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FRENTE AL MAR

El nuevo hotel Elke de Sant Feliu de Guíxols hace balance de su primer verano

El equipo de cocina dirigido por Pedro Aguilera está realizando un trabajo sobresaliente en los dos restaurantes del establecimiento

ALBERTO GONZÁLEZ / Barcelona

Fachada del hotel.

Fachada del hotel.

Se podría decir que, al abrir sus puertas el pasado 28 de junio, el Elke Spa Hotel de Sant Feliu de Guíxols está aún en pleno rodaje. Así que, echando mano del ensayo-error, ha hecho frente a los meses más duros: julio y agosto resultan extenuantes en cualquier establecimiento hostelero de la Costa Brava, dado el pico de afluencia y la exigencia de la misma. Pero el flamante negocio –del que es propietario el empresario siberiano Viktor Marshev y su esposa, Yulia Golubchikova– ha superado la prueba con nota.

Ubicado en el umbral del paseo del Mar, que une la ciudad medieval y la playa, este cuatro estrellas superior (el primero de esta categoría en la localidad) ha sustituido a las fincas que, hace tres años, ocupaban dos hoteles distintos y un edificio de viviendas. Respetando las fachadas, que son patrimonio arquitectónico de la ciudad, se ha realizado una profunda transformación interior para dotarlo de un interiorismo moderno, a la par que elegante, con un diseño italiano y un mobiliario funcional.

Servicios añadidos

El establecimiento consta de 66 habitaciones de categorías diversas. Para completar la estancia, cabe mencionar la preciosa piscina en la terraza, el gran espacio de juegos infantiles, el patio interior (con esculturas de artistas contemporáneos) o servicios como la peluquería y el centro de estética. Un capítulo aparte merece el moderno espá, donde además se realizan tratamientos con productos de la firma Natura Bissé.

A continuación, es necesario centrarse en el apartado gastronómico. Basta con entrar en la cocina principal (tienen otra secundaria) y ver sus grandes dimensiones para comprender el protagonismo que Elke quiere dar a la dimensión culinaria. Para ello, la propiedad y David Ribas (socio y asesor) han confiado en el chef Pedro Aguilera para dirigir los fogones, quien a su vez se acompaña de un experimentado equipo internacional de cocineros.

Distribuyen esfuerzos a través de dos espacios gastronómicos, con una cocina de mercado, y una mirada actualizada e internacional. Por un lado, el gastrobar Metronon; por otro, Les Noies, con un ambiente más íntimo, y donde destaca el espacio de 'showcooking', perfectamente integrado en un lateral de la sala.

Producto del mar

Para el experimentado Aguilera, la clave de su cocina está en respetar la tradición de la zona, añadirle un toque internacional y perderle el miedo a jugar con los sabores. Dada su ubicación, es lógico que Elke dispense un papel protagonista al pescado y el marisco. En este sentido, destacan creaciones como la crema de puerros con moluscos y bogavante; el ravioli de carabinero; la corvina a la 'papillotte'; o el tataki de atún con judías y emulsión de wasabi.

Para los que no puedan pasar sin carne, el equipo de cocina elabora un delicioso solomillo de ternera que se deshace en la boca o un original 'foie' con crema de guayaba y mango, cacao y pan de higo.

Temas: Hoteles