Planes sobre tablas en BCN
El nuevo paddle surf: desde ‘breathwork’ hasta conciertos flotantes en la Barceloneta
Es el último invento sobre una tabla en Barcelona: Floating Breathwork. Son las primeras sesiones de respiración guiada flotando en el mar. Ya están planeando organizar incluso sesiones de cine flotantes
La Barcelona analógica: fotomatones, arcades, fiestas de lectura y bares donde escribir cartas

Concierto flotante en la Barceloneta organizado por Sea You.

No sabes si decir buenas noches o buenos días. Aún no ha amanecido, apenas son las 6. Por la calle solo hay gente con legañas y andares a lo ‘walking dead’. Hasta que llegas a la Barceloneta. Un hormigueo de tablas de paddle surf ya está entrando en el mar aún en penumbra. Hoy te ofrecen tabla, antifaz y cascos luminosos. Te echas al agua con cara de interrogación. “Esto no existe en España”, te avisan. Las tablas se atan en semicírculo mar adentro. Te ajustas los cascos, el antifaz, cierras los ojos. Suena a calma. Música para resetear. Te tumbas, flotas. Una voz te invita a respirar.

Björn Stubner guía la primera sesión de Floating Breathwork en la Barceloneta. / Ferran Nadeu / EPC
Aquí uno acaba más relajado que Feijóo en ‘El Hormiguero’. Es el último invento sobre tablas de paddle surf: Floating Breathwork, lo han bautizado. Son sesiones de respiración guiada flotando en la Barceloneta. Las organiza el club de surf Sea You Barcelona (paseo del Mare Nostrum, 14) y la escuela de ‘breathwork’ Breaze. “Es muy raro, porque respiramos cada segundo – se encoje de hombros Björn-, pero no sabemos lo profundo y fuerte que es”.
Björn Stubner es el que invita a respirar mientras flotas, el de la voz con efecto Trankimazin. 30 años, alemán, de Múnich. Trabajaba en ventas en una gran empresa. Hasta que un día vendió todas sus cosas y se perdió 14 meses por Sudamérica. En México descubrió el ‘breathwork’. “Sentí que la respiración tiene tanto poder… -recuerda-. La respiración cambió mi vida”. Acabó fundando hace tres años en Barcelona una escuela para aprender a respirar: Breaze.

Entrando en el mar con cascos inalámbricos. / Ferran Nadeu / EPC
Ahora mismo no hay centro de ‘fitness’ que no tenga clases de ‘breathwork’. Ya se organizan eventos de masas -The Breath Act- con casi mil personas por sesión. Hay multitudes que respiran al amanecer en la orilla de la Barceloneta (los miércoles, Show Up; los jueves; Breaze). Ya hasta se montan 'breathworks' en Casa Batlló.
“Estamos todo el tiempo aquí - Björn se señala la cabeza-: pensando, planeando, estresándonos. Pero con la respiración tú puedes dejar todo eso. Puedes conectar con tus emociones”. En sus sesiones respiras, respiras hondo, meditas, sonríes, das las gracias. “Mi objetivo es conectarte con el amor, la gratitud, la felicidad. Con todas esas emociones que tienen una frecuencia muy, muy alta. Tu cuerpo se abre, se relaja. Puede cambiarte el día”.

Amanecer en la Barceloneta. / Ferran Nadeu / EPC
No es lo más curioso que se ve en Barcelona haciendo paddle surf. ”Imagina intentar bailar en la tabla”, se ríe Séphora Lemaire. “Aquawoman”, la llaman a ella. Ha remado entre delfines y atunes. Es la de la sonrisa de anfitriona.Tiene 29 años y una amabilidad que raya en la acogida. Hace seis años que fundó Sea You Barcelona con Luis Abril. Club social surfero. A estas alturas, organizan hasta conciertos flotantes. Y están planeando montar en el mar incluso sesiones de cine.
Paddle surf con perros
Hace años que se convirtió en plaga costera. Las tablas se multiplican por la orilla como lo hacían las colchonetas hinchables en los 90. Ahora mismo se pueden hacer más actividades sobre una tabla que en tierra: meditación, yoga, pilates, 'fitness', ver amanecer, atardecer, fiestas bajo la luna llena. Incluso pasear al perro. City Dogs organiza salidas de 'paddle' a cuatro patas. No, no cuentan los turistas de resaca.
El domingo pasado se estrenó la temporada de Doggie Paddle Surf, también en Sea You. Una panda de 5 perros con sus humanos surfearon sobre las tablas con más parsimonia que 'Rastreator' comparando seguros. La misma cara de felicidad que cuando sacan la cabeza por la ventanilla del coche. Organizarán una sesión al mes. Las próximas: 5 de julio y 2 de agosto, anuncia Victoria Escalante, fundadora de City Dogs. “Al principio yo era bastante escéptica, porque a mi propio perro ni siquiera le gusta bañarse- confiesa-. Nos ha sorprendido lo bien que han respondido”.
Surf Polo
Al otro lado del litoral se avistan surferos metiendo goles: juegan a surf polo. Vendría a ser un híbrido de surf y waterpolo con encontronazos de rugby. Nombre original: Surfboard Water Polo. Por lo visto ya se jugaba en los años 30 del siglo pasado. Por Youtube se pueden avistar surfpoleros tanto en las playas de Waikiki como en alguna piscina de Canadá. Sí, es más agotador que intentar hacer el árbol genealógico de Tamara Falcó.

Un momento de un partido de surf polo organizado por Blue Salt School en la plataforma marina del Fòrum. / Simone Boccaccio
Hay dos porterías en el mar, un balón y una panda de surferos con pose competitiva. Suena el silbato. ¡Piiiii! Y todos reman hacia la pelota como si fuera la ola de su vida. No hay VAR. El árbitro nunca ve las aguadillas. “¿Que te hunden? –justifica-. No es nada comparado con el océano Atlántico. Es una manera de entrenar la remada de surf, pero con diversión añadida”.
Se juega cada viernes (17.30 h) en Blue Salt School (paseo marítimo del Bogatell, 3574), un remanso de mar en la plataforma marina del Fórum. “Hasta que no se convierta en un deporte olímpico no paramos”, se ríen los socios. Todos los surfpoleros asienten, aunque hayan tragado más agua que DiCaprio en 'Titanic'. “Cansa bastante, sí, pero es muy divertido”.
Surfear por la ciencia
En Barcelona también se puede surfear por la ciencia. Cualquiera puede convertirse en investigador en menos de lo que Greta Thunberg tarda en decir “cambio climático”. “Mójate por los microplásticos”. Es el grito de guerra de Surfing for Science. Te dejan una tabla de paddle surf y te echas a la mar a muestrear microplásticos con científicos y una red enganchada a la tabla. Salen cada 15 días durante todo el año.

Oriol Uviedo, coordinador de Surfing for Science, muestra la red -paddle-trawl, se llama- con la que muestrean microplásticos con las tablas de paddle surf. / MANU MITRU
Es “ciencia real”, asegura Oriol Uviedo, coordinador del proyecto. “Estos datos sirven para mucho”. Cinco minutos remando con él y te entran ganas de reciclar hasta a Belén Esteban. Han llegado a atrapar en la zona de baño de la playa de Sant Sebastià 17.000 microplásticos en una hora. 45 por metro cuadrado. “Uno de los valores más altos registrados en el mundo”.
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