Salud
Anabel Fernández, dietista nutricionista, alerta de lo que puede ocurrirle a un bebé con calor: "Si vemos que no están mojando el pañal, están llorando sin lágrimas o tienen ojeras un poquito hundidas, quiere decir que quizá se están deshidratando"
La experta también habla sobre los efectos que provocan las bebidas isotónicas y alcohólicas en el cuerpo humano
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Una mujer acerca a un bebé a una fuente de agua. / MICHAEL REYNOLDS / EFE

Barcelona está afrontando este verano episodios de calor extremo que están dejando registros poco habituales y que obligan a extremar las precauciones para evitar problemas de salud.
Las altas temperaturas no afectan a todos por igual, sino que hay colectivos especialmente vulnerables, como las personas mayores y los bebés, a los que conviene prestar atención a cualquier señal que pueda indicar que algo no va bien.
Hacer caso a las señales del cuerpo
Uno de los principales riesgos asociados al calor es la deshidratación. La dietista-nutricionista Anabel Fernández, directora de KOA Centre, explicó en una entrevista a 'Rac1', que "muchas personas se olvidan de beber" y no hacen caso a "las sensaciones de sed" que les transmite el cuerpo.
Durante los días de temperaturas extremas, la especialista recomienda no esperar a que aparezca una sed intensa e "hidratarnos de forma frecuente" para tener este hábito "presente durante todo el día".
La sensación de sed es una de las primeras señales que envía el organismo cuando necesita agua, pero ignorarla puede dar pie a que la falta de líquidos avance. Una boca muy seca, una orina más oscura y concentrada, las náuseas o las palpitaciones son algunos de los síntomas que pueden aparecer. En los casos más graves, la deshidratación puede provocar confusión o incluso desmayos.
"Si tu cuerpo te está pidiendo agua, no esperes a acabar un trabajo en el ordenador o a acabar de ordenar la habitación", señala Fernández. Su recomendación es sencilla: “Si tienes sed, hidrátate”.
Poner especial atención a los más pequeños
En el caso de los bebés, detectar una posible falta de líquidos puede resultar más complicado. Al no poder transmitir por medio del habla que tienen sed o que se encuentran mal, los adultos deben prestar atención a determinados cambios físicos.
La dietista señala cuáles son algunos de los indicios que pueden alertar de que un bebé no está recibiendo suficiente líquido, especialmente cuando las temperaturas son elevadas, poniendo el foco en tres señales concretas: "Si vemos que los bebés no están mojando el pañal, están llorando sin lágrimas o tienen ojeras un poquito hundidas, quiere decir que quizá se están deshidratando", advierte.
Por ello, Fernández recomienda que los adultos responsables de los más pequeños estén pendientes de su estado y no esperen necesariamente a que el bebé muestre una señal evidente de sed.
También los más mayores
Las personas mayores también requieren una vigilancia especial. La nutricionista considera "importante fijarnos que la gente mayor se va hidratando frecuentemente y no solo cuando tiene sed", ya que la sensación de sed puede no aparecer con la misma intensidad.
Una medida práctica para evitar olvidos es tener una botella de agua siempre cerca. De esta manera, se facilita que beber se convierta en un gesto habitual a lo largo del día.
¿Las bebidas isotónicas son una alternativa?
Cuando aumentan las temperaturas, las bebidas isotónicas pueden parecer una alternativa adecuada para reponer líquidos y sales minerales. Sin embargo, Fernández matiza que no están pensadas para cualquier situación.
Este tipo de líquido son, según explica, "bebidas pensadas para personas que hacen deporte más de una hora y media" y que necesitan recuperar las sales minerales que pierden a través del sudor. Fuera de este contexto, la especialista considera que no son necesarias, especialmente porque se trata de productos "muy ricos en azúcar".
La dietista propone también otras alternativas para quienes buscan otras opciones a beber únicamente agua: se puede recurrir al agua con gas, al agua con limón y menta o incluso a infusiones servidas con hielo.
Qué dice la experta sobre el alcohol
Las bebidas alcohólicas tampoco son una buena alternativa para combatir la sed durante los días de calor. Fernández explica que "el alcohol deshidrata", tiene un efecto diurético (es decir, que puede aumentar la producción de orina y facilitar que el cuerpo elimine el exceso de agua y sodio) y "nos hace perder más líquido", por lo que su consumo puede favorecer precisamente el efecto contrario al que se busca cuando se intenta mantener una correcta hidratación.
"El alcohol siempre será hepatotóxico (que causa daño o lesión funcional y anatómica al hígado), neurotóxico (que daña, altera o destruye las células y funciones del sistema nervioso) y procancerígeno" asegura la nutricionista. Por ello, durante una jornada marcada por temperaturas extremas, la recomendación pasa por priorizar el agua, beber de forma frecuente y prestar especial atención a quienes pueden tener más dificultades para comunicar que necesitan líquidos.
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