NUTRICIÓN

Cómo funciona y dónde se encuentra la vitamina B3, que actúa como «quemagrasas»

La nicotinamida (una forma de la vitamina B3) actúa en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas, y se encuentra en alimentos como el atún, el pollo, los cacahuetes, el salmón o el jamón serrano

Cómo funciona y dónde se encuentra la vitamina B3, que actúa como «quemagrasas»

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Rebeca Gil

Combatir la obesidad se ha convertido en uno de los objetivos de todos los profesionales de salud debido a sus dimensiones pandémicas. Por ello cualquier investigación relacionada con esta patología es siempre una buena noticia.

En esta línea, un grupo de investigadores del CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (IIB Sant Pau) de Barcelona, ha estudiado el papel de una forma de la vitamina B3 para prevenir la ganancia de peso corporal en ratones, demostrado que la nicotinamida (una forma de la vitamina B3) protege contra la acumulación de exceso de grasa inducida por la dieta.

Según explican desde la Clínica Universidad de Navarra, la vitamina B3 actúa en el metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas.

Y se encuentra en alimentos como el atún, el pollo, los cacahuetes, el salmón o el jamón serrano.

Pues bien, una de sus formas es la nicotinamida, un precursor natural de la molécula "adenina nicotinamida dinucleótido" (NAD+), que se encuentra en los alimentos y se utiliza como suplemento dietético.

Tal y como indica el investigador Josep Julve, del grupo CIBERDEM.

  • "La molécula NAD+ es muy importante para el metabolismo energético de las células, protegiéndolas del estrés derivado de condiciones adversas como la obesidad. Y por eso, la suplementación de la dieta con nicotinamida podría por tanto representar una estrategia terapéutica efectiva".

El contenido intracelular de NAD+ disminuye en la grasa de personas con obesidad y otras enfermedades asociadas como la diabetes mellitus, y también con los kilos de más que se adquieren por la edad edad.

Al respecto, Karen A. Méndez, la primera firmante del trabajo, indica que «la disminución del contenido de NAD+ tiene graves consecuencias en el metabolismo energético de estas células, que acaba manifestándose con una acumulación desmedida de grasa».

De hecho, según el estudio al introducir la nicotinamida en los ratones se consiguió aumentar los niveles de NAD+ en la grasa.

Francisco Blanco Vaca, codirector del estudio, indica que "actualmente no existe ningún tratamiento médico efectivo a largo plazo en muchos pacientes con obesidad".

  • "Los basados en regímenes dietéticos hipocalóricos en combinación con un aumento de la actividad física a través de ejercicio físico, aun siendo muy aconsejables, suelen conseguir reducciones de peso limitadas, que no siempre son permanentes".

Una nueva vía para descubrir nuevas soluciones nutricionales

Según han detectado en este estudio, el mecanismo de acción de la nicotinamida se basa en un aumento del gasto energético en los ratones tratados, no en una disminución de la ingesta de alimento.

Este hallazgo abre un gran abanico de oportunidades para buscar soluciones nutricionales que funcionen para el mantenimiento de la salud a largo plazo.

  • La investigación parte de la idea de que la obesidad es una enfermedad de tejido adiposo y la nicotinamida actuaría preferentemente en este tejido como «quemagrasas» induciendo la formación de tejido adiposo marrón, que ayuda a «quemar más calorías» y producir calor corporal a partir de las grasas.

Esto último se constató mediante un aumento de la abundancia de una proteína, la UCP1, que disipa en forma de calor la energía metabólica obtenida a partir de la ingesta y que de otro modo se acumularía en forma de grasa.

Según explica Josep Julve:

«UCP1 es una proteína que se expresa predominantemente en el tejido adiposo marrón, cuya misión es regular la temperatura corporal a través de la generación de calor. La administración de nicotinamida no solo provocó una disminución de otro tejido adiposo, el blanco, si no que también resultó en la presencia de grupos de células adiposas más pequeñas, cuyo aspecto se asemejaba al de la grasa marrón, lo que nos hizo sospechar que la expresión de esta proteína podría estar aumentada en tejido adiposo blanco de ratones tratados con la nicotinamida».

Previene el desarrollo de hígado graso

La intervención con nicotinamida en ratones también previno el desarrollo de hígado graso inducido por la dieta, otro de los efectos adversos asociados frecuentemente con la obesidad.

Por ello, los investigadores creen que la suplementación con nicotinamida podría, al menos en parte, compensar la disminuida capacidad natural de utilizar otras formas de NAD+ por parte de las células hepáticas durante largos períodos de estrés metabólico, como la alimentación con una dieta rica en grasas.

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Por último, hay que resaltar que además de los beneficios que ha mostrado esta forma vitamínica, no hubo ningún efecto adverso, lo que permite ser optimista sobre su estudio en humanos.

  • «La experiencia previa con terapias que aumentan NAD+ hoy es todavía limitada, por lo que es imprescindible la realización de ensayos clínicos que prueben si estos efectos beneficiosos también se producen en pacientes que ya han desarrollado obesidad», concluye el investigador.

Este trabajo ha sido publicado recientemente en portada de la prestigiosa revista Molecular Nutrition and Food Research y ha sido dirigido por Josep Julve, del grupo CIBERDEM dirigido por Francisco Blanco Vaca, y ha contado con la colaboración de otros grupos del CIBERDEM y del CIBER de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) y del CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN).