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DÍA DE LOS DIFUNTOS

'Crowdfundings' funerarios para no tener que pedir un crédito al morir

En Sabadell pervive la tradición de generar fondos comunes para pagar gastos de decesos

Los ciudadanos retribuyen una módica cuota mensual fija independiente de la edad

Manuel Arenas

Cementerio de Sabadell.

Cementerio de Sabadell. / ANNA MAS TALENS

En 'Rigor Mortis' (Libros del K.O.), Álex Ayala cuenta la historia de Raúl Mercado, un hombre que plantó un nogal para convertirlo en su propio ataúd y evitarle así complicaciones a su familia cuando muriera. Una tradición análoga pervive hoy en Catalunya desde los años 80: las vocalías de entierro vecinales, que tienen una implantación muy destacada en el Vallès Occidental, donde alcanzan los 65.000 socios.

La aportación media a los fondos comunes vecinales para gastos funerarios es de 4 euros mensuales por persona

A estas vocalías, que trabajan en las asociaciones vecinales (AAVV) con vecinos voluntarios, se adscriben familias enteras: desde niños de 3 años hasta abuelos de 90. ¿Cómo funcionan? Vicenta González, tesorera de la Coordinadora de Vocalías de Entierro del Vallès Occidental (CVEVO), señala que "los socios pagan una póliza de una aseguradora [Ges Seguros, en este caso], que cobra según la edad de las personas. Y las AAVV dividen esa póliza de manera solidaria entre los socios: jóvenes y ancianos pagan lo mismo".

La aportación media a estos 'crowdfundings'  funerarios vecinales es de 4 euros mensuales por persona, que varía según los servicios -calidad del ataúd, vestimenta del difunto- contratados. Los más jóvenes, por los que las aseguradoras cobran menos, sufragan los -caros- entierros de los ancianos, y en el futuro otros niños financiarán los suyos.

Por eso las asociaciones buscan jóvenes. "Dejamos que venga gente de 55 a 65 años con dos condiciones: que se les aumente la cuota y que apunten a todos los hijos. Si luego quieren borrar a los hijos, la cuota también aumenta", explica Manuel Illana, presidente de la CVEVO.

Alguien muere. ¿Entonces qué?

¿Qué ocurre cuando alguien muere? Si el fallecido está al corriente de pagos, las AAVV pagan a la funeraria con el capital -alrededor de 4.000 euros por muerte- que la aseguradora les ha ingresado -cuya prima son las cuotas vecinales-. En caso de no estar al corriente, las AAVV no pagan el entierro.

Desde la CVEVO consideran que el ahorro medio es de un 50% en comparación con los seguros de decesos individuales, llegando al 90% en vecinos ancianos: cuanto mayor eres, más barato te sale. Por su parte, fuentes del Ayuntamiento de Sabadell hacen referencia a la "importante tarea social y fomento de los valores de solidaridad entre vecinos" de las vocalías.

Familiares poniendo flores a un difunto en el cementerio de Sabadel. / ANNA MAS TALENS

El origen obrero de las vocalías

Actualmente, Sabadell, con nueve, es la ciudad con más vocalías de entierro en la CVEVO, seguida de poblaciones con una sola como Montcada i Reixac o Barberà del Vallès. También hay otras asociaciones -de Badalona, Santa Coloma o Cornellà- que tienen estos servicios pero los prestan mediante la mutualidad vecinal SINERAcon unos 54.000 mutualistas.

Las vocalías de entierro fueron creadas por los trabajadores como respuesta a los costes desorbitados de las aseguradoras

De las vocalías del Vallès, las de mayor tradición, la más antigua es la del barrio de Torre-romeu (Sabadell). El presidente de esta asociación, Manuel Moya, rememora la anécdota de un vecino fallecido al que fueron a enterrar en una caja de cartón que se rompió. "Fue un escándalo y los vecinos se empezaron a solidarizar", dice Moya, a quien secundan Illana y González: "Las vocalías se crearon a mediados de los 80 en Manresa como respuesta de los trabajadores inmigrantes a los costes desorbitados de las aseguradoras".

Juan Moreno, presidente de la AAVV de Can Rull (Sabadell), la más numerosa (12.000 vecinos), pone énfasis en el sentimiento de colectividad que continúa en el barrio. "Psicológicamente, la iniciativa es positiva tanto económica como sentimentalmente", concluye Begoña Elizalde, coordinadora del Grupo de Trabajo de Duelo del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya.

Coronas de flores en nichos del cementerio de Sabadell. / ANNA MAS TALENS

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