Abocada al mar

Gijón, un idilio eterno con el Cantábrico

La principal ciudad asturiana nació y creció acompasada al ritmo del mar, que está muy presente en sus calles, sus barrios y el carácter de su gente

Surfistas en la playa de San Lorenzo de Gijón.

Surfistas en la playa de San Lorenzo de Gijón.

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Víctor Fúser

Es casi la hora de la pleamar y el Cantábrico rompe con fuerza en el muro de San Lorenzo. Así es como llaman en Gijón/Xixón al largo paseo marítimo que bordea el principal arenal de la ciudad. Es como si las olas llamaran a la puerta de la ciudad y mantuvieran un diálogo de tú a tú con los gijoneses. Como si fuera un ritual, estos no dejan de pasar un día sin acercarse a otear el horizonte, a respirar el salitre o a disfrutar de lo que el mar les ofrece.

Este idilio entre la ciudad y el mar es palpable nada más llegar a Gijón/Xixón. La ciudad nació en una isla, hoy península, y allí se encuentra el casco antiguo. Y no hablamos de un casco antiguo de palacios –que los hay– o de grandes iglesias monumentales. Aquí nos encontramos con un barrio, Cimavilla, que aún guarda el alma de pescadores y marineros, sardineras, cigarreras de la fábrica de Tabacos, portuarios…

Historias de astilleros

Pero más allá del corazón de la ciudad, Gijón/Xixón creció de la mano de ese Cantábrico que tanto marcó el carácter playo. Los barrios del oeste aun mantienen historias de sus astilleros y del puerto industrial de El Musel. Hacia el este, la ciudad muestra su carácter más lúdico, con barrios más residenciales, como L’Arena, o con el barrio jardín de Somió, lleno de casonas y villas de la antigua aristocracia y burguesía.

La playa de San Lorenzo es el epicentro de la ciudad. Es un universo en sí mismo y una de las cunas del surf en el norte de España. Pero merece la pena descubrir el resto de playas de la ciudad. Son nada más y nada menos que nueve los arenales gijoneses. Y todos están unidos por una senda litoral que atraviesa acantilados, praderías y siempre con unas vistas al mar excepcionales. Algunos aprovechan para volar en parapente sobre la playa de Serín o desde el parque del cabo de San Lorenzo. 

Edificio monumental

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Desde aquí, y aunque nos alejemos algo del mar, merece la pena acercarse hasta la monumental Laboral Ciudad de la Cultura. Este edificio monumental, considerado el de mayor tamaño de España, sorprende por su estética y sus referencias culturales y arquitectónicas que nos llevan a Venecia, a Sevilla, a Castilla o a Roma. Cerca, el Jardín Botánico Atlántico también es una parada obligada. ¿Que nos habíamos alejado del mar? Pues en una de sus zonas se recrean ecosistemas de la costa cantábrica (playas, dunas, acantilados y marismas).

Y de la mar… al plato. ¿Era así, no? Pues en Gijón/Xixón no iba a ser menos. Pulpín con patatines, parroches, bocartes, oricios, chipirones… No se puede ir uno de la ciudad sin disfrutar de la experiencia en una sidrería y acompañar unos culinos de sidra con alguna ración de pescado o marisco.