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Salud

Gemma Bes, nutricionista: "El ejercicio incrementa el estrés oxidativo, la inflamación muscular y las necesidades de reparación"

La experta comparte varias claves para sobrellevar la transición hacia la primavera

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Una mujer haciendo ejercicios de pesas en el gimnasio

Una mujer haciendo ejercicios de pesas en el gimnasio / EFE

Ricardo Castelló

Ricardo Castelló

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Empieza la cuenta atrás para que empiece una de las épocas más esperadas del año: la primavera. En 2026, el arranque será la mañana del 20 de marzo, y marcará el inicio de primavera en el hemisferio norte y el inicio del otoño en el sur. Es un cambio que altera completamente la rutina de las personas. Por ello, es fundamental tener varios aspectos en cuenta, según Gemma Bes, nutricionista especializada de NDL Proh-Health.

El cambio entre estaciones supone un reto para el sistema inmune y el bienestar de cada persona, ya que los cambios bruscos de temperatura o la mayor exposición a la luz solar hacen que el metabolismo y nuestro ritmo circadiano se adapten.

Gemma Bes, nutricionista.

Gemma Bes, nutricionista. / Archivo

El impacto del cambio de estación en el organismo

La luz solar es fundamental porque aporta grandes beneficios como la Vitamina D, entre otros aspectos, pero una exposición intensa y prolongada genera estrés oxidativo. Por esta razón, el bienestar ya no se entiende con hacer algún tipo de deporte, sino como un equilibrio entre actividad, descanso y cuidado de las defensas.

La nutricionista destapa que "el sistema inmune no funciona de manera aislada. Cuando se combinan cambios de temperatura, exposición ambiental y carga física, el cuerpo tiene que repartir recursos entre la recuperación muscular, la energía y el rendimiento".

Quiere dejar claro que "si no hay suficiente soporte, las defensas pueden quedar en segundo plano". Asimismo, la experta indica que, tras entrenamientos intensos o periodos de mayor exigencia, puede producirse una ventana de mayor vulnerabilidad: "El ejercicio incrementa el estrés oxidativo, la inflamación muscular y las necesidades de reparación".

"Esto eleva la demanda de micronutrientes clave como el zinc o los antioxidantes. Si a eso se suma un descanso irregular o la adaptación propia del cambio de estación, el sistema inmune puede resentirse", señala.

En cuanto a la práctica, Bes es clara: es importante priorizar el descanso de calidad, asegurar una ingesta suficiente de proteínas y energía, incorporar alimentos ricos en antioxidantes y cuidar el aporte de micronutrientes esenciales.

Por último, la nutricionista recuerda que "la suplementación no sustituye los hábitos saludables, pero puede formar parte de una estrategia de cuidado más amplia. Cuando se combina con una buena alimentación, un descanso reparador y planificación del entrenamiento, ayuda a sostener las defensas y mantener la energía de forma constante".