Un nuevo tratamiento hace frente a la urticaria crónica

El anticuerpo monoclonal se administra hospitalariamente cuando los antihistamínicos son ineficaces

En la consulta.La doctora Ana María Giménez Arnau, con unos pacientes en el Hospital del Mar.

En la consulta.La doctora Ana María Giménez Arnau, con unos pacientes en el Hospital del Mar. / FERRAN NADEU

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CARME ESCALES

De la familia de las plantas urticáceas, que segregan un jugo urente -que escuece sobre la piel-, y entre las que está la conocida ortiga, proviene el nombre de una patología dermatológica, la urticaria, que, de manera aguda, puede padecer el 20% de la población a lo largo de su vida.

Pero la urticaria tiene también su versión permanente en el tiempo. La denominada urticaria crónica espontánea (UCE) se manifiesta en el 1% de la población mundial y puede afectar de manera significativa a la calidad de vida de una persona. Insomnio y enfermedades psicológicas añadidas como depresión y ansiedad son algunos efectos que puede conllevar. Desde hace en torno a año y medio, un nuevo tratamiento, con un anticuerpo monoclonal denominado omalizumab, trata de manera eficaz los casos más graves de la patología que han demostrado resistencia a los antihistamínicos, que es la medicación de primera línea recomendada en urticaria crónica.

Este tipo de urticaria más severa, que llega a condicionar en gran medida el día a día de quien la padece, se distingue de la urticaria aguda -más común- porque los habones -bultos evanescentes sobre la piel que causan picor- aparecen a diario o casi a diario más allá de las seis semanas. «Pueden surgir los habones a cualquier hora del día, evolucionar con angioedema (hinchazón de la dermis por infección del tejido subcutáneo) y el episodio puede permanecer activo durante años, hasta diez, en los casos más extremos», precisa la doctora Ana María Giménez Arnau, médica adjunta del servicio de Dermatología del Hospital del Mar y asesora internacional en patologías de la piel como la urticaria. Aunque no es hereditaria, algunas personas presentan una mayor predisposición genética a padecerla. Los síntomas son consecuencia de una mayor liberación de histamina por parte de las células conocidas como mastocitos. «Estas células tienen una función inmunológica. Se activan para defender al organismo ante la agresión de parásitos o también para cicatrizar heridas. Agentes endógenos o exógenos pueden inducir a la urticaria y provocar esta liberación de histamina y otros mediadores de manera crónica», explica la doctora Giménez.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO / Aunque, por lo general, el paciente al que sorprende una erupción cutánea -la urticaria puede aparecer en cualquier parte del cuerpo- que persiste en el tiempo y le causa picor de manera continuada suele acudir a su médico de cabecera o al servicio de urgencias, es recomendable que el seguimiento y diagnóstico de la tipología de urticaria que padece lo realice un especialista y, a ser posible, formado en urticaria que, según la doctora Giménez Arnau, «ya hay alguno en cada hospital». «En muchos casos, el diagnóstico definitivo e identificación del subtipo de urticaria no se realiza correctamente hasta al cabo de varios años de surgir los primeros picores y habones», añade.

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La urticaria no tiene aún una cura definitiva. Su tratamiento principal es sintomático mediante antihistamínicos, que frenan la acción de la histamina. La mayoría de los casos remiten de manera espontánea antes de los cinco años, pero se calcula que «en un 10%, la prevalencia supera los cinco años», según datos de la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica (AAUC). Es el ente que nació en Barcelona para que los pacientes de esta enfermedad pudieran compartir su experiencia y dudas. A través de su página web (www.urticariacronica.org), y con el apoyo de un comité científico asesor, el colectivo facilita información sobre dónde tratarse, consejos para mejorar la calidad de vida que la patología condiciona y avances en la investigación y tratamiento, como el que llevó hasta el omalizumab.

«Es un medicamento inyectable, comercializado con el nombre de Xolair, que también está indicado para el asma», explica la dermatóloga del Hospital del Mar. «Este anticuerpo monoclonal bloquea la inmunoglobulina E e impide la liberación de histamina. Se inyecta una vez al mes, siempre en un centro médico, y ha resultado ser muy seguro y eficaz en pacientes resistentes a los antihistamínicos», concluye.