LA CAMPIÑA DEL SUDOESTE DE FRANCIA

Explorar su verdadera naturaleza

La dulce Francia siempre nos cautiva. Pero a veces buscamos muy lejos lo que tenemos muy próximo. Y eso es lo que ocurre con el sudoeste de Francia, en la región de Occitania.

Un destino cercano que nos ofrece todo lo que podemos pedirle a un territorio que cultiva como ningún otro el arte del buen vivir: naturaleza, espacios abiertos, buena gastronomía, excelentes vinos, historia, patrimonio, ciudades de talla humana, disfrutar de experiencias únicas… ¡Viva el slow tourism!

Explorar su verdadera naturaleza
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A. F. / DESTINOS

DISFRUTAR COMO PEZ EN EL AGUA

Alrededor de la ciudad de Toulouse, en un radio de un centenar de kilómetros, encontramos todas las opciones para unas vacaciones en familia, en pareja o con amigos en plena naturaleza, pero sin renunciar a un patrimonio excelso. Es un territorio rico en agua, gracias al imponente Garona y a otros ríos, como el Tarn, el Gers, el Aveyron o el Baïse. Es tan grande su impronta que dan nombre a varios departamentos: Haute-Garonne, Gers, Tarn-et-Garonne o Tarn. A su paso encontramos lagos, zonas lúdicas adaptadas para el baño en plena naturaleza, muchas opciones de piragüismo y de recorridos de senderismo, en bicicleta o a caballo. Un buen lugar para pasear o navegar por el canal de los 2 Mares es el departamento del Tarn-et-Garonne. Y además están los canales, que pueden navegarse con pequeños barcos que se tripulan sin necesidad de carné, como en el río Baïse. Pueden recorrerse en bici o a pie, siguiendo los antiguos caminos de sirga, bajo la sombra de los plátanos que dan frescura en verano. El más famoso es el canal del Midi, que es patrimonio de la humanidad. Sus fuentes se encuentran en el Tarn, concretamente en la Montaña Negra y se pueden visitar. La Rigole (acequia) de Riquet capta las aguas de la montaña y en el cercano pueblo de Les Cammazes sorprende la voûte (bóveda) de Vauban, situada a 594 metros de altitud, un verdadero acueducto subterráneo que puede explorarse. 

Pero en el sudoeste hay otros canales, quizá no tan conocidos, como el canal de los 2 Mares, que enlaza el Mediterráneo con el Atlántico a través del canal del Midi y su prolongación, de Toulouse hacia Burdeos. Un buen lugar para pasear o navegar por el canal de los 2 Mares es el departamento del Tarn-et-Garonne. 

SENDERISMO PARA TODOS

La naturaleza se disfruta por todas partes en este territorio. Y una de las mejores opciones es hacer senderismo. Las posibilidades son enormes, ya que hay una gran oferta y muchas propuestas de itinerarios perfectamente señalizados. El Tarn, por ejemplo, propone más de 6.000 km de senderos balizados con todos los relieves imaginables, de la llanura a las montañas, gargantas y valles y aptos para todo tipo de caminantes, desde las familias a los que buscan los senderos más exigentes. La Vía Verde (Albi-Castres) de los Derechos del Hombre atraviesa el departamento del Tarn de norte a sur, como el GR36. Otros buenos ejemplos son la Vía Garona (GR86), en el Haute-Garonne y la carretera ecuestre de d’Artagnan o la ruta ciclista del valle del río Baïse (V82) en el Gers. Y en un año Xacobeo no debemos olvidar que hay varios recorridos que siguen los distintos caminos de Santiago que recorren el sudoeste de Francia. 

Pero sin lugar a dudas, una de las mejores opciones es hacer senderismo por los viñedos. Toda la zona es muy rica en vides y muchos viticultores están comprometidos con la certificación Vignobles & Découvertes, una marca que propone una oferta completa de productos turísticos, desde alojamiento y restauración hasta visita de bodegas, museos, participar en fiestas, etc., lo que permite a los visitantes organizar perfectamente su estancia. En cuanto a los vinos hay que saber que hay una oferta muy exclusiva, porque hay una serie de uvas únicas y típicas de la zona. El viñedo de Gaillac es uno de los más antiguos de Francia y su D.O. se esparce por 73 municipios, básicamente por el Tarn. Por su parte el pequeño viñedo de Fronton, que tiene en su uva autóctona négrette su mayor originalidad, se extiende sobre una veintena de municipios entre Toulouse (Haute-Garonne) y Montauban (Tarn-et-Garonne), ofreciendo unos magníficos vinos tintos con D.O. También en el Tarn-et-Garonne nos esperan otras sorpresas: la uva chasselas de Moissac, que ofrece magníficos zumos y aperitivos. Un poco más hacia el oeste, en el departamento del Gers, corazón de Gascuña, encontramos los vinos Côtes de Gascogne y caldos únicos que van desde el aperitivo (Floc de Gascogne) hasta el digestivo, con vinos como el Madiran, Saint Mont o Pacherenc du Vic Bilh. Pero lo que resplandece en el Gers es el Armañac, un aguardiente con una larga historia que tiene en invierno (entre noviembre y enero) su momento estelar con las fiestas de la destilación. Recorrer la ruta del Armañac es una opción muy recomendable.

Un territorio rico en agua y lleno de rutas verdes ideales para practicar el senderismo y disfrutar de sus ciudades y pueblos medievales

CIUDADES Y PUEBLOS MEDIEVALES

La larga historia de Occitania y del sudoeste de Francia puede seguirse también a través de sus ciudades. Toulouse es la verdadera capital regional, con una amplia oferta lúdica en familia (Cité de l’Espace y museo de la aviación, Aeroscopia), su ambiente festivo (es una de las ciudades de Francia con más población de origen español) que tiene su epicentro en los muelles del Garona, su gastronomía y su extenso patrimonio. Pero a su vera encontramos las otras capitales departamentales: Albi (Tarn), Montauban (Tarn-et-Garonne) y Auch (Gers). Son ciudades pequeñas, que merecen pasearse con la calma que desprenden. Y visitar su extenso patrimonio: las catedrales de Albi y Auch son patrimonio de la humanidad en el título de los caminos de Santiago, como la basílica románica de Saint-Sernin en Toulouse. Otras joyas debidas a la historia de los caminos de Santiago y que también son patrimonio de la Unesco son el claustro y el tímpano románicos de Moissac (Tarn-et-Garonne), la colegiata de La Romieu (Gers), la catedral de Saint-Bertrand-de-Comminges y la basílica de Saint-Just-de-Valcabrère (Haute-Garonne) o la colegiata de Notre-Dame-du-Burg en Rabastens (Tarn), con unos espectaculares frescos perfectamente conservados.

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Un destino cercano que nos ofrece , como ningún otro , el arte del buen vivir

Otro de los encantos de la zona es recorrer sus bastidas y otros pueblos medievales, que poseen un encanto muy especial. La ruta puede ser muy extensa, pero hay paradas obligadas, como la de Cordes-sur-Ciel y Réalmont con su mercado de los miércoles (Tarn); Lauzerte y Bruniquel (Tarn-et-Garonne); Lectoure y Fourcès (Gers); Rieux-Volvestre y Saint-Félix Lauragais (Haute-Garonne)… La lista es muy larga y lo mejor es que cada uno trace su propio itinerario, siempre sabiendo que algunos de estos pueblos están considerados entre los más bellos de Francia. Y que en ellos podrán degustar la excelente gastronomía que ofrecen y comprar los productos autóctonos con indicación geográfica protegida.