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Descanso nocturno

El médico Josep Ramon Cugat: "Cada vez tenemos más evidencia de que dormir es tan esencial como comer o respirar”

El neumólogo Josep Ramon Cugat, profesional de referencia de Althaia, alerta de que dormir mal aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y mentales

Por qué dormimos peor que nunca aunque sepamos cada vez más sobre el sueño

Mientras dormimos, el cuerpo y el cerebro se recuperan.

Mientras dormimos, el cuerpo y el cerebro se recuperan. / FREEPIK

Helena Carbonell

Manresa
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Dormir es una función vital tan relevante como comer o respirar, pero a menudo es la gran olvidada en una sociedad acelerada. Dormir poco o mal provoca cansancio, pero además aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y de salud mental. El Dr. Josep Ramon Cugat, neumólogo de la Fundación Althaia, referente en trastornos del sueño en la Catalunya central, lo tiene claro: “Dormir no es tiempo perdido; mientras dormimos, el cuerpo trabaja intensamente”.

El experto recuerda que durante muchos años se consideró el sueño como un “tiempo muerto” en el que el cuerpo no trabajaba. Hoy, la ciencia demuestra todo lo contrario. “Cada vez tenemos más evidencia de que dormir es tan esencial como comer o respirar”, explica el Dr. Cugat.

Mientras dormimos, el cerebro se regenera, se consolidan los aprendizajes -especialmente en niños y jóvenes- y el cuerpo se recupera físicamente. El sueño también está estrechamente relacionado con la regulación del apetito, el sistema inmunitario y la regeneración muscular, un aspecto clave en personas que realizan actividad física.

Cantidad y calidad

Cuando hablamos de descanso, la calidad del sueño es tan o más importante que la cantidad de horas que se duerme. “El sueño no es estático a lo largo de la vida: de pequeños dormimos más, y con los años las necesidades cambian”, señala el neumólogo.

El Dr. Cugat utiliza una metáfora clara: “Dormir es como subir una escalera. Los primeros peldaños son las fases superficiales, pero las más profundas son las realmente reparadoras”. Si el sueño se fragmenta, con despertares frecuentes, ruido o estrés, cuesta llegar a estas fases profundas y el descanso no es reparador. Cuando el sueño no es reparador durante la noche, no hay sensación de haber descansado bien, aunque la cantidad de horas en la cama haya sido adecuada.

Además, como recuerda el Dr. Cugat, “somos animales diurnos y dependemos de los ritmos circadianos. Cuando los alteramos, como ocurre con el jet lag, los turnos nocturnos o los horarios laborales irregulares, el cuerpo lo nota”. Detalla que una pregunta sencilla para orientarnos es si nos levantamos descansados o no.

Del cansancio a la enfermedad

A corto plazo, los efectos de dormir mal son evidentes: más cansancio, irritabilidad, falta de concentración y peor rendimiento laboral o escolar. Pero a largo plazo, los riesgos son mucho más graves.

Dormir mal de manera habitual se asocia a alteraciones hormonales, hipertensión, diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, depresión e incluso enfermedades neurodegenerativas.

“A menudo normalizamos vivir cansados, pero el cansancio crónico no es normal”, alerta el Dr. Cugat. Detalla que en la unidad de neumología ha detectado que las exigencias laborales, la crianza y la sensación de tener que llegar a todo hacen que muchas personas recorten horas de sueño, lo que genera un impacto directo muy importante en la salud global de las personas.

Trastornos del sueño

El insomnio es el trastorno del sueño más conocido y también el más frecuente, especialmente el insomnio de conciliación. “Vivimos en una sociedad que nos pide ser superhumanos: llegar a todo y, a las once de la noche, aún tenemos el día en la cabeza”, explica el especialista. Para ir a dormir, el cuerpo necesita un ritual de transición entre el estado de vigilia y el descanso, detalla el Dr.Cugat.

Pero el insomnio no es el único problema. También existen patologías obstructivas, como la apnea del sueño, el síndrome de las piernas inquietas, las alteraciones del ritmo circadiano o parasomnias como la narcolepsia, una enfermedad poco frecuente pero muy incapacitante.

La apnea del sueño es cada vez más frecuente y, según el Dr. Cugat, tiene una prevalencia especialmente alta en la Catalunya central. Durante la noche, la vía aérea se colapsa a la altura del cuello “como si aplastáramos una manguera” y el aire no puede circular correctamente. Esto provoca bajadas de oxígeno, despertares inconscientes y un descanso de mala calidad, con un aumento del riesgo de infarto. El exceso de peso y la falta de ejercicio son factores habituales en quienes padecen este trastorno, pero no los únicos. Diagnosticar y tratar la apnea a tiempo es clave para prevenir complicaciones graves.

Sueño, estrés y salud mental

Para el Dr. Cugat, la relación entre el estrés y la calidad del sueño “es un binomio que va de la mano”. El estrés empeora el descanso, pero dormir mal también aumenta la ansiedad. El resultado es una peor calidad de vida. Un buen descanso puede ayudar a prevenir y mejorar problemas de salud mental leves o moderados, y es una herramienta a menudo infravalorada en su prevención.

Pantallas, horarios y hábitos

Vivimos en una sociedad que duerme menos de lo necesario. Las pantallas tienen mucho que ver. “La luz azul es un gran estimulante del cerebro, y el contenido que consumimos también nos activa”, advierte el Dr. Cugat. Las recomendaciones para un sueño más reparador son claras: evitar pantallas a partir de las 8 de la tarde; utilizar luces cálidas (menos de 2.700 kelvin); cenar temprano; evitar el alcohol y la cafeína por la noche; mantener horarios regulares, también los fines de semana; y dormir con la máxima oscuridad posible en la habitación. “Deberíamos hacer un poco como las gallinas: cuando se pone el sol, empezar a relajarnos”, apunta el experto.

Consultar a un especialista

Un primer criterio orientativo para saber si hay que consultar a un especialista es que, si los problemas de sueño solo aparecen entre semana, a menudo están relacionados con el estrés y el ritmo de vida. Si también se mantienen los fines de semana o durante las vacaciones, es necesario realizar un estudio más profundo para descartar una patología subyacente, tal como explica el Dr. Cugat.