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Salud

Aurelio Rojas, cardiólogo, alerta: "Hay personas que no saben que tienen enfermedad coronaria. En un sobreesfuerzo, una placa puede romperse"

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El cardiólogo Aurelio Rojas.

El cardiólogo Aurelio Rojas.

Mariona Carol Roc

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Con el arranque de la temporada de carreras, reaparece una pregunta recurrente entre corredores novatos y veteranos: ¿correr maratones es malo para el corazón? La inquietud no es casual.

Cada temporada conocemos algún caso dramático durante una prueba de larga distancia, en la que algún corredor cae fulminado de repente y sufre pérdida de conocimiento o, incluso, muere, y eso alimenta la sensación de riesgo.

El cardiólogo Aurelio Rojas lo resume en un vídeo de Instagram con contundencia: “Correr maratones no daña el corazón, pero hay que saber esto antes”.

Lo que dice la ciencia

Rojas insiste en separar mito y evidencia. Según explica, los estudios más sólidos, incluyendo seguimientos de hasta 10 años en corredores habituales, son claros:

  • No se observa daño permanente en la estructura ni en la función del corazón por correr maratones.
  • El entrenamiento regular fortalece el músculo cardiaco, mejora la circulación y contribuye a reducir colesterol LDL, es decir el 'colesterol malo' o lipoproteína de baja densidad, y niveles de azúcar.
  • Para la inmensa mayoría, correr es una bomba metabólica positiva.

“Correr no es el problema”, señala el especialista. “El problema es no saber cómo está tu corazón antes de exigirle al máximo”.

Entonces, ¿por qué ocurren tragedias?

Las muertes súbitas en maratones suelen tener un origen común: enfermedad coronaria silenciosa. Personas sin síntomas previos pueden tener placas de colesterol en las arterias del corazón. Durante un esfuerzo extremo, esas placas pueden romperse y desencadenar un infarto.

Rojas lo explica así: “Hay personas que no saben que tienen enfermedad coronaria. En un sobreesfuerzo, una placa puede romperse incluso en alguien entrenado”.

Tres perfiles que deben revisarse antes de competir

El cardiólogo insiste en que no se trata de alarmar, sino de identificar a quienes sí tienen un riesgo mayor. Según él, deberían hacerse una revisión previa quienes cumplan alguno de estos criterios:

  • Más de 40 años.
  • Factores de riesgo actuales o pasados: hipertensión, tabaquismo, sobrepeso, estrés.
  • Antecedentes familiares de infarto precoz.

Para estos perfiles, una prueba de esfuerzo, un ecocardiograma y, en casos concretos, un TAC coronario pueden ser determinantes para evitar sustos.

Correr sí, pero con cabeza

El mensaje final de Rojas es tan simple como contundente: “Corre. Entrena. Disfruta. Pero sé inteligente”.

La clave no es evitar las maratones, sino conocer el propio estado de salud antes de someter al cuerpo a un esfuerzo extremo. Para la gran mayoría, correr es una de las mejores inversiones en salud a largo plazo.

Y como concluye el propio cardiólogo, con un guiño a los corredores: “Tu corazón te lo agradecerá durante muchos años. Y tú y yo nos seguiremos viendo en la meta”.