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PRIMERA COMPARECENCIA PARLAMENTARIA DEL NUEVO MINISTRO DE SANIDAD

Alonso da la puntilla al copago hospitalario que implantó Mato

La medida solo se aplicaba en Ceuta y Melilla por el rechazo de las autonomías

La OCU exige a los laboratorios que no se aprovechen de los enfermos de hepatitis

MANUEL VILASERÓ / MADRID

El nuevo ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, anunció ayer la primera rectificación a la política de su antecesora, la dimisionaria Ana Mato. Se trata del polémico copago de los medicamentos dispensados en los hospitales. El exportavoz parlamentario del PP dará la puntilla a una medida que en realidad había nacido muerta porque ninguna comunidad autónoma llegó a aplicarla. Salvo Ceuta y Mellila, cuyos hospitales son gestionados por el ministerio.

El anuncio lo formuló con mucha vaselina Alonso durante su primera comparecencia en el Congreso como nuevo ministro para no evidenciar que, aunque más simbólica que real, se trata de un rectificación en toda regla. Lo enmarcó en la política emprendida por «el anterior equipo» que ya «dejó sin efecto» algunos copagos, como el de las ambulancias. «El copago de farmacia hospitalaria será revisado de acuerdo con las comunidades autónomas», se limitó a anunciar. Más tarde, el ministerio precisó en una nota que «no se exigirá a los pacientes que aporten nada por los medicamentos que se les dispensa en los hospitales».

El copago hospitalario fue rechazada no solo por injusto sino por poco rentable. La aportación de los enfermeros no era muy alta y el sistema que tenían que organizar los hospitales para cobrarla era casi más caro que los ingresos a obtener. Pese a ello se impuso el empeño en implantarlo atribuido a la anterior secretaria general de Sanidad, Pilar Farjas.

EXPERTOS INDEPENDIENTES

Buena parte de la comparecencia de Alonso estuvo monopolizada por la crisis de la hepatitis C, aunque sin novedades relevantes. Frente a algunas críticas por la supuesta vinculación a compañías farmaceúticas de algunos de los miembros de la comisión de expertos que elaborará el plan contra la enfermedad, el ministro anunció que estos han firmado una declaración de conflicto de intereses en la que queda clara su independencia.

Sobre los laboratorios farmecéuticos, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) censuró ayer el «aberrante» precio que pretenden imponer a los nuevos medicamentos contra la hepatitis C «aprovechándose» de la situación generada por la demanda de los enfermos.

La OCU señaló que el argumento de la industria farmacéutica sobre la necesidad de fijar precios altos para financiar la investigación de nuevas moléculas «no es del todo real» porque parte de esa investigación «se ha hecho en centros públicos y los costes reales de producción están muy por debajo de esas cifras». «El Gobierno no debe seguirles el juego y debe hacer valer su capacidad de compra», advirtió la organización.

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