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Descanso nocturno

El hábito nocturno que muchos ignoran y que los otorrinos relacionan con peor calidad del sueño: "El aire entra más frío"

Sequedad, infecciones y peor descanso: los especialistas advierten de los riesgos de un hábito más común de lo que parece

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Un hombre durmiendo con la boca abierta.

Un hombre durmiendo con la boca abierta. / INFORMACIÓN

J.A. Giménez

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Dormir con la boca abierta no es solo una cuestión estética o puntual. Detrás de este gesto aparentemente inofensivo puede haber un problema respiratorio que, mantenido en el tiempo, tiene consecuencias directas sobre la salud.

Otorrinolaringólogos coinciden en que la respiración oral durante el sueño altera el funcionamiento natural del sistema respiratorio, cuyo diseño está pensado para filtrar, humidificar y calentar el aire a través de la nariz.

Un problema más frecuente de lo que parece

Muchas personas duermen con la boca abierta sin ser plenamente conscientes. Puede deberse a congestión nasal, desviación del tabique, alergias o incluso a malos hábitos respiratorios adquiridos desde la infancia.

“El problema es que la boca no está preparada para realizar las funciones de la nariz”, explican especialistas. “Cuando respiramos por la boca, el aire entra más frío, seco y sin filtrar”.

Consecuencias para la salud

Este hábito puede derivar en múltiples efectos, algunos más evidentes y otros más silenciosos:

  • Sequedad bucal y de garganta, que puede provocar irritación y molestias al despertar
  • Mayor riesgo de infecciones, al no filtrarse adecuadamente el aire
  • Ronquidos y peor calidad del sueño
  • Mal aliento persistente
  • En casos prolongados, incluso problemas dentales o alteraciones en la mandíbula

Además, la respiración oral está relacionada en algunos casos con trastornos como la apnea del sueño, lo que multiplica su impacto sobre el descanso y la salud general.

Cómo saber si te ocurre

Despertarse con la boca seca, tener sed por la noche o notar la garganta irritada al levantarse son señales habituales. También lo son los ronquidos o el hecho de que otras personas detecten que se duerme con la boca abierta.

Qué recomiendan los especialistas

Los otorrinos insisten en que lo importante es identificar la causa. Si hay congestión nasal frecuente, alergias o dificultad para respirar por la nariz, conviene acudir a un especialista.

En muchos casos, soluciones sencillas como tratar la obstrucción nasal, mejorar la higiene del sueño o corregir hábitos pueden marcar la diferencia.

Respirar bien también es dormir mejor

El mensaje de los expertos es claro: la respiración nasal no es opcional, es la forma natural y más saludable de descansar.

Corregir este hábito no solo mejora la calidad del sueño, sino que puede prevenir problemas mayores a largo plazo. Porque, aunque parezca un detalle menor, la forma en que respiramos mientras dormimos influye más de lo que pensamos.

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