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Descanso nocturno

Aurelio Rojas, cardiólogo: "Algunas personas toleran mejor la falta de sueño durante solo algunos días; o eso creen"

El especialista explica los tres factores que determinan cómo responde cada organismo a las horas de descanso

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Aurelio Rojas, cardiólogo explica el motivo de por qué hay personas que duermen cinco horas y se despiertan como nuevas y otras necesitamos diez.

Aurelio Rojas, cardiólogo explica el motivo de por qué hay personas que duermen cinco horas y se despiertan como nuevas y otras necesitamos diez. / EPC

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Daniela Cabeza

Daniela Cabeza

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Dormir bien es una de las bases fundamentales para mantener una buena salud. El descanso no sirve únicamente para recuperar energía después de un día de trabajo, estudio o actividad física, sino que desempeña un papel esencial en el funcionamiento del cerebro y del organismo. Durante las horas de sueño, el cuerpo lleva a cabo diferentes procesos de recuperación y el cerebro consolida recuerdos, regula funciones y se prepara para afrontar una nueva jornada.

Sin embargo, no todas las personas necesitan exactamente las mismas horas de sueño. Mientras algunas aseguran sentirse completamente descansadas después de dormir cinco o seis horas, otras necesitan nueve o incluso diez para levantarse con energía. ¿Por qué existe una diferencia tan grande?

El cardiólogo Aurelio Rojas ha explicado en uno de sus vídeos en Instagram cuáles son los principales factores que pueden estar detrás de estas diferencias. Según el especialista, hay tres elementos que deben tenerse en cuenta: la tolerancia individual a la falta de sueño, la genética y la calidad de descanso.

Dormir poco y sentirse bien no significa que no afecte

El primer factor tiene que ver con la capacidad de algunas personas para tolerar la falta de sueño durante determinados periodos. Hay quienes pueden dormir cinco o seis horas durante varios días y asegurar que se encuentran perfectamente al día siguiente. Sin embargo, Rojas advierte de que esta sensación puede resultar engañosa.

"Algunas personas toleran mejor la falta de sueño durante solo algunos días. O eso creen", explica el cardiólogo. Y es que sentirse bien no significa necesariamente que el cerebro esté funcionando de la misma manera que después de haber descansado correctamente.

Tras varias noches durmiendo poco, se ha observado que pueden disminuir el rendimiento, la memoria y la capacidad de concentración, incluso cuando la persona no percibe un cansancio significativo.

Por tanto, no sentirse cansado después de dormir pocas horas no significa necesariamente que el organismo no esté sufriendo las consecuencias de la falta de descanso.

La genética también tiene algo que decir

El segundo factor es la genética. Según explica Rojas, existe un pequeño porcentaje de personas con determinadas variantes genéticas que pueden necesitar menos horas de sueño que la mayoría.

Entre ellas se encuentran las variantes relacionadas con DEC2, un gen que se ha estudiado por su relación con el denominado sueño corto natural. Estas personas pueden dormir alrededor de cinco o seis horas y funcionar correctamente sin presentar las mismas consecuencias que tendría la privación de sueño en otras personas.

Son, sin embargo, casos poco frecuentes. Por ello, que una persona asegure que puede dormir cinco horas y levantarse perfectamente no significa que esa cantidad sea suficiente para todo el mundo.

No solo importa cuánto duermes, sino cómo duermes

El tercer factor es, según el cardiólogo, uno de los más frecuentes y de los que más importancia tienen: la calidad del sueño.

No es lo mismo pasar siete horas en la cama despertándose varias veces durante la noche que dormir siete horas de manera continuada y reparadora. En ambos casos el tiempo de descanso puede ser el mismo, pero la recuperación del organismo puede ser muy diferente. "No es lo mismo dormir siete horas y despertarte varias veces que siete horas de sueño profundo y reparador", señala Rojas.

En este sentido, actualmente existen relojes inteligentes y aplicaciones que permiten realizar un seguimiento de los patrones de sueño y ofrecen información sobre diferentes aspectos del descanso. Estos dispositivos pueden ayudar a conocer los hábitos de sueño y detectar determinados patrones, aunque sus estimaciones no sustituyen una valoración médica cuando existen problemas persistentes para dormir o descansar.

Al menos siete horas de sueño de forma regular

A pesar de que las necesidades pueden variar de una persona a otra, Rojas recuerda que la recomendación general es dormir al menos siete horas al día de manera regular.

Además de la cantidad, también es importante mantener unos horarios estables. Intentar acostarse y levantarse aproximadamente a la misma hora cada día puede ayudar a mantener unos hábitos de descanso más saludables.

La conclusión del cardiólogo es clara: no se trata de dormir lo mínimo posible, sino de conseguir un sueño suficiente, regular y reparador. Dormir bien de forma habitual es una de las claves para cuidar la salud y favorecer el correcto funcionamiento tanto del cerebro como del corazón.