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Turismo local

Ruta por la Barcelona que no sale en las guías: redescubre la Vila Olímpica

Ubicado entre Poblenou y Barceloneta, este barrio ha acabado con la reputación de ser tierra de nadie. Pero que la mala prensa no te influya. Aquí tienes los esenciales para convertir la Vila Olímpica en tu zona favorita

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Centre Municipal de Vela de Barcelona, en el Moll de Gregal.

Centre Municipal de Vela de Barcelona, en el Moll de Gregal. / Yingxin Du

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Abel Cobos

Abel Cobos

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Siempre que consigue titulares es por la vida nocturna frenética o por las playas abarrotadas. Pero la mala prensa no le hace justicia. Porque, aunque la Vila Olímpica, escondida entre dos epicentros de la masificación como la Barceloneta y el Poblenou, pueda parecer algo vacía más allá de su frente litoral, esconde auténticas joyas. Aquí tienes los esenciales para enamorarse del barrio: desde su arquitectura única de las Olimpiadas hasta rincones consagrados al vintage.

1. Avenida Icària

Los edificios-puente

Los alrededores de la avenida Icària tienen una peculiaridad, los edificios-puente. Cualquiera que haya paseado por aquí los ha visto. Son tramos de fachada continuados que rompen radicalmente con la típica estética de cuadrícula tan popular en Barcelona gracias al Eixample (de hecho, con casi 400 metros lineales, la avenida Icària tiene la fachada ininterrumpida más larga de la ciudad).

El edificio-puente de la Mutua Intercomarcal, en la avenida Icària, 133.

El edificio-puente de la Mutua Intercomarcal, en la avenida Icària, 133. / Yingxin Du

Además, estos edificios-puente son todos dignos de mención. Nada de ladrillo aburrido. Prepara la cámara, porque despertarán muchas reacciones en tus ‘stories’. Sí, algunas serán “qué edificio más feo”, pero, como siempre pasa con el legado olímpico, no dejarán a nadie indiferente. Apunta: los tienes en la antigua Central Telefònica (avenida Icària, 144), ahora en renovación, la Mutua Intercomarcal (avenida Icària, 133), el puente de la calle Doctor Trueta (32-40), o los trillizos en forma de escalera invertida que hay en los cruces de Rosa Sensat con Doctor Trueta e Icària.

Dos de los tres edificio-puente idénticos de la calle Rosa Sensat.

Dos de los tres edificios-puente idénticos de la calle Rosa Sensat. / Yingxin Du

No son los únicos edificios olímpicos de la zona. Más bien al revés. Pasear por avenida Icària es un viaje nostálgico al 92. Entre las formas futuristas, las curvas abstractas e innecesarias, la abundancia de azulejos y las pérgolas de Miralles y Pinós te entrarán más ganas de ver a Cobi que a tu ex después de la enésima reposición de ‘La La Land’.

Pérgolas de Miralles y Pinós en la avenida Icària.

Pérgolas de Miralles y Pinós en la avenida Icària. / Yingxin Du

La avenida acaba en el Cementiri del Poblenou (avenida Icària, 204), frontera con el Poblenou. Otra parada obligatoria de esta ruta gracias a sus rincones llenos de arte (como el escalofriante ‘El beso de muerte’) e, incluso, donde se piden milagros: la tumba del Santet. Ya que estás aquí, última recomendación olímpica, la singular parroquia Patriarca Abraham (Jaume Vincens i Vives, 6).

Dina, junto a la tumba del Santet de Poblenou. Ella vivió en este cementerio durante 15 años.

La tumba del Santet de Poblenou, donde se peregrina para pedir milagros. / ELISENDA PONS


2. Avenida Bogatell

Una diagonal tranquila

Hace décadas que hay vecinos disfrutando de la Diagonal pacificada. O, al menos, de una calle diagonal pacificada. Son los de la avenida Bogatell, calle perpendicular a la cuadrilla barcelonesa, peatonal y tranquilísima. Un lujazo urbano: tiene zonas de juegos para niños, zonas de deporte para adultos, bancos donde leer a la sombra y, en junio, para la floración de los árboles tipuana tipu, el pavimento se viste de una alfombra floral amarilla muy fotogénica.

Pétalos de tipuana, en una acera de la ciudd en 2024.

Pétalos de tipuana en la avenida Bogatell. / EPC

La avenida desemboca en la plaza de Tirant lo Blanc, otra joya urbanística olímpica. Una plaza construida en forma de círculo y coronada por una torre de viviendas −que marca el ‘skyline’ del barrio− con un centro ajardinado que, a través de los puentes de la calle de Salvador Espriu, comunican directamente con los parques de la Nova Icària y del Port Olímpic. Estos parques, aunque envueltos en polémicas vecinales por la degradación de algunas zonas, siguen siendo, en su mayoría, espacios tranquilos con césped frondoso apto para pícnics.

Torre de la plaza Tirant lo Blanc vista desde el parque de la Nova Icària.

Torre de la plaza Tirant lo Blanc vista desde el parque de la Nova Icària. / Yingxin Du

A una calle del inicio de la avenida está el puente del Jardin de Berlín (Pujades, 52). Aunque a priori no tiene nada de peculiar, se ha convertido en punto de peregrinación friki: por aquí se divisan los trenes que salen de la Estació de França. En pleno ‘boom’ de la comunidad fan de los trenes, este es un ‘hot spot’ para camarógrafos. Porque, por si no lo sabías, grabar trenes tiene un nicho digital con muchísimo tirón en Reels y TikTok. Los vídeos admirando los Rodalies incluso se cuentan en cientos de miles.


