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Gente corriente

Miriam García: "Esmeralda siempre te recibía con una sonrisa"

Mauricio Bernal

Ese día, consultando su Facebook, Miriam García se llevó una sorpresa: acababa de descubrir que a una antigua paciente le habían publicado una carta. En este diario. No solo eso, hablaba de su paso por el hospital. Y no solo eso: la mencionaba, con gratitud y cariño. La carta, a la postre viral –el contenido más visto de EL PERIÓDICO en Facebook–, era obra de Esmeralda Márquez, que a principios del 2015 había sido operada en el Moisés Broggi, en Sant Joan Despí. Donde trabaja Miriam. Donde Miriam la había atendido.

Después de Esmeralda, su enfermera: un repaso al vínculo con la paciente a la que dejó marcada con su buen trato.

–Una sorpresa, ¿no? Totalmente. Una cosa es que de vez en cuando te regalen una caja de bombones, que ocurre, y otra es que te escriban un artículo tan bonito. Me sorprendió y me emocionó. Fue muy bonito. Ese día la busqué por Facebook y le dije que estaba muy contenta, que me había hecho mucha ilusión. Desde entonces estamos en contacto.

–¿Qué recuerdo tiene de ella? Es encantadora, de esos pacientes que son dulces, que se los ve con mucha energía, y eso en un hospital, que es un lugar que consigue bajarte los ánimos. Esmeralda siempre te recibía con una sonrisa. Además, era joven. Siempre te acuerdas más de los jóvenes. Es menos habitual.

–¿Qué fue lo que hizo tan especial para que ella lo tenga tan presente? Nada, no hice nada diferente con ella, hice lo que hago con todos los pacientes. Lo que pasó fue que hubo empatía, porque muchas veces, aunque intentas ser amable, ves que no acabas de acertar con la gente.

–La carta ha tenido una gran repercusión. Y es un orgullo. Que valoren tu trabajo, que valoren el trabajo de todos nosotros... Porque en la carta ella habla de todos nosotros. Está muy bien, especialmente cuando estás acostumbrado a tantas críticas, y a que se hable mal de la sanidad pública. Muchas veces sin conocimiento.

–¿Qué quiere decir? Por ejemplo: yo vivo aquí, en Mollet, y el Hospital de Mollet no lo vine a conocer sino hasta que tuve a mi primera hija. En cuanto dije que la iba a tener ahí, todo el mundo: no, cómo se te ocurre. Todos hablaban mal. Incluso gente que ni siquiera había estado, que hablaba solo de oídas.

–Es lo que dice Esmeralda. Que por eso la han leído tanto. Por hablar bien. Porque la gente se suele quedar con lo malo, y las cosas buenas se dejan pasar.

–Pero han recortado mucho. El servicio no es el mismo. Por supuesto. Y lo que te sabe mal de las críticas es que la mayor parte tienen razón. Porque si estás ahí en una cama, esperando tres días para que te hagan una prueba… Las listas de espera se alargan, han cerrado quirófanos… Creo que seguimos teniendo una sanidad pública muy buena, pero comparada con la que teníamos antes de los recortes, pues se nota el cambio. Se trabaja más y en peores condiciones de estrés. Casi todos los días salimos tarde.

–Volvamos a la carta. Habrá sentado bien en el hospital. Sí, claro. Las compañeras estaban muy contentas y ese día me felicitaron todos. Hasta me hicieron una entrevista para la intranet del hospital.

–Cuénteme, en términos generales, más allá de lo estrictamente profesional: ¿qué debe brindar una enfermera al paciente? Esmeralda decía ayer que a usted no le pagan para tratarla como la trató a ella. Comprensión. Hay pacientes que tienen muchas dudas y nosotras estamos ahí todo el día. El médico no. Entonces te buscan a ti para que les expliques, porque se han quedado preocupados por algo que dijo el médico y que no entendieron bien. Tú debes prestarles atención, no dejarles simplemente sus pastillas e irte. 

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