Salud
José Abellán, cardiólogo: "El uso de redes sociales se asocia a comportamientos compatibles con trastornos de la conducta alimentaria"
"Ese anonimato o esa libertad que nos dan para ejercer la crítica constructiva, pero también destructiva en adolescentes puede dar pie a desarrollar trastornos de la conducta alimentaria", ha explicado
Aumentan los trastornos de conducta alimentaria entre adolescentes con dismorfia muscular

José Abellán, cardiólogo / vital.doctorabellan.com

Las redes sociales han normalizado un cánon de belleza poco realista, en el que los retoques estéticos y la delgadez extrema se sitúan como lo ordinario. La ausencia de un estándar accesible ha incrementado la insatisfacción corporal, especialmente en las adolescentes, cuyas referentes, la gran mayoría 'influencers', venden una vida y una forma física envidiable en Instagram y TikTok.
Físicos con un porcentaje de grasa muy bajo, labios grandes, pómulos marcados y pechos grandes es el estándar de belleza que reina entre las adolescentes y que han convertido el cuidado de la piel y del físico en una nueva obsesión. La comparación constante entre los perfiles con más seguidores en redes sociales y la realidad de una adolescente alimenta la inseguridad y la frustración entre las más jóvenes.
La investigación '¿Están asociados el uso y la adicción a las redes sociales con la alimentación desordenada entre adolescentes? Hallazgos del estudio EHDLA', publicado en el 'International Journal of Mental Health and Addiction', en el que han participado unos 650 adolescentes, asocia el uso elevado de Instagram con comportamientos "compatibles" con un TCA.
José Abellán, cardiólogo y coautor de la investigación, ha detallado que "tanto el uso alto de redes sociales como la adicción se asoció de manera estadísticamente significativa a comportamientos compatibles con trastornos de la conducta alimentaria". Los investigadores han confirmado en su investigación que especialmente Instagram está provocando una "modificación del estado de ánimo asociado a redes sociales".
Conceptos como el 'body shaming', vergüenza corporal, o la dismorfia corporal, preocupación excesiva por defectos físicos percibidos, imperceptibles para los demás, están adquiriendo fuerza. La presión estética que deriva de las redes sociales convierte el físico en la obsesión de los jóvenes, disparando la sensación de que nunca es suficiente. Aunque el cardiólogo ha querido dejar claro que las redes sociales no provocan trastornos de la conducta alimentaria, destaca que "nos sorprendió mucho cuando vimos que lo que asociaba comportamientos compatibles no era la adicción, sino el uso de Instagram".
"El uso de filtros, universal y demencial"
El estudio ha hecho reflexionar a los propios autores, por la "idealización del cuerpo y la comparación social" hacia lo que nos aparece en la pantalla. "El uso de filtros, que es absolutamente ahora mismo universal y demencial. Los influencers o modelos a seguir que no muestran o incluso me puedo incluir, no mostramos la realidad de nuestro día a día", ha aclarado.
José Abellán ha querido recordar que "el día a día es mucho más feo de lo que se ve en redes sociales y eso tenemos que tenerlo muy claro". Y también ha destacado que "ese anonimato o esa libertad que nos dan las redes sociales para ejercer la crítica constructiva, pero también destructiva, que quizá en adolescentes, puede dar pie a desarrollar trastornos de la conducta alimentaria".
El artículo señala que “las plataformas de redes sociales suelen presentar imágenes de individuos que se ajustan a los estándares dominantes de belleza” y que esta exposición “puede conducir a la comparación social, lo que puede aumentar la insatisfacción corporal y los comportamientos de alimentación desordenada”.
El estudio 'Una revisión sistemática del impacto del uso de los sitios de redes sociales en la imagen corporal y los trastornos de la conducta alimentaria' también recoge que aquellos que siguen 'influencers' de fitness se asocia a una "mayor insatisfacción corporal", con peor resultado en los adolescentes porque son más "propensos" a cambiar sus elecciones alimentarias. El estudio de Abellán también menciona la influencia del 'clean eating', una "tendencia nutricional popular que enfatiza el consumo de alimentos integrales y mínimamente procesados", y a la que estos 'influencers' recurren como una "forma de idealización".
"Estudios previos han mostrado que la exposición a mensajes que promueven el 'clean eating' puede conducir a una preocupación excesiva por la comida y a un mayor riesgo de desarrollar comportamientos de alimentación desordenada", recoge la investigación. "Seguir pautas estrictas relacionadas con el estilo de vida y las recompensas sociales percibidas asociadas a adherirse al 'clean eating' también puede contribuir al desarrollo de comportamientos obsesivos o compulsivos", han citado.
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