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Dormir por la noche

Nuria Roure, psicóloga experta en sueño, desmiente un mito sobre el alcohol: “Puede ayudarte a dormir antes, pero también puede hacer que tu descanso sea peor”

Aunque muchas personas recurren a una copa de vino para relajarse antes de dormir, la especialista advierte de que este hábito puede afectar negativamente al descanso nocturno

Nuria Roure, psicóloga experta en sueño, equipara no dormir al estado de embriaguez: “Saltas por cualquier cosa”

Un hombre durmiendo en el suelo con una almohada.

Un hombre durmiendo en el suelo con una almohada. / Rachata Teyparsit

Daniela Cabeza

Daniela Cabeza

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El consumo de alcohol, aunque socialmente aceptado y a menudo asociado a momentos de descanso, tiene efectos complejos sobre la salud que no siempre se perciben de inmediato. A corto plazo puede generar una sensación de relajación, pero en el organismo desencadena procesos que alteran el equilibrio natural, especialmente durante el sueño. Además, su impacto no se limita al descanso, sino que también puede afectar al sistema nervioso, al metabolismo y al estado de ánimo. Por eso, es importante entender que incluso pequeñas cantidades pueden influir en cómo se recupera el cuerpo por la noche. Adoptar hábitos más saludables antes de dormir puede marcar una diferencia significativa en el bienestar general a largo plazo.

Tomarse una copa de vino antes de acostarse es un recurso habitual para quienes buscan relajarse tras un día estresante o conciliar el sueño con mayor facilidad. Sin embargo, esta práctica, aunque efectiva a corto plazo, puede tener consecuencias poco conocidas para la calidad del descanso.

Cómo afecta el alcohol a la calidad del sueño

Así lo explica la psicóloga experta en sueño Nuria Roure en uno de sus vídeos de Instagram. Según señala, el alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso, lo que facilita que la persona se duerma más rápido. No obstante, este efecto inicial puede resultar engañoso.

"Puede ayudarte a dormir antes, pero al mismo tiempo puede hacer que tu descanso sea peor", advierte la especialista. El consumo de alcohol antes de dormir puede alterar las fases del sueño, provocar despertares nocturnos y reducir la sensación de descanso al día siguiente.

Además, Roure recuerda que cada persona reacciona de manera distinta al alcohol, por lo que es importante observar cómo responde el propio cuerpo tras su consumo.

En este sentido, insiste en que dormir bien depende de múltiples factores y que pequeños hábitos cotidianos, como lo que se consume antes de acostarse, pueden influir más de lo que se cree en la calidad del sueño.