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La obesidad y el sobrepeso se ceban en los catalanes pobres

El 41% de los niños de familias con pocos recursos consumen platos hipercalóricos, frente al 20% de los de familias universitarias

Comín traza un programa de actuación en salud que tiene como eje favorecer a las personas con menos recursos

ÀNGELS GALLARDO / BARCELONA

La desigual situación social en que la larga crisis económica, y los recortes consiguientes, está clasificando a los ciudadanos de Catalunya queda reflejada cada vez con mayor intensidad en los resultados de salud que perciben los propios catalanes. Así lo constata la encuesta de salud de Catalunya, un amplio panel sobre cuestiones domésticas, culturales y económicas que los ciudadanos respondieron en el 2015, que ha sido presentado este lunes por el 'conseller' Antoni Comín. La encuesta refleja cómo la creciente desigualdad social y económica que afecta de forma creciente a la sociedad equivale a un desigual empeoramiento de los parámetros que miden su grado de salud. Así, aunque un 51% de la población catalana de 18 a 74 años sufre un exceso de peso importante -un 15% de ellos es obeso-, esa situación afecta a un 62% de quienes no tienen estudios o no superaron los de primaria, y a un 36% de las familias con formación universitaria. El sobrepeso y la obesidad son el principal factor de riesgo de las enfermedades más extendidas y mortales en la sociedad catalana, como son las alteraciones cardiovasculares, la diabetes, algunas formas de cáncer y el deterioro del aparato locomotor.

La dieta de la población infantil resulta asimismo tan preocupante como desigual, destacan los responsables de salud pública. Aunque un 27% de los niños, como media, declaran consumir de forma frecuente productos hipercalóricos, un análisis de este dato demuestra que esas degustaciones las protagonizan un 41% de los niños de familias pobres y con bajos estudios o ninguno, y un 20% de los hijos de padres universitarios. Alimentos hipercalóricos son las pizzas, las hamburguesas, la bollería industrial y las bebidas azucaradas, un sector nutricional al que se atribuye el incremento en las cifras de niños obesos o con sobrepeso registrado en el último decenio.

NEVERA LLENA O VACÍA

Siete de cada 10 ciudadanos participantes en la encuesta declaran seguir una dieta de tipo mediterráneo, en la que, teóricamente, predominan las verduras, el pescado, las legumbres y el aceite de oliva, con poca carne roja. Esa alta proporción de seguidores de la dieta ideal contrasta con la prevalencia de población con sobrepeso u obesidad -el citado 51%-, una circunstancia que, destacó Carme Cabezas, responsable de Promoció de la Salut, demuestra que las raciones que se toman ahora son "excesivas", y quienes las consumen no hacen actividad física. "La dieta mediterránea, en origen, equivalía a comida frugal y sana, degustada por personas que trabajaban en el campo y mantenían una intensa actividad física -añadió Cabezas-. Ahora, quien siguen ese modelo dietético son personas sedentarias que tienen la nevera llena".

Los datos recogidos por la encuesta de salud aluden a los hábitos de los ciudadanos, indicó Comín. "Esas costumbres responden a decisiones que, en principio, se adoptan libremente -reflexionó el 'conseller'-. Pero la desigualdad social que refleja la encuesta demuestra que los individuos son menos libres de lo que parece al escoger su estilo de vida. Son decisiones condicionadas por la economía personal". Los principales programas sobre estilo de vida, nutrición y actividad física impulsados por la Conselleria de Salut en esta legistatura tienen como eje director la compensación de las situaciones de desigualdad, indicó Joan Guix, secretario de Salut Pública.

Uno de cada cuatro catalanes es fumador

El 25% de la población sigue consumiendo tabaco de forma habitual. Un 24% lo hace a diario, indica la encuesta de Salut sobre datos del 2015. Las personas con estudios primarios o sin ninguna formación fuman menos (un 20%) que quienes superan los estudios secundarios (un 29,4%), refleja la encuesta. Mientras que la comida que más engorda es la más barata, fumar es caro.

El 83% de los ciudadanos dice tener una buena percepción sobre su estado de salud. De nuevo, esta percepción muestra una desigual visión, en función del estrato social al que se pertenece. Un 91% de las personas universitarias dicen sentirse bien de salud, dato que descienet al 66% entre quienes siguieron estudios primarios o no tuvieron ninguna escolarización.