Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Duda emocional

La psicóloga Alicia González pone nombre al "punto muerto emocional" en las relaciones: "No te están amando como necesitas"

La psicóloga reflexiona sobre el desgaste de permanecer en vínculos donde conviven el dolor, la esperanza y el miedo a tomar una decisión definitiva

Ángela Fernández, psicóloga, sobre cómo afrontar las rupturas: "Te toca construir tu propio cierre"

Una pareja en una imagen de archivo.

Una pareja en una imagen de archivo. / Archivo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Daniela Cabeza

Daniela Cabeza

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La psicóloga experta en familias Ángela González ha compartido una reflexión en redes sociales sobre uno de los conflictos emocionales más difíciles de explicar dentro de una relación: quedarse en un vínculo que duele, pero del que también cuesta marcharse.

"Hay un tema que poca gente habla porque es difícil de explicar. A veces, la relación que más te cuesta dejar es la que te deja en este punto muerto exacto que tiene suficientemente daño para que duela y suficiente bien como para que te quedes", explica la psicóloga en el reel.

González señala que muchas personas permanecen en relaciones donde todavía existe conexión emocional y autenticidad, pero donde ciertas necesidades importantes siguen sin resolverse. "Con esa persona puedes ser tú, y eso, que conste, no es poco", afirma.

Sin embargo, añade que el desgaste aparece cuando una de las partes lleva años esperando cambios que nunca terminan de llegar. "Esperas que te lo tenga en cuenta, que te escuche, que ponga límites, donde tú quizás hace años que pidas que los ponga, familia, trabajo, consumo... Escoja y no llega".

El desgaste de vivir en la duda

La especialista describe cómo esa incertidumbre constante termina atrapando emocionalmente a quien la vive. "Entonces, te quedas ahí atascada en la pregunta más agotadora que existe. ¿me quedo o me voy?".

Según González, el problema no es no conocer la respuesta, sino que ambas opciones implican sufrimiento. "No porque no sepas la respuesta, sino porque cualquiera de los dos duele. Y, al menos, quedarte en la pregunta pospone un poco el dolor".

La psicóloga también advierte sobre el coste emocional de esperar durante años un cambio que depende completamente de la otra persona. "Pasar años esperando un cambio que depende de que la otra persona lo vea, lo quiera trabajar y se ponga a ello, es muy difícil", asegura.

Además, insiste en que muchas veces esas peticiones no nacen del control, sino de la preocupación y el bienestar compartido. "No son... 'Oye, quiero que seas como yo quiero', sino... 'Oye, quiero lo mejor para ti, sé que eso que te estoy pidiendo, aparte de que yo lo necesito, te iría bien a ti'".

En la parte final del mensaje, González pone el foco en uno de los miedos más frecuentes tras una ruptura: la posibilidad de que el cambio llegue demasiado tarde. "El miedo a que cambie cuando te vayas y que vaya a vivir ese cambio otra persona. Este miedo es de los más comunes, porque mezcla la pérdida con la humillación, con el sentimiento de justicia".

Finalmente, la psicóloga deja una reflexión sobre cómo, incluso en relaciones donde hay cariño, las necesidades emocionales pueden seguir sin estar cubiertas. "Pese a que sea buena persona, no te están amando como necesitas".

Y concluye con una pregunta directa sobre los límites personales y emocionales dentro de una relación: "A veces, la pregunta no es... '¿me va a doler la ruptura?'. No. '¿Cuánto más?'. Si yo te pregunto, ¿te ves toda la vida así? La pregunta sería: ¿hasta cuándo?".