3. El litoral olímpico

El nuevo puerto

En 2024, los barceloneses retomaron el litoral de la Vila Olímpica y su Port Olímpic después de años de una lucha que contarán a futuras generaciones con tono épico digno de Tolkien. Ahora, la zona se ha convertido en un espacio de paseo y con miradores poco conocidos con buenísimas panorámicas: por ejemplo, el Moll de Gregal tiene vistas desde las tres chimeneas de Sant Adrià hasta el Hotel W. Además, aquí se encuentra el instagrameable Centre Municipal de Vela de Barcelona (Moll de Gregal, 33), con su fachada inmaculada de azulejos blancos y sus 24 pirámides.

Vistasdel Fòrum y Sant Adrià desde el Moll de Gregal.

Vistas del Fòrum y Sant Adrià desde el Moll de Gregal. / EPC

Con la recuperación del puerto, la zona del Moll de Mestral también se ha convertido en un ‘hub’ cultural. Aquí se celebra el mercadillo de vintage Port Flea, y los alrededores del edificio de la AEMET (otra construcción peculiar de la época olímpica) se han convertido en la sede no oficial de los patinadores locales, con tantísima afluencia que su presencia llega hasta el espigón de Bac de Roda. En este muelle cada día va sobre ruedas: se hacen clases para principiantes, demostraciones de piruetas e incluso es donde empiezan las rutas de los viernes la APB (Associació de Patinadors de Barcelona).

BARCELONA 02/08/2019 Ruta nocturna en patines por el centro de la ciudad. Foto : ALVARO MONGE

Patinadores de la APB salen de ruta nocturna de la Vila Olímpica. / ALVARO MONGE / Delegaciones

Y, aunque las lluvias intermitentes indiquen lo contrario, ya ha empezado la temporada de chiringuitos. Y la Vila Olímpica es el ‘place to be’. Rodeando su playa tienes el Xiroi (Nova Icària) y Ca La Nuri (más lejos, en Somorrostro), dos chiringuitos icónicos que son apuesta segura: la fama de sus arroces les hace justicia. En la frontera con Poblenou están los vecinos Xiringuito Escribà (avenida Litoral, 62) y Can Fisher (avenida Litoral, 64), reconocidos con soletes de la Guía Repsol. Atracón en primera línea de playa.

Arroz al horno de Ca la Nuri

Arroz al horno de Ca la Nuri / EPC


4. La Zona Universitaria

La UPF y los jardines

Vila Olímpica cuenta con un tesoro más escondido que los de Indiana Jones. Su acceso está oculto a ojos de viandantes dentro de un laberinto subterráneo que transcurre a través de los ‘shhhh’ del sótano de la biblioteca de la UPF de Ciutadella. Pero la visita vale la pena. Es el Dipòsit de les Aigües (Wellington, 46-48), una construcción enorme de ladrillo con muchísima historia: fue depósito de aguas de la Ciutadella, formó parte del itinerario de la Expo del 88, fue un almacén, un hospicio, plató, y ahora una biblioteca, probablemente de las más espectaculares de la ciudad.

BARCELONA 20/05/2016 DEPOSITO DE LAS AGUAS DIPÒSIT DE LES AIGUES EN LA UPF UNIVERSITAT POMPEU FABRA PARA ARCHIVO FOTO JOSEP GARCIA

Pasillos superiores del Dipòsit de les Aigües, la biblioteca de la UPF en Ciutadella. / JOSEP GARCIA / Bcn

Ojo, si estás por aquí, es posible que te encuentres con un mercadillo. En la misma manzana que el Dipòsit de les Aigües está la parroquia de Sant Fèlix Africà (Sardenya, 29), el Lourdes del vintage. Al igual que el Santet, aquí se obran milagros: se venden prendas Nike a 1 euro. Su patio sirve de sede de distintos mercadillos, algunos de ocasión, como el de Black&White, con todo a 1 euro. El próximo evento será el 24 de mayo, un Viva Vintage, una cita ineludible: es de los mercadillos más famosos de la ciudad (en Instagram tienen más de 160 mil seguidores).

El campus de la UPF Ciutadella, además, ha estado con constante proceso de renovación. Si te sacaste el grado cuando todavía se llamaba licenciatura, ve a dar un paseo: te costará más reconocerlo que a Kiko Matamoros tras el bisturí. Ya que estás aquí, visita los jardines de Margarida Comas y los de Atlanta, es donde se conservan las últimas chimeneas que recuerdan el pasado industrial del barrio.

La chimenea industrial del parque Atlanta se divisa entre la torre Mapfre y el hotel Arts, vistas desde el Port Olímpic.

La chimenea industrial del parque Atlanta se divisa entre la torre Mapfre y el hotel Arts, vistas desde el Port Olímpic. / EPC


5. Sitios de barrio

De toda la vida

¿Llevas toda la ruta repitiendo “esto es horrendo” ante la arquitectura olímpica? Vila Olímpica también tiene algo para gustos más clásicos: el pasaje General Bassols. Aquí todavía se conservan unas pocas casas centenarias, la típica arquitectura catalana tan presente en Poblenou.

Si buscas más cosas “de toda la vida”, pásate por el Bar-Restaurant Carme (Llull, 70) y el Urretxu (Marina, 64). Entre las decenas de ‘brunches’, baretos de comida rápida para universitarios y locales modernos para ‘expats’ que abundan en la zona, sus menús del día son un soplo de aire fresco cargado de espíritu.

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