Barceloneando
El espectacular patio escondido en un hotel de 1 estrella de Barcelona
Son secretos virales a voces. Rincones “mágicos”, “únicos”, “preciosos”, “singulares”. Los tiktokeros se quedan sin adjetivos. Estos son los patios ocultos más bonitos: en hoteles de 1 estrella, tiendas de ropa y hasta peluquerías
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El patio más viral de TikTok es el del Hotel Peninsular, oasis modernista con 60 plantas colgantes. / Elisenda Pons / EPC

La primera impresión es aún más chocante que al ver hablar a Florentino Pérez. “Nadie se lo espera”, asiente el director de este hotel viral. Estás paseando por el Raval y de repente acabas en un patio de época verde pastel con 60 plantas colgantes. Oasis modernista con efecto ‘wow’. Habitual de los ránkings “con encanto”. Se ven cascadas de potos hasta donde alcanza la vista. Mesas de mármol, suelos hidráulicos, techo acristalado, gente sin prisas. Por aquí se han paseado actores, artistas, 'celebrities'. Han hecho anuncios, pases de moda, alguna peli de Netflix, hasta se ha cantado ópera.
Los tiktokeros lo conocen más que los barceloneses. Hace años que es un secreto a voces en redes. “El patio más viral de TikTok”. Se gana el título día a día con el sudor de los ‘influencers’. Hay tropecientos vídeos que descubren este rincón “mágico”, “único”, “precioso”, “singular”. Los adjetivos se quedan cortos. En invierno, sin los toldos, se puede ver el cielo estrellado.
Si este patio hablara, iría directo al programa de Ana Rosa. Lleva más tiempo en pie que Jordi Hurtado. Ahí sigue desde 1876 en el Hotel Peninsular (Sant Pau, 34). Antes fue convento, fonda, hotelazo con carruajes. En la web se ven anuncios en blanco y negro de habitaciones a “14 pesetas”. “Hay historias aquí…”, el director pone cara de ‘thriller’. En la época de su padre apareció hasta un fiambre. “Muerte natural”, quita enseguida cualquier tufo a ‘Crims’.

Alejandro Herrero, director del Hotel Peninsular. / Elisenda Pons / EPC
Ahora es un hotel de 1 estrella. Sencillo, sin muchos lujos –reconoce Àlex-, pero estás en el meollo. Al lado de la Rambla, justo detrás del Liceu. Hace tiempo que les gustaría montar un ‘rooftop’ a pie de claraboya para aprovechar el tirón viral. Con vistas al patio y a Barcelona. “Está pendiente”, resopla incapaz de poner fecha. No le da la vida.

Vista general del patio desde la planta baja. / Elisenda Pons / EPC
Alejandro Herrero. Àlex. Es el nombre que más se pronuncia de buena mañana en este hotel. Es el director. El hombre para todo. “Multiusos”, se ríe. Él y su prima Silvia Catalán son la tercera generación al mando del Peninsular. “A ver si la cuarta quiere seguir”, se encoge de hombros. Tiene un hijo de 20. “Ojalá –resopla-, pero esto es muy sacrificado”. Y más en el Raval. “Lo tienes al lado del Gótico y del Born, pero está bastante dejado”.

La recepción 'vintage' del Peninsular. / Elisenda Pons / EPC
“La irreductible aldea gala del Raval”, así lo rebautizó hace años la periodista Natàlia Farré. Y siguen sin caer en la tentación inmobiliaria. “Hace poco vino un inversor y le dijimos que no –cuenta Álex-. El barrio se va perdiendo. Ya no queda nada familiar”. Él sigue sobre todo por su madre. “Ella trabajó mucho aquí”. Por ella y por los clientes. Son de los que repiten.
Lo mismo te topas con un escurridor de ropa del XIX que con una antigua bañera. “Esa la reciclé yo”, saca pecho Àlex. A él de pequeño lo bañaban en el lavadero, va recordando mil chascarrillos. Prácticamente se crio aquí. Con 14 ya hacía turno en recepción. Una vez lo amenazaron con una pistola. “¡Enséñame la pasta!”. Él mismo desarmó al ladrón. “Vino tres años después a disculparse”.

Detalle de las mesitas del patio. / Elisenda Pons / EPC
“A Lasse Hallström le encantó el patio”. Es el director de ‘Hachiko’, la peli del perro fiel de Richard Gere. Rodó aquí ‘El mapa que me lleva a ti’ (Prime Video). Han circulado entre los potos desde Alain Delon hasta Maribel Verdú, cuenta el director. La artista alemana Rebeca Horn, pionera del ‘performance’, dio la vuelta en 1992 a las habitaciones del cuarto piso. “Puso las camas en el techo -recuerda Àlex-. Era una crack”.
Ahora no hay día que no entren hordas de tiktokeros a posturear. En recepción dejan pasar a todo el que se digna a preguntar antes de desenfundar el móvil. Es lo único que pide el director: “Un poco de educación”.
Una tienda con un secreto de postal
La tienda Guess de paseo de Gràcia, 63 esconde otro secreto viral de postal. Hay que atravesar el local, pararse delante de alguna percha por cortesía. Las dependientas ya están acostumbradas al trajín con móvil. La puerta del fondo da acceso a un oasis con palmeras, mesitas con cojines que invitan a pararse a coger aire y pajaritos cantando. Solo falta Blancanieves buscando a los 7 enanitos. Hace años que es destino de peregrinaje ‘influencer’.

El jardín viral escondido entre la tienda Guess del paseo de Gràcia y el salón Toro. / Elisenda Pons / EPC
“Es un espacio mágico en el centro”, resume Kelvin Liscano. Él trabaja al otro lado del jardín, en el Salón Toro (Passatge de Domingo, 2). Este es el pasadizo oculto en formato selva que conecta los dos locales. “Puedes olvidar que estás en Barcelona”.
A estas alturas virales, ya hay patios que esconden hasta fuentes de tinto de verano: está en La Barcelonesa (paseo de Sant Joan, 77). Proliferan por Barcelona muchos patios inesperados. El Massimo Dutti de paseo de Gràcia, 96 esconde una terraza interior con vistas a La Pedrera. Si vas a hacerte las uñas a Le Manicure, puedes acabar en un patio de aire griego. Los oasis con librería son ya un clásico: Laie (Pau Claris, 85), el Decameron de La Central del Raval (Elisabets 6), Llibreria Finestres (Diputació, 249). En el Eixample se puede desaparecer hasta en un patio parisino.

La Fábrica Lehman. / A.S.
Esta es la Fábrica Lehman (Consell de Cent, 159). Lo más parecido a un agujero de gusano espacio-temporal. El pasadizo da a un patio empedrado de aire irreal. Era una antigua fábrica de muñecas de porcelana. Ahí sigue intacta la chimenea de 25 metros donde se cocían. “Espacio creativo”, anuncia ahora un cartel en la entrada. Por aquí dentro campa mucho taller artesano, la editorial Comanegra, All Those preparando sus ‘food markets’. El olor a ahumado viene del Rooftop Smokehouse. Aquí tiene obrador y tienda. No te podrás marchar sin su adictiva mantequilla ahumada.
“El ambiente con los demás artesanos es súper inspirador”, asegura Awil, ceramista tras la marca Et Mains. Se puede venir hasta a practicar yoga. Subiendo las escaleras está Bronsa. Y hay talleres artísticos sostenibles en el Espai l’artesana. “A partir de 0 años”, garantiza Ana Delgado. Ella es una de las veteranas, llevará aquí 15 años. Si le tiras de la lengua, quizá te hable de cuando vio en este mismo patio a un chico comiéndose un corazón. “Esto –sonríe- es una burbuja”.
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