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la tuberculosis

La bacteria de la tuberculosis no está vencida en Catalunya

La incidencia de la enfermedad en el territorio catalán es de 16 casos por cada 100.000 habitantes

CARME
ESCALES

Tos persistente, de duración superior a dos semanas, acompañada a menudo de fiebre, sudoración, malestar general, pérdida de peso y, en ocasiones, de presencia de sangre en el esputo. Estos son los síntomas de la tuberculosis pulmonar, la tuberculosis más frecuentemente diagnosticada en Catalunya. Su incidencia se sitúa en unos 16 casos por cada 100.000 habitantes al año. La cifra asciende un poco más en la ciudad de Barcelona, donde se registran 20 casos entre 100.000 habitantes. El índice de mortalidad en Catalunya -y en el conjunto de España- está en torno al 1% de los enfermos que padecen tuberculosis.

«Esta enfermedad no nos ha abandonado nunca. Pero, en términos generales, su incidencia ha ido decreciendo continuadamente desde hace muchos años», afirma el médico especialista del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona José Antonio Martínez. «Hubo un pequeño repunte de la enfermedad durante los dos primeros años de los 90, motivado por el exceso de casos asociados a la epidemia de sida, y una atenuación del ritmo de descenso a partir del 2004 debido al número de casos aportados por inmigrantes procedentes de países en vías de desarrollo», indica.

CONTAGIO / «La tuberculosis se adquiere inhalando pequeñas partículas de secreción respiratoria que contienen el microbio -Mycobacterium tuberculosis- y que son expulsadas al aire cuando el enfermo tose o, incluso, cuando habla», explica el doctor Martínez. «En caso de sospecha de tuberculosis, realizamos la prueba de la tuberculina en el mismo ambulatorio. Si sale positiva -al cabo de 48 a 72 horas aparece una mancha con forma de haba y palpable sobre la piel- se hace una radiografía del tórax. Si la placa confirma que hay lesiones, conviene hacer un cultivo de esputo, para ver si está en fase de contagio o no, es decir, si esparce las bacterias o no», detalla Josep València, médico de familia del CAP Ramon Turró de Barcelona.

«Una vez confirmada la enfermedad, además de tramitarse la declaración obligatoria de enfermedades, que pone el caso en conocimiento de Salut Pública, se inicia la investigación de contactos que, por su parte, Salut Pública también efectúa», señala València. «El tratamiento del paciente se inicia tanto si está en fase de contagio o no», puntualiza.

«La tuberculosis se trata con antibióticos específicos», explica José Antonio Martínez, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona. «Es muy importante que se administren siempre al menos dos fármacos activos y que la duración del tratamiento sea la apropiada, en términos generales nunca inferior a los seis meses», precisa Martínez. «Se suele empezar administrando tres o cuatro fármacos durante los dos primeros meses y, si el microbio es sensible, se continúa con dos de ellos durante cuatro meses más», detalla el especialista.

«Es preciso hacer el seguimiento para asegurarse de que el tratamiento se lleva correctamente hasta el final. A pesar de que su duración se ha reducido, esta todavía es larga y, pasado un tiempo, hay pacientes que se relajan», indica el doctor València. «El control sobre el tratamiento también es importante para detectar precozmente posibles efectos tóxicos de la medicación que, a pesar de no ser demasiado frecuentes, son potencialmente graves», destaca el doctor José Antonio Martínez.

FACTORES DE RIESGO / El tabaquismo se sitúa, con entre el 23% y el 29% de los casos de enfermos de tuberculosis, como el primer factor de riesgo de contraer la enfermedad. Otros son la precariedad social (8%-23%), el alcoholismo (11%), la infección de VIH (11%) y el consumo de drogas inyectadas (3%). También se detectan bastantes casos entre personas que han inmigrado recientemente desde países en vías de desarrollo. Estas suponen «casi al 50% de los pacientes con tuberculosis en Catalunya, aunque en la ciudad de Barcelona se supera ya ese 50%», añade Martínez.

Además de la forma más frecuente de tuberculosis, la pulmonar, la enfermedad también se puede manifestar con dolor en un costado del pecho que aumenta al respirar y toser. Se trata de la tuberculosis pleural. Si el paciente consulta al médico por una tumoración creciente en la zona lateral del cuello, puede ser síntoma de tuberculosis ganglionar, que es la tercera forma más común que muestra esta enfermedad.

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