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Riesgos oculares

Estos son los principales síntomas de daños en los ojos después de ver el eclipse solar: "Hay que distinguir entre el cansancio ocular y una lesión clínica grave"

Los síntomas pueden tardar entre 4 y 12 horas en aparecer, indican varios especialistas

Última hora del eclipse en España, en directo | Así ha sido el paso de la Luna por delante del Sol y próximo eclipse solar total del 2 de agosto de 2027

Así se vio el eclipse total de Sol desde un avión

Lucía Feijoo Viera

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Goundo Sakho

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Un eclipse solar total, como el que se ha producido este miércoles, 12 de agosto, en España, es un fenómeno científico muy raro de ver. No es cuestión de suerte ni de mística, sino de la mecánica exacta entre el movimiento de la Tierra y la luna.

Pese a ello, observar este fenómeno, incluso durante sus fases iniciales, puede conllevar riesgos significativos para la salud ocular; principalmente, lo que se conoce como retinopatía solar, una lesión fotoquímica del tejido retinal que ocurre cuando la energía de los rayos del sol se concentra en la mácula, la parte de la retina encargada de la visión central y detallada.

Molestias horas después de la exposición

Como expone QuirónSalud, es muy común que las personas no sientan molestias inmediatas mientras observan el sol, debido a que "la retina carece de receptores del dolor y, además, durante un eclipse la pupila suele permanecer más dilatada debido a la menor intensidad de luz, lo que facilita que una mayor cantidad de radiación alcance el interior del ojo", explica la doctora Mireia Jornet.

No obstante, la ausencia de dolor inmediato no garantiza la integridad del sistema visual. Generalmente, los síntomas de la lesión suelen hacerse evidentes entre 4 y 12 horas después de la exposición, indica un artículo publicado en Doctoralia, una de las mayores plataformas digitales de salud del mundo.

De esta manera, la identificación temprana de los síntomas y la comprensión de los mecanismos del daño son fundamentales para buscar la asistencia médica adecuada y mitigar posibles consecuencias a largo plazo.

La retinopatía solar desde la fisiopatología

La retinopatía solar desde la fisiopatología es la doctrina que explica por qué esta lesión es tan peligrosa. El ojo humano funciona de manera similar a una lupa: a través de la pupila, concentra la luz en un punto muy pequeño de la retina, llamado fóvea. Sin embargo, durante un eclipse solar, la luz es lo suficientemente intensa como para causar daños térmicos y fotoquímicos.

La radiación ultravioleta (UV), la energía electromagnética que emite el sol, genera la formación de radicales libres (moléculas inestables, con electrones sin pareja, que buscan estabilidad por medio de los electrones de otras células) dentro del epitelio pigmentario (la única capa de células pigmentadas -situada en la parte más externa de la retina, justo entre los fotorreceptores y la coroides- que funciona como un soporte vital que nutre, protege y mantiene sanas las células visuales del ojo).

Al no haber terminaciones nerviosas, el cerebro no recibe la señal de alerta de quemadura, lo que permite que una persona continúe mirando un eclipse mientras el daño se acumula y agrava. En casos severos, la energía térmica puede incluso causar una pequeña cicatriz en el tejido retinal, dejando una marca permanente que interrumpe la transmisión de señales al nervio óptico.

Los síntomas tras el eclipse solar

Tal y como indica la especialista Claudia Castilla en Doctoralia, "es necesario que la población sepa distinguir entre el cansancio ocular derivado de la concentración durante un evento astronómico y una lesión clínica grave. Mientras que la fatiga ocular suele resolverse con el descanso, la retinopatía solar requiere una evaluación profesional y puede tener efectos duraderos". Estos son sus síntomas:

  1. Visión borrosa: "Los pacientes suelen describir una incapacidad para enfocar objetos pequeños o leer textos que antes resultaban legibles".
  2. Metamorfopsia: "Las líneas rectas, como los marcos de las puertas o las rejillas, parecen aparecer onduladas, curvas o inclinadas".
  3. Escotoma central: "Se manifiesta como una mancha oscura, una sombra o un 'agujero' persistente justo en el centro del campo visual. A diferencia de las manchas flotantes comunes, el escotoma no se mueve con el ojo, sino que permanece fijo en el eje central de la mirada".
  4. Discromatopsia: "El daño causado por la radiación solar puede afectar específicamente a los conos, que son las células fotorreceptoras encargadas de procesar el color [...]. Los colores se perciben menos vibrantes, deslavados o con un tinte amarillento o grisáceo".
  5. Dolor de cabeza y sensibilidad a la luz: pueden estar presentes y ser muy persistentes.

Actuar con prudencia y rapidez

La población infantil y juvenil presenta una vulnerabilidad superior a la radiación solar, puesto que tienen un cristalino (la lente natural que actúa como filtro para el ojo humano) mucho más transparente y claro y menos desarrollado que el de los adultos. Además, pueden no ser plenamente conscientes del peligro y mirar el sol por más tiempo de lo debido o de forma poco segura.

Por eso, ante la sospecha de haber sufrido algún daño, es fundamental actuar con prudencia y rapidez, sin recorrer al autodiagnóstico y a los remedios caseros: "Se debe acudir a un médico oftalmólogo para una revisión del fondo de ojo. El profesional utilizará herramientas como la tomografía de coherencia óptica (OCT) para visualizar las capas de la retina y determinar el alcance de la lesión", expone Castilla.

No obstante, más vale prevenir que curar: asegúrate de utilizar unas gafas homologadas que cumplan la normativa internacional ISO 12312-2. Estas deben estar en perfecto estado y nunca deben sustituirse por gafas de sol convencionales, radiografías, cristales ahumados, CD u otros métodos caseros, ya que no ofrecen una protección efectiva.