células del sistema inmunológico que ha invadido, en las que se instala mimetizándose con su genoma. Quienes investigan con ese objetivo, chocan desde hace decenios con una barrera que lo hace inaccesible. Incluso cuando se suprime casi totalmente de la sangre de los infectados que toman rigurosamente los fármacos indicados, el virus no desaparece de los denominados reservorios, unos núcleos que no se alteran en presencia de los medicamentos, para desesperación de cientoss de científicos de todo el mundo. Por esa vía, será difícil acabar con el sida, admiten, pero tal vez sí se conseguirá poner fin a la epidemia impidiendo que el virus pase de una persona a otra a través del semen, la sangre o, en ocasiones, la saliva.

Ese objetivo, con frecuencia calificado de utopía, vuelve a ser visto como “factible”, si se consigue ejecutar con precisión los planes que diseñan decenas de instituciones pública y privadas de todo el mundo. Inversiones no faltan, en especial, desde las fundaciones y fondos que vuelcan millones de dólares en una misma dirección: que dentro de “cuatro o cinco décadas” la pandemia del sida haya pasado a la historia.

LO MISMO, MUCHO MÁS BARATO

El primer requisito es asegurar que el tratamiento antirretroviral de última generación –las innovaciones farmacológicas que llegan a los pacientes occidentales- sean accesibles de forma simultánea para los infectados del resto del mundo, a un coste reducido hasta un 300%, como sucede en la actualidad. “Si la infección se trata y controla adecuadamente de forma masiva en los cinco continentes, esas personas dejarán de ser transmisoras del virus, aunque lo sigan teniendo en su organismo –explica Roger Paredes, investigador del laboratorio IrsiCaixa de Badalona, que dirige el doctor Bonaventura Clotet-. Si el VIH no se transmite, la progresión de la epidemia se corta. Sin nuevas generaciones de infectados, el sida habrá desaparecido del mundo”. A medida que fallecieran los actuales portadores del virus, conjeturan, esa extinción sería absoluta y definitiva.

Asociaciones de homosexuales solicitan a Salut financiación para el tatamiento de personas que mantienen relciones de riesgo 

“Es factible”, reitera Paredes. “Hay muchas agencias científicas empeñadas en esto”, asegura. Este propósito convierte en una triste ironía, a juicio de numerosos médicos, la actitud casi autolesiva de los colectivos informados y conscientes que mantienen su especial acercamiento a la posibilidad de contraer el VIH manteniendo relaciones sexuales múltiples con personas que no conocen y sin ningún método –preservativo- susceptible de impedirlo.

33.000 INFECTADOS EN CATALUNYA

En Catalunya, por ejemplo, se mantiene estable y constante desde hce 15 años la cifra de nuevos infectados anuales, unos 800, que nutren una estadística epidemiológica que siempre arroja la misma cifra de infectados: unos 33.000 ciudadanos catalanes son portadores del VIH y reciben tratamiento. Cerca de 130.000 en el conjunto de España.

De esos 850, más del 65% son hombres homosexuales, el colectivo social donde no deja de crecer la cifra de nuevos infectados por el VIH. Las entidades que los representan han solicitado a la Conselleria de Salut la financiación pública de tratamientos preventivos para los sectores homosexuales que se reconocen como personas en constante riesgo de infección por el VIH. Cifran en unos 1.500 los individuos gays que, afirman, se podrían beneficiar de la denominada terapia de profilaxis preexposicional: la toma de la pastilla única que en la actualidad compone un tratamiento antisida, pero sin sufrir la infección.

Este tratamiento preventivo, instaurado en San Francisco (EEUU), Francia e Inglaterra, podría administrarse de forma continua e indefinida –como si se estuviera infectado- o bien únicamente horas antes de mantener la relación sexual que el propio interesado considere arriesgada. El ‘conseller’ de Salut, Antoni Comin, se ha mostrado partidario de participar en un estudio sobre el tema que podría preceder, o no, a la autorización de prevención.