Sabadell Shop, una apuesta por el talento local y social

Dos emprendedores crean una marca de accesorios tecnológicos con diseños de estudiantes y juegos educativos producidos por personas con discapacidad

Joan Reixach y Marcel Olivé, fundadores de Sabadell Shop, explican su apuesta por el diseño y el talento local para lanzar sus productos Nooem y Kidnelis. Neus Salomó, coordinadora de Kidnelis, destaca el beneficio que supone para personas con discapacidad ver que su trabajo tiene un resultado. / Maria Belmez / ACN

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ACN / Sabadell

Combinar los parámetros empresariales no siempre está reñido con el soporte al tejido local y social. Esta es la idea de Sabadell Shop, una empresa creada por dos emprendedores de la ciudad que comercializan accesorios tecnológicos bajo la marca Nooem juegos educativos para niños con Kidnelis.

En el primer caso, el diseño de sus fundas para tablets o móviles los hacen estudiantes de la Escola Illa de Sabadell y, en el segundo, el montaje de los juegos va a cargo de personas con discapacidad del Centro Ocupacional Prolaboral Xalest. “Tenemos dos cosas muy claras: producir localmente y utilizar parámetros éticos y de diseño local”, explica Joan Reixach, uno de los fundadores de la empresa.

Bajo esta premisa, Joan Reixach y Marcel Olivé, el otro socio inversor y fundador de la empresa, dejaron a un lado su trabajo en una multinacional dedicada al hardware y decidieron poner en marcha Sabadell Shop. A partir de aquí, en diciembre de 2011, crearon Nooem, especializada en fundas de diseño para vestir móviles, tabletas y portátiles.

Reixach explica que vieron una oportunidad de negocio porque es un sector con proyección y consideraron que podía tener éxito ya que ofrecerían una cosa diferente si aprovechaban el talento que “siempre ha habido en el sector textil en el Vallès”.

Este talento finalmente lo encontraron en la Escola Illa de Sabadell, donde sus estudiantes se han encargado de los diseños de los productos de Noom. Reixach destaca que el objetivo es dar una imagen local, que se reconozca fuera como hecha en Catalunya y en el Vallès. Por eso cree que la mejor vía es que sean diseños hechos por gente de la zona: “Pensamos que el diseño lo tenemos aquí, no hace falta ir a buscarlo fuera”.

Añade que sus estatutos apuesta por “producir localmente utilizando parámetros éticos y de diseño local” y reconoce que esto les permite ahorrar costes pero, a su vez, conseguir un producto “potente”. “Si combinamos el conocimiento de los mercados con el diseño y la producción local, a parte de hacer un producto ético y de diseño potente, conseguimos entrar en los mercados”, resume.

Eon esta filosofía han conseguido ya 127 puntos de venta en un año en toda España, Francia, Portugal, Italia y California, así como alianzas comerciales con compañías como Hacer o Tech Data. El objetivo marcado en su plan de negocio es llegar a los 600 puntos de venta en cinco años, aunque reconoce que al ser una empresa pequeña con poca capacidad productiva, este paso es complicado. “No podemos crecer tan rápido como nos gustaría”, puntualiza.

Pocas ayudas a los emprendedores

De hecho, critica la falta de ayudas a los emprendedores y lamenta que “hay mucho ruido, mucha publicidad, pero el concepto de emprendimiento existe con muy poca fuerza”. No obstante, esto no les ha hecho renunciar, sino orientar su estrategia hacia la diversificación de puntos de venta y la externalización.

La otra cara de Sabadell Shop es Kidnelis, una marca de juegos educativos de mesa para mejorar puntos débiles en niños que están cursando Primaria y que empiezan a leer y escribir. El juego de Kidnelis está abalado por el pedagogo Carles Rodrigo, que lo hacía servir de manera manual, y consta de un kit de 100 fichas, lápices, goma de borrar y un bloc de notas para que los niños lean, escriban y pongan en marcha un debate.

La parte social de este proyecto es que el montaje de las cajas de los juegos lo hacen personas con discapacidad del Centro Ocupacional Prolaboral Xalest de Sabadell, donde la mayoría de los participantes tienen una discapacidad superior al 65%.

Estas personas reciben las fichas de los juegos impresas y se encargan de montar las cajas, ordenar y embalar las fichas, poner el material y finalizar el proceso cerrando la carga para que se pueda distribuir.

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