Un cuento de vampiros (3): Roald Dahl lo haría | Texto y podcast

El vampiro no sé si sabe leer. Tenía esa duda y este ha sido el origen de todas mis desgracias. Estoy castigado sin salir a la calle porque mi padre se ha enfadado mucho de que no pare de preguntarle cosas del vampiro

Un niño mira a la calle mientras permanece confinado por el coronavirus en A Coruña.

Un niño mira a la calle mientras permanece confinado por el coronavirus en A Coruña. / EFE / CABALAR

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Ayer noche he pasado mucho miedo porque ¡he visto al vampiro! Este dibujo es él. Está tirando una piedra. Parece un hombre pero es cheposo y siniestro, y da mucho miedo. Yo estaba haciendo puntería al final de la calle, donde ya es campo, tirando piedras a unas latas de pintura oxidadas que me da el del taller mecánico para que haga puntería. En el campo se veía todo negro más allá de la última farola del pueblo. La bombilla estaba parpadeando y daba miedo y aprensión. Entonces me pareció ver algo que se movía en la oscuridad.

Yo tenía una piedra en la mano para tirarle a esa lata de pintura y pensé que si venía el vampiro se la iba a tirar a la cara. Entonces vi que el vampiro estaba acercándose por el campo y que saludaba con la mano. Iba con pantalones largos y eso que hace mucho calor, pero los vampiros tienen frío porque están muertos en vida.

Empezó a acercarse y arrastraba los pies y enseñaba los dientes que eran terribles y brillaban en la oscuridad

Se agachó al suelo, agarró una piedra y la tiró al bote de pintura desde súper lejos. ¡Y le acertó de lleno! Tiene mucha puntería incluso de noche, porque los vampiros ven de noche como los gatos. Después de acertarle a la lata empezó a acercarse y arrastraba los pies y enseñaba los dientes que eran terribles y brillaban en la oscuridad y si te muerde tú te conviertes en su esclavo por siempre jamás. Me asusté mucho y salí corriendo y gritando, y unas señoras que había en una puerta tomando el fresco me chillaron: ¡niño! Y conseguí llegar hasta la puerta de casa de la abuela donde estaba la abuela de charla con la vecina y me metí en casa y la abuela dijo: “este crío está como un cencerro”, que significa que estoy loco.

Pero yo no estoy loco. ¡A ver qué hace ella, que no puede correr, si se encuentra al vampiro así de cerca y tirando piedras! Mi padre andaba por casa, que casi nunca sale, y estaba con un libro en el sillón de la sala. Como yo iba corriendo me preguntó qué me pasaba un poco enfadado. Yo no quería que se enfadara conmigo y le dije que estaba jugando. Y empecé a disimular súper bien y él simplemente me dijo que no vaya gritando, que es tarde y molesto a la gente. Y me dijo: anda, vete a la cama a leer o algo, que no lees nada.

Leo un montón pero mi padre siempre dice que no leo nada. Desde fin de curso ya he leído: un libro de 328 páginas, uno de 140, uno de 98 que era corto pero tenía la letra súper pequeña y era difícil... ¡UNO DE 678 PÁGINAS! Pero mi padre: que lea, que no leo nada. Pues ninguno de mi clase lee tanto y seguro que los del pueblo tampoco. Mi abuela no sabe leer y no le dice nada, pero es que ella no fue a la escuela y le tengo que leer yo las cosas.

Tengo solo ocho años y si no pregunto las cosas a ver cómo voy a enterarme y ser mayor

El vampiro no sé si sabe leer. Tenía esa duda y este ha sido el origen de todas mis desgracias. Estoy castigado sin salir a la calle porque mi padre se ha enfadado mucho de que no pare de preguntarle cosas del vampiro. Él me pregunta cosas de mamá siempre que hablo con ella o voy a su casa y ahora resulta que yo pregunto demasiado. Mi padre es injusto conmigo y tengo derecho a preguntar lo que quiera porque estoy aprendiendo. Tengo solo ocho años y si no pregunto las cosas a ver cómo voy a enterarme y ser mayor.

Bueno. Esta mañana me había terminado el libro de 678 páginas que es de Harry Potter y le dije a mi padre: ya me he terminado el libro, mira. Y se lo he enseñado porque él observa el libro y sabe si me lo he leído de verdad o me he saltado páginas. Y me ha dicho: muy bien, ¿quieres que te compre el siguiente de Harry Potter en Amazon? Y yo le he dicho que prefiero otro de Roald Dahl porque ese tío es una risa y estoy un poco empalagado de magos. Y él me ha dicho: de esos hay aquí, y me ha traído uno que tiene 296 páginas y se llama 'Las brujas'.

Entonces le he preguntado si tiene alguno de vampiros, y me ha dicho: ¿todavía estás con eso? Y yo he notado que ya estaba enfadándose otra vez, pero no he podido evitarlo y le he preguntado si los vampiros leen también libros. Y entonces sí que se ha puesto hecho una furia y me ha dicho que qué sabía yo de vampiros y que dejara ya el tema porque soy un “peñazo de tío”.

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Bueno, pues me he ido a la habitación a leer 'Las brujas', que es súper bueno como todos los de Roald Dahl. Ese escritor sabe que los niños no somos idiotas (salvo Carme, que es subnormal y lleva pañales, ja ja ja, este dibujo es de ella cagándose en la mesa, no me ha salido bien la cara pero da igual porque es feísima). A mí me gustaría que mi padre y mi madre me hablaran sin pensar que soy idiota y me contaran más cosas del vampiro. Roald Dahl lo haría