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Cuando el alcohol es más importante que la familia, el trabajo o el dinero

Las personas alcoholizadas acortan en un 8% su esperanza de vida y los fumadores de tabaco en un 18%

Àngels Gallardo

El psiquiatra Antoni Gual.

El psiquiatra Antoni Gual. / ANNA BRUGUES

Quien depende del alcohol, organiza todas las actividades de su vida fijando, discretamente, como prioritarios los momentos en que tomará la copa de vino, la cerveza o el whisky que sabe que necesitará. En eso consiste una adicción. Muchas veces, esos tragos son la principal motivación con que cada mañana se levantan de la cama. El alcohol, relatan los enfermos alcoholizados, es “más importante” que todo lo demás, más que la familia, el trabajo o el dinero. “Todas las decisiones que adopta una persona que sufre dependencia alcohólica tienen como eje vertebrador los momentos del día en que beberá”, sintetiza el psiquiatra Antoni Gual, director de la unidad de alcohología en el Hospital Clínic, de Barcelona.

Este servicio atiende a personas con un alcoholismo avanzado que, con frecuencia, afecta al hígado, al corazón, a la movilidad y a la capacidad de emprender actividades intelectuales complejas. A diferencia de lo que ocurría hace no muchos años, la terapia del Clínic no siempre implica la exigencia de cortar por completo con el alcohol -"si ponemos esa condición, muchos enfermos no vienen y el resultado es peor", advierte Gual. En unos casos, el objetivo es la abstinencia, y en otros pactan una reducción sustancial en el consumo. El enfermo debe respetar ese nuevo umbral de contacto periódico con la bebida.

Quienes atienden este servicio exitan las clasificaciones estrictas sobre quien es o no es dependiente del alcohol, una frontera que, asegura Gual, es atravesada a diario por un muchísimas personas que no sospechan de su vínculo patológico con las bebidas de graduación. "No hablamos de alhocólicos, sino de personas que mantienen un consumo excesivo de alcohol, susceptible de afectar al sistema nervioso central, al digestivo y a otros órganos", define el psiquiatra, que se declara "muy consciente" de que vive en un país donde el vino tiene profundas raíces culturales, y en el que el alcohol está protegido por potentes intereses económicos. "La industria alcoholera invierte cada día en España un millón de euros en publicidad de sus productos", asegura.

CON POCO BASTA

Los riesgos para la salud crecen de forma notable, indica, cuando un hombre consume a diario cuatro o más copas de vino o cerveza, o dos whyskis. Y, si se trata de una mujer, cuando toma a diario una consumición y media diaria: una caña y media de cerveza. "Una mujer que bebe tres vasos de vino, o tres cervezas diarios está multiplicando el riesgo de sufrir cáncer de hígado o de mama, y tendrá un menor rendimiento laboral", sostiene Gual.  

El riesgo para la salud aumenta, en las mujeres, a partir de tomar una copa y media de vino al día

El nivel de conciencia social, y sobre todo sanitario, que ha alcanzado la idea de que fumar tabaco es un acto malsano de consecuencias patológicas graves, no tiene ningún parecido con el concepto asociado al acto de "tomar unas copas" que persiste en la sociedad. "Todo el mundo da por hecho que esa frase significa tomar alcohol, no una naranjada, y se percibe como positiva". 

Gual advierte que el alcohol es un potente cancerígeno. "Por sí mismo, causa cáncer", insiste. Tabaco y alcohol son, en función del nivel de renta de las poblaciones, la primera o segunda causa de enfermedad y muerte. “En el entorno europeo, el tabaco causa más mortalidad, pero la población afectada suele ser mayor de 65 años –explica Gual-. El alcohol mata a gente muy joven”. La doctora Beatriz Rosón, coordinadora del programa de detección precoz del alcoholismo del hospital de Bellvitge, asegura que el alcohol es la principal causa de enfermedad y muerte en los países de renta media y baja, seguido del tabaco.

La población que fuma cigarrillos de forma habitual, indican estudios europeos, sufre una merma del 18% en sus años potenciales de vida, es decir, experimentará esa pérdida en la longevidad media estimada para la población donde reside. Quienes sufren dependencia alcohólica o beben en cantidades excesivas, dicen las mismas investigaciones, experimentará una reducción del 8% en sus años potenciales de vida.

   

Temas: Enfermedades