07 ago 2020

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Cuidado con el mercurio

Comer pescado es importante para la salud. Sin embargo, casi todas las especies presentan restos de mercurio, que en cantidades altas es nocivo.

Carmen
HIERRO

El pescado y los mariscos son fundamentales en una dieta saludable. Estos alimentos aportan altas cantidades de proteínas y nutrientes bajos en grasas saturadas. Una persona que incluya en su dieta una gran variedad de pescados y mariscos contribuye con ello a mejorar su salud cardiaca, y en el caso de los niños, su consumo les ayuda a crecer y desarrollarse adecuadamente.

Sin embargo, casi todos los productos que llegan del mar tienen restos de mercurio, de modo que al comerlos ese metal entra en nuestro organismo. Estos contaminantes se acumulan en los tejidos grasos, por lo que se encuentran sobre todo en el pescado azul, más que en el blanco. Y cuanto más grande es el animal, más mercurio acumula. Esto es así porque el pescado o el marisco ha pasado más tiempo en el mar, por lo que lo ha ingerido en más cantidad.

A la hora de consumir productos del mar hay que seguir una serie de recomendaciones. El cuerpo absorbe fácilmente el mercurio del pescado y los bebés -incluso antes de nacer- y los niños pequeños son los más vulnerables ante altas dosis de este metal, porque sus cerebros y sistemas nerviosos todavía están en desarrollo, y estos son los órganos a los que afecta el mercurio.

LOS RECOMENDADOS / Así, incluso de las variedades de pescado y marisco con niveles bajos de este metal se aconseja un consumo máximo de dos veces por semana. Entre los pescados con dosis muy bajas de mercurio están el arenque, la caballa, la trucha arco iris, el salmón, las sardinas, las anchoas y todo el pescado blanco. Además, estas especies tienen un alto contenido en grasas saludables. Entre los mariscos, se recomiendan las almejas, los cangrejos de río, las ostras, las vieiras y los camarones.

Con dosis bajas, pero más altas que las de las anteriores especies -se aconseja que se consuman como mucho seis veces al mes -, figuran la trucha marina, la raya, el rape, el bonito y la langosta. Con cantidades altas -se recomienda ingerirlos como mucho tres veces al mes-, la caballa, el mero y el pez azul. Por último, las especies con niveles de mercurio muy elevados y por tanto perjudiciales para la salud, sobre todo para los menores y embarazadas, son el tiburón, el pez espada y la caballa gigante.

De atún en lata, la Agencia de Alimentos y Fármacos, el organismo regulador alimentario de EEUU, recomienda que los niños no coman más de dos raciones a la semana, siempre que sea claro. Si es en trozos o blanco, lo aconsejable es solo una. El atún blanco es más grande, por lo que acumula más mercurio.

UN POCO DE TODO / Por los palitos de pescado, muy utilizados por ejemplo en ensaladas o sándwiches, no debe haber preocupación, ya que comúnmente se elaboran con pescados con bajos contenidos de mercurio.

Hay que tener en cuenta que en pequeñas cantidades el mercurio no es nocivo, por lo que lo que se recomienda es comer un poco de todo, para tener una dieta equilibrada y buena salud. Así, si una semana consumimos mucho pescado o marisco, en las dos siguientes debemos reducir las cantidades de esos alimentos en la dieta.