Salud
¿Comemos por la vista? Cómo el color de los alimentos nos condiciona
La nutricionista de Manresa, Yolanda Biela, explica cómo el color de los alimentos influye en las expectativas, en la percepción del sabor e incluso en las decisiones que tomamos sobre nuestra alimentación
Ni manzana ni plátano: la fruta que el cardiólogo Aurelio Rojas recomienda tomar a diario para proteger el cerebro

¿Comemos por la vista? / PEXELS
"Nunca juzgues un libro por su portada", dice el refrán popular que, en el caso de la comida, quizá habría que replantearse. De forma inconsciente, antes de probar un alimento, nuestro cerebro ya ha hecho una primera valoración. El color, la forma o la presentación influyen de manera decisiva en la percepción del sabor y en las ganas que tenemos de comerlo.
"Comemos con los ojos, eso es totalmente cierto", afirma la nutricionista y propietaria del centro Nutriconsulta de Manresa, Yolanda Biela. "El color es una de las características organolépticas de los alimentos y nuestro cerebro lo utiliza como una primera pista para valorar si un alimento nos puede resultar atractivo o no".
La vista condiciona tanto nuestras expectativas que incluso puede alterar la percepción del sabor. La nutricionista explica que diversos estudios han demostrado que una misma bebida puede parecer más dulce en función del color que tenga, aunque su composición sea exactamente la misma.
Los tonos rojos, naranjas y amarillos suelen resultar especialmente atractivos, mientras que algunos colores, como el verde, pueden generar un mayor rechazo según el contexto cultural o la experiencia personal.
"No hay un color mejor que otro. Lo que aporta beneficios es el conjunto", afirma Biela. Precisamente, la dieta mediterránea destaca por la gran diversidad cromática de frutas, verduras y hortalizas.
Cada color esconde compuestos beneficiosos
La nutricionista insiste en que lo más importante no es buscar un color concreto, sino llenar el plato de variedad. Cada grupo de colores aporta beneficios esenciales para nuestra salud.
- En los alimentos de color verde, como las espinacas, la lechuga o el brócoli, predomina el pigmento llamado clorofila. Biela explica que este puede ser especialmente beneficioso para el correcto funcionamiento del sistema nervioso, la formación de las células sanguíneas y la división celular.
- El pigmento responsable del color amarillo, naranja o rojo de los alimentos son los carotenoides, que actúan como potentes antioxidantes del organismo. Además, protegen la salud ocular y son precursores de la vitamina A.
- Los alimentos blancos, como el ajo o la cebolla, contienen compuestos sulfurados, entre ellos la alicina, relacionada con el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
- Por otro lado, los alimentos de color azul y morado, como la berenjena o los arándanos, son ricos en antocianinas, pigmentos asociados a efectos antioxidantes y protectores de la salud cardiovascular.
La influencia del color
"El verde es el color que más cuesta comer. Desde mi punto de vista, esto está relacionado con el instinto. Nos da la percepción de que lo verde será amargo", explica la experta. Y añade: "La cultura también influye. Relacionamos el verde con algo que no está maduro. Pero esto no ocurre en todos los países; en Japón, por ejemplo, este color se asocia con algo fresco".
Asimismo, continúa explicando que las redes sociales, las modas y la forma en que se presenta un alimento también desempeñan un papel importante. "No provoca la misma reacción beber una taza de matcha que un plato de brócoli, aunque ambos sean verdes".
La influencia de los colores no siempre juega a favor de la salud ni de la sostenibilidad. Una manzana cortada que se oscurece por la oxidación sigue siendo perfectamente segura para consumir, pero muchas personas deciden no comérsela simplemente porque su color ha cambiado y el tono marrón con el que se presenta ya no resulta tan atractivo.
"Desde el punto de vista evolutivo, el color nos ha ayudado a evitar alimentos que realmente podían estar en mal estado. Pero hoy sabemos que no todos los cambios de color indican que un alimento sea malo", recuerda la nutricionista.
En definitiva, el color es mucho más que una cuestión estética. Nos orienta a la hora de elegir qué comemos, modifica la percepción del sabor y, cuando el plato es rico en tonalidades diferentes, también suele ser más variado desde el punto de vista nutricional.
Fuente: Regió7
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