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Investigación científica

La proteína tau se propaga entre neuronas conectadas y acelera el avance del Alzheimer

Un estudio internacional apunta a frenar su expansión como vía para ralentizar la enfermedad

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La proteína tau se propaga entre neuronas conectadas y acelera el avance del Alzheimer

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Europa Press

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MADRID
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Una investigación liderada por la Universidad de Alabama en Birmingham, el Centro Médico de la Universidad Rush en Chicago y el Centro Médico SUNY Upstate en Nueva York aporta nuevas claves sobre cómo se propaga la proteína tau en el cerebro de personas con Alzheimer.

El estudio, publicado en la revista 'Neuron', sugiere que atacar la proteína durante su propagación podría ser una estrategia eficaz para ralentizar o prevenir el avance de la enfermedad.

En el Alzheimer, dos proteínas clave, la beta-amiloide y la tau, interrumpen la comunicación entre las células cerebrales, provocando daño y muerte celular. Cuando la tau se vuelve anómala, forma ovillos neurofibrilares que se expanden por regiones críticas del cerebro y desencadenan el deterioro cognitivo.

La proteína tau, asociada a los microtúbulos, actúa como soporte estructural dentro de las neuronas. Sin embargo, en personas con Alzheimer se agrupa dentro de las células, deteriora la función neuronal y acaba provocando su muerte. Cuanto más se propaga, mayor es la pérdida de memoria.

Propagación a través de las conexiones neuronales

"Pequeños fragmentos de tau forman agregados dentro de la neurona y se propagan de neurona en neurona por todo el cerebro", explica Jeremy Herskowitz, neurólogo y autor principal del estudio. "Las neuronas están conectadas mediante sinapsis, lo que permitiría su desplazamiento hasta la neocorteza".

Según el investigador, el trabajo demuestra que este mecanismo es probablemente el que ocurre con la edad y representa un avance clave tanto para comprender la enfermedad como para desarrollar nuevas terapias.

El equipo analizó muestras cerebrales post mortem y datos de 128 participantes del estudio ROSMAP, con una edad media de 91 años, casi un tercio con demencia por Alzheimer.

Los investigadores estudiaron dos regiones cerebrales: el lóbulo temporal inferior, vinculado a la memoria, y el lóbulo frontal superior, relacionado con funciones cognitivas complejas. La tau suele acumularse primero en el temporal antes de extenderse al frontal.

Para entender la relación causa-efecto, utilizaron técnicas de aleatorización mendeliana y datos de resonancia magnética funcional (fMRI), lo que permitió analizar cómo la conectividad cerebral influye en la propagación de la proteína.

Un patrón ligado a la conectividad cerebral

Los resultados indican que las semillas de tau se propagan principalmente a lo largo de las conexiones neuronales de cada individuo. Estas redes varían entre personas, lo que influye en la velocidad y extensión de la enfermedad.

Las semillas se desplazan de una sinapsis a otra, generando nuevos ovillos a su paso. En consecuencia, la arquitectura cerebral de cada persona condiciona la evolución del Alzheimer.

El estudio, el mayor hasta la fecha sobre la bioactividad de la tau en cerebros humanos combinada con datos de fMRI, refuerza el potencial de terapias dirigidas a frenar su expansión.

En ensayos clínicos previos ya se había observado que la tau extracelular puede ser atacada con anticuerpos terapéuticos. "Si se impide que la proteína se propague de una región a otra, se podría retrasar o incluso prevenir la demencia asociada al Alzheimer", concluye Herskowitz.