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Música con vistas

Así será el tardeo de alta montaña que se celebrará este fin de semana en el Prepirineo catalán

Una zona de esquí de Port del Comte abre sus puertas en verano para celebrar un festival de pequeño formato. Es el Paral·lel, consagrado al tecno de vanguardia

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Escenario del festival, con vistas del Pirineo.

Escenario del festival, con vistas del Pirineo. / Paral·lel Festival

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Abel Cobos

Abel Cobos

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Date un respiro de cemento. No todas las propuestas festivaleras del verano pasan sobre el asfalto del Fòrum. Ni tan siquiera, en la sofocante Barcelona. Hay muchísimas opciones más allá de la capital, como el Cap Roig, en la Costa Brava, o el Jardins de Terramar, en Sitges. ¿Quieres algo todavía más aislado de la civilización? Una opción para sentirte como Heidi: el Paral·lel Festival, cuya sede está en el en el Prepirineo de Lleida.

Lleva desde 2016 con la misma propuesta: llenar un prado verde en Port del Comte con tres días de tardeo consagrados al tecno y a los sonidos ambientales y experimentales. Este año, en su décimo aniversario, repetirán propuesta del 24 al 26 de julio con un cartel cuidado al detalle para ofrecer una aventura musical vanguardista entre árboles.

Paradas de restauración en el Prepirineo de Port del Compte.

Paradas de restauración en el Prepirineo de Port del Compte. / Paral·lel Festival

Uno de los grandes reclamos de este festival es que que su programación es mayormente diurna. Viernes (bautizado como “prólogo”), están de 18 a 3 h. Sábado (bautizado como “historia”), de 11 a 3 h. Y domingo (el “epílogo”), de 11 a 22 h. Sí, horarios pensados para los fans del tardeo, ideales para no pasarse todo el fin de semana encadenando resaca tras resaca (como sucede en otras propuestas del mismo género musical).

Otra de las piedras angulares de este festival “alejarse de la masificación”. Por eso, cuentan con una capacidad muy limitada de asistentes: no supera las 2.000 personas (nada de colas ni marabuntas como sucede en los festivales de la capital). Aseguran que valoran su “atmósfera íntima”, lo cual permite “comodidad para los asistentes”, a pesar de que el festival se organice en un amplísimo terreno natural. Y sí, corre: que haya pocas plazas es sinónimo de que quedan pocos tickets.

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Zona 'glamping' del festival. / Paral·lel Festival

Este aforo reducido también sirve para mitigar el impacto ecológico de los asistentes. Es el último pilar del festival: ya que la naturaleza del Prepirineo juega un papel protagonista, es imprescindible pagárselo con mucha conciencia ecologista −tanto en la organización como entre los asistentes−, y así asegurar la sostenibilidad del espectacular entorno donde se celebra. Por ejemplo, en otras ediciones algunas medidas que se tomaron fue repartir ceniceros de bolsillo y bolsas para residuos, además de garantizar que el camping no deja huella ambiental. Como sacan pecho sus fundadores: “nos han llegado a decir que dejamos la explanada más limpia de lo que estaba”.

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