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Consejos de protección

Alfonso Martínez de Carneros, médico, sobre el eclipse solar: "Muchas personas creen que, al estar parcialmente cubierto por la Luna, el Sol deja de ser peligroso, pero esto es un error"

"Un descuido de apenas unos segundos puede provocar una lesión que afecte a la visión durante mucho tiempo o incluso de forma permanente", asegura el experto

Última hora del eclipse solar total de hoy 12 de agosto, en directo | Mapas, horarios y momento de máxima visibilidad por zonas

Cómo usar las gafas del eclipse: 6 consejos sobre cómo ponérselas, durante cuánto tiempo usarlas y cuándo hay que quitárselas (o no)

Eclipse solar del 12 de agosto: la guía definitiva para disfrutarlo y conocer todas sus curiosidades

Una mujer lleva las gafas homologadas para el eclipse solar puestas.

Una mujer lleva las gafas homologadas para el eclipse solar puestas. / VINCENT JANNINK / EFE

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Clara Dalmau Merencio

Clara Dalmau Merencio

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Las gafas homologadas para observar el eclipse solar de esta noche del miércoles 12 de agosto se han convertido en uno de los productos más buscados en toda España, hasta el punto de que algunas ópticas y farmacias han registrado problemas de disponibilidad en su estocaje.

Pero disponer de unas gafas adecuadas no es un detalle menor: es el factor que separa una observación directa del Sol segura de una que provoque daños en los ojos.

Daños irreversibles

El oftalmólogo Alfonso Martínez de Carneros advierte en su blog que "nunca hay que mirar directamente al Sol sin la protección adecuada". El problema es que el eclipse puede generar una falsa sensación de seguridad: "Muchas personas creen que, al estar parcialmente cubierto por la Luna, el Sol deja de ser peligroso, pero esto es un error", añade.

Según el oftalmólogo, "la radiación sigue llegando con la misma intensidad y puede provocar lesiones irreversibles en la retina".

Cuando una persona mira directamente al Sol, la luz y la radiación llegan a la retina y se concentran especialmente en la mácula, la zona encargada de la visión central y de percibir los detalles con precisión.

La retinopatía solar

Durante un eclipse existe además una circunstancia que puede hacer que el riesgo pase más desapercibido: "La menor luminosidad hace que la pupila se dilate, permitiendo que llegue todavía más radiación al interior del ojo sin que la persona sea consciente del daño que se está produciendo", explica el médico.

Y a esto se le suma el hecho de que "la retina no duele, por lo que la lesión puede producirse sin notar ninguna molestia en ese momento", advierte Martínez.

Esta lesión recibe el nombre de retinopatía solar, y se produce al mirar directamente al Sol sin usar protección. La radiación puede afectar a la mácula y comprometer funciones tan habituales como leer, conducir o reconocer caras.

La gravedad de la lesión depende, entre otros factores, del tiempo de exposición. En los casos más leves puede producirse una recuperación parcial, pero "una exposición prolongada provoca la muerte irreversible de los fotorreceptores"; en esos casos, "el tejido se pierde y puede dejar una secuela visual permanente", explica el médico a una entrevista publicada por 'El Español'.

¿Cuáles son los síntomas?

Otro de los contratiempos asociados a este tipo de lesión es que sus efectos no tienen por qué manifestarse inmediatamente después de mirar al eclipse, "en ocasiones comienzan varias horas después de la exposición", explica el oftalmólogo.

Entre las señales de alerta se encuentran la visión borrosa, la aparición de una mancha oscura o borrosa en el centro de la visión, la dificultad para leer, las alteraciones en la percepción de los colores, la sensación de que las líneas rectas aparecen deformadas y una mayor sensibilidad a la luz.

Ante cualquiera de estos síntomas, el médico recomienda no esperar a que desaparezcan por sí solos y acudir cuanto antes a un médico especialista.

No hay tratamiento ni cirugía

Si la retina ya ha resultado dañada, "no existe un tratamiento específico capaz de revertir el daño producido por la radiación solar", advierte Martínez. Aunque en determinados pacientes la visión puede mejorar parcialmente con el paso de las semanas o los meses, las lesiones más graves pueden dejar secuelas permanentes.

El médico asegura en la citada entrevista que "ninguna cirugía actual puede reemplazar los fotorreceptores destruidos ni reparar la retina central", por lo que la clave para proteger la visión está en la prevención.

Usar gafas homologadas

La recomendación de Martínez es "utilizar únicamente gafas homologadas para eclipses (ISO 12312-2)". Estas gafas están diseñadas específicamente para filtrar la radiación solar y permitir la observación directa del eclipse sin exponer los ojos a niveles peligrosos de radiación.

Gafas homologadas para observar el eclipse solar.

Gafas homologadas para observar el eclipse solar. / GOBIERNO DE ARAGÓN / Europa Press

El especialista recalca que unas gafas de sol convencionales, "por muy oscuras que sean, no protegen frente a este tipo de lesiones".

Además, si se van a utilizar prismáticos, telescopios o cámaras, estos dispositivos deben disponer de filtros solares específicos. El motivo es que estos aparatos pueden concentrar todavía más la radiación solar y aumentar el riesgo de lesión ocular.

Supervisar a los niños y cuidar los métodos de protección

El oftalmólogo también recomienda "supervisar a los niños durante la observación del eclipse" y, si no se dispone de protección adecuada, "optar por métodos de observación indirecta".

Martínez de Carneros incluye expresamente entre los sistemas que no protegen la vista las gafas de sol, las radiografías, los cristales ahumados, los CD o DVD, las películas fotográficas antiguas y la observación a través del móvil sin filtros específicos. "Ninguno de estos métodos bloquea la radiación dañina", advierte.

"Un descuido de apenas unos segundos puede provocar una lesión que afecte a la visión durante mucho tiempo o incluso de forma permanente", concluye Martínez.