CRISIS EN LAS FINANZAS SANITARIAS

Nueve de cada diez nuevos médicos especialistas solo consiguen trabajos precarios

El contrato por horas, suscrito por el 9% de los facultativos, es el que más aumentó en el 2015, seguido del trimestral y el diario

La situación laboral de los facultativos, con 11 años de formación, incide en la asistencia, alerta su colegio profesional

Protesta de médicos contra los recortes de la Generalitat.

Protesta de médicos contra los recortes de la Generalitat. / ÁLVARO MONGE

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La generación de médicos que han acabado su formación como especialistas en los últimos cinco años en Catalunya son el mejor exponente del destrozo profesional y asistencial a que han conducido los recortes impuestos por la Generalitat en la sanidad pública. Recortes vigentes y sin fecha, ni intenciones anunciadas, de remisión.

El perfil profesional más frecuente en la actualidad entre los médicos que han completado en Catalunya los 11 años de formación que exige la especialización de un facultativo en España -seis años de licenciatura y cinco atendiendo a enfermos en los hospitales, en calidad de médico interno residente (MIR)-, refleja a una mujer de 27 a 33 años, casada y con un hijo pequeño, que trabaja en tres o cuatro centros sanitarios distintos, no siempre en la especialidad para la que se ha preparado, en los que es contratada por horas, días, semanas o algún mes, sin ninguna seguridad sobre su continuidad.

RECUPERACIÓN PRESUPUESTARIA

En esta situación se encuentran la mayoría de los más de 4.500 especialistas que han concluido en Catalunya la formación MIR en los años de la crisis -son unos 900 cada año- una vez han dejado el hospital donde adquirieron una experiencia, reconocida internacionalmente, cobrando un sueldo muy inferior al de la plantilla. Se trata de un colectivo, ahora de mayoría femenina, al que los recortes han sumido en una precariedad laboral y profesional que, a juicio del Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB), resulta muy "preocupante". El COMB, que ha investigado el fenómeno, no ve más solución que la recuperación presupuestaria de la sanidad pública, cuya pérdida cifran en un 22% desde el 2010. Así lo exigen, alertando de que, de no hacerlo así, "el sistema se deteriorará".

El Col·legi de Metges  exige que la sanidad pública recupere el 22% del presupuesto perdido

Solo un 13% de los médicos que acabaron su especialización en los hospitales de Barcelona el pasado junio han conseguido un contrato indefinido en un centro sanitario público, indica un estudio del COMB. En el 2014 lo lograron un 16%, pero van a peor. El 87% restante sobreviven con trabajos transitorios e imprevisibles, que suelen simultanear encajando un entramado de guardias y suplencias que pone a prueba su fortaleza física y permite que el sistema funcione a diario con apreciables resultados.

UN CONTRATO CADA DÍA

Esto explica que el 17% de los especialistas estén permanentemente buscando trabajo, pero que apenas haya desempleo completo entre ellos. El 47% de estos médicos tienen un contrato temporal que en un 14% de los casos se traduce en hacer sustituciones. El 9,6% de esta actividad está sujeta a contratos "por horas", el 5% tiene vínculos laborales "de días" y el 18% trimestrales. El 10% de estos especialistas sobreviven gracias a las guardias nocturnas de 12 horas, o los turnos de fin de semana, de 24. Aceptan todas las guardias que les ofrecen -hacen 11 o más al mes, si es posible-, y de esta forma llegan a reunir un sueldo "presentable", explican. Cobran una media de siete euros por hora, tanto en los hospitales del Institut Català de la Salut (ICS) como en los concertados. "¿Qué estabilidad personal puede tener un médico que, con 35 años, vive de contratos por horas?", se pregunta Marc Soler, director corporativo del COMB. 

No es raro que algunos  especialistas tengan hasta tres situaciones laborales en un mismo hospital

"Muchos especialistas firman un contrato cada día; otros llevan tres o cuatro años contratados un mes sí y otro no, y no es raro que tengan hasta tres situaciones laborales distintas en un mismo hospital: una jornada matinal, de las 8 a las 17 horas; una suplencia de las 17 a las 24, y una guardia nocturna hasta las 8 de la mañana siguiente", describe Berenguer Camps, director del servicio de ocupación y estudios en el COMB. "Sumando lo que ganan con todos esos contratos, muchos son mileuristas", advierte.

EN MANOS DEL CATSALUT

Se trata de médicos que han alcanzado una cualificación considerada excelente en Gran Bretaña, Francia o Alemania, países donde los contratan cuando emigran. Neurólogos, traumatólogos, oncólogos, cirujanos o anestesiólogos -existen 46 especialidades- que han completado su formación en los servicios de los hospitales públicos de máximo nivel de Catalunya. El colectivo MIR cubre hasta el 15% de las plantillas de los centros sanitarios públicos, tanto del Institut Català de la Salut (ICS) como del sector concertado, y su presencia resulta crucial dado el empequeñecimiento de las plantillas. Su situación laboral, no obstante, cae en una profunda precariedad una vez completan el periodo de formación práctica y entran en el mercado asistencial que financia el Servei Català de la Salut (CatSalut).

 "Estos médicos son el futuro, el sector más importante de la profesión, especialistas con una preparación excelente, que ahora son  maltratados laboralmente por Salut", advierte Adriana Bataller, coordinadora de la sección de médicos jóvenes en el COMB y autora del estudio del COMB que analiza la evolución de los médicos que han acabado su especialización en el último decenio en Catalunya. "La situación laboral de esos facultativos condiciona su vida e incide en la calidad de la asistencia sanitaria que ofrecen", alerta Bataller.

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"Estos médicos,  "Estos médicos, que son el futuro de la profesión, están siendo maltratados por Salut", dice Adriana Bataller 

La única medida que podría acabar con esta situación, asegura Bataller, sería aumentar el presupuesto de Salut hasta un nivel "imprescindible", un umbral que el actual 'conseller' Antoni Comín ha cifrado en un incremento de "1.000 millones de euros", y eso solo para reducir las listas de espera. Un "imposible", a juicio del propio Comín, que, en opinión de los expertos, depende de la "voluntad política" de quien gobierne.