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Alerta sueño

Conrado Estol, neurólogo: "Si alguien se duerme en menos de cinco minutos es un signo de déficit crónico"

Un análisis del neurólogo Conrado Estol revela cómo los mitos, la obsesión por medirlo todo y los malos hábitos están deteriorando la calidad del sueño en gran parte de la población

¿No duermes bien? Esta es la temperatura ideal para un buen descanso, según la neurocientífica Rachel Barr

Conrado Estol, sobre el control del sueño.

Conrado Estol, sobre el control del sueño. / SPORT.es

Xavi Espinosa

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Dormir es uno de los hábitos naturales más importantes de la éspecie humana. Es esencial para poder mantenerse saludable y hacer que el cuerpo funcione correctamente. Pero, ¿cuántas horas tenemos que dormir? El neurólogo Conrado Estol ha generado debate al analizar cómo la sociedad interpreta actualmente sus hábitos de sueño.

Según el especialista, muchas personas creen que duermen bien solo porque se quedan dormidas rápidamente o porque utilizan aplicaciones que prometen medir con precisión cada minuto de descanso. Sin embargo, estas percepciones son engañosas y, en algunos casos, pueden incluso agravar los problemas de sueño.

La rápidez para dormirse... ¿Es saludable?

Una de las advertencias centrales de Estol es que conciliar el sueño en cuestión de minutos no es una señal de eficiencia, sino un posible indicador de falta de descanso acumulado. Cuando alguien cae dormido casi de inmediato, explica, el organismo está respondiendo al agotamiento más que a un patrón saludable. Por eso insiste en que la rapidez extrema no es un logro, sino una llamada de atención.

Otro fenómeno al que Estol presta especial importancia es la ortosomnia, un tipo de insomnio asociado al control excesivo del sueño. La popularización de dispositivos que registran cada movimiento nocturno ha generado en muchas personas un estado de vigilancia permanente. En lugar de mejorar el descanso, esta obsesión por obtener “datos perfectos” produce ansiedad y disminuye la calidad del sueño.

El neurólogo también recuerda que un alto porcentaje de la población, casi cuatro de cada diez personas, no duerme de forma adecuada. Parte de este problema radica en la falta de conocimiento sobre cómo funciona realmente el sueño. Este no es un estado uniforme: se compone de fases ligeras, etapas profundas y periodos REM, cada una esencial para procesar emociones, fijar recuerdos y permitir que el cuerpo se recupere.

Siete horas, las necesarias y óptimas

Estudios de gran escala, como los realizados con cientos de miles de participantes en Reino Unido, respaldan la idea de que la duración óptima de sueño ronda las siete horas. Dormir menos de seis o más de nueve no solo reduce el rendimiento diario, sino que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, deterioro cognitivo y desórdenes neurológicos. La cantidad de horas, por tanto, es un factor de salud crucial.

A medida que pasan los años, el sueño profundo tiende a disminuir. Esta reducción favorece la acumulación de sustancias que el cerebro debería eliminar durante la noche, entre ellas proteínas vinculadas a trastornos como el Alzheimer. Estol destaca el papel del sistema glinfático, cuyo funcionamiento depende casi por completo de un descanso adecuado y regular.

El especialista también enumera varios factores cotidianos que afectan negativamente el sueño: el estrés persistente, el consumo elevado de cafeína, el alcohol antes de acostarse y las comidas copiosas a última hora. Recomienda, en cambio, mantener rutinas estables, respetar horarios fijos y prestar atención a trastornos como la apnea del sueño. Para este último problema, señala que el uso de dispositivos CPAP puede marcar una diferencia notable en la salud. En cuanto a la siesta, sugiere que no supere los 30 minutos